domingo, 17 de agosto de 2008

El apartheid del Dalai Lama


Ya hemos dicho que el Dalai Lama, absurdamente llamado "Su Santidad", es un líder religioso, no político. Carece de mandato de su pueblo y, además, está lejos de ser esa figura bonachona, santurrona, bondandosa y compasiva que tanto deslumbra en occidente. Como todo líder religioso, el Dalai Lama es un odioso discriminador, intolerante y brutal.

Así queda al descubierto en un reportaje del canal francés France 24, que Chile Liberal invita a ver.

France 24, en inglés: The Dalai Lama's demons
France 24, en francés: Les démons du dalaï-lama

En el documental, los periodistas Capucine Henry y Nicolas Haque nos cuentan que el Dalai Lama ha declarado que una de las deidades adoradas por algunos budistas es nada más ni nada menos que un demonio. Sí. El dios Dorje Shugden (ver foto derecha; fuente: BBC) es una fuerza maligna y todos quienes lo adoren deben ser apartados del budismo. Lo dijo textualmente Lama en un discurso incendiario en una universidad (Similar a Joseph Ratzinger en Ratisbona, aunque pidió perdón por su imprudencia), cuyo extracto aparece en el video, y que dice lo siguiente:



"He meditado y considerado (mi decisión de alejar a Shugden) mucho en mi alma y espíritu antes de llegar a mi correcta decisión. Gente ha muerto, mentido, luchado entre sí e incendiado cosas en nombre de esta deidad. Estos monjes deben ser expulsados de todos los monasterios. Si a ellos no les parece, díganles que el propio Dalai Lama ha dado esta orden, y es muy urgente." (Fuente: France 24)

El resultado es, como vemos en el reportaje, que fotografías de los monjes aparecen en las ciudades de la India (donde viven los exiliados tibetanos) pero además se les prohíbe la entrada a tiendas e incluso a hospitales. Esto constituye en la práctica un apartheid dictado por el bondadoso, compasivo y caritativo Dalai Lama. Más aún, en el documental que publicamos al final de este artículo, en el minuto 7:32 se afirma que "hay que matarlos".

¿Dónde está la libertad de culto, señor Lama?

Si usted ahora actúa así, ¿cómo quiere que no creamos que su teocracia en décadas pasadas era una dictadura feudal y esclavista?

¿Por qué ahora Lama cierras la gran bocota que tienes y no denuncias el hecho que a tus budistas "herejes" les nieguen entrar a tiendas e incluso se les impida asistencia médica?

¿A quién representas, Lama? ¿Quién te nombró líder? ¿Por qué continúas obstinadamente negándote al diálogo con China? ¿No ves que exacerbas la violencia?

¿Por qué ahora estos chifletes occidentales que se autodenominan "budistas" no salen a denunciar estos atropellos? ¿Dónde están ahora las budistas Kenitas Larraín y todos estos artistas de vigésimo novena categoría que se jactan de ser tan espirituales y de practicar el nirvana, decir oooomm, y cuánta tontería hay, pero callan frente a estos actos inaceptables e injustificables?

La propia periodista francesa de France 24 (ver arriba) comenta al final del reportaje que criticar a Su Santidad es un tabú entre los tibetanos. Pero ocurre que gente ha sido golpeada y, paradójicamente, exiliada por adorar a la deidad Shugden, tal como el Dalai Lama fue exiliado de China por sus supersticiones. Es decir, el perseguido ahora es el perseguidor. A Chile Liberal no le sorprende. Como si fuese poco, un miembro de la alta curia tibetana ha dicho que los seguidores de Shugden son... terroristas.

Así son
Esto es lo que se puede esperar de líderes espirituales, de todas estos personajes llamados "Su Santidad", que declaran herejes, se entrometen en políticas, nombran demonios, o beatifican deidades, todo para mantenerse en el poder gracias al fomento a la superstición, la idolatría, el culto al poder terrenal basado en la creencia de lo "espiritual".

El Dalai Lama acusa a los seguidores de Dorje Shugden El Demonio de ser espías chinos o de trabajar para China. ¿Y por eso usted emite una fatwa y declara un apartheid? ¿Tiene realmente pruebas de que así es? ¿O acaso Lama no sabes que muchos de tus seguidores tienen lazos sanguíneos con China, o incluso consideran positiva la influencia china?

Nada de eso importa a don Dalai. Él ha declarado en su Santa Inquisición que algunos son herejes, ha identificado a Satanás, y continúa aferrado al poder.

A todo esto Lama, ¿cuándo vas a organizar elecciones? ¿O cuándo vas a separar poder temporal del religioso, y así permitir que tu pueblo tenga un representante democrático? ¿O será que te importa un bledo la democracia occidental y te gusta la teocracia?

Ahora que fallaste en boicotear los Juegos Olímpicos, ¿por qué no te retiras Lama y escribes tus memorias y dejas que la gente se organice?, ¿o simplemente no renuncias a la teocracia?

Su Santidad, dedíquese menos a nombrar demonios o a perseguir herejes, porque está ad portas de un cisma (me recuerda a otros cismas), y preocúpese más de buscar la forma de llegar a un arreglo con China.

Aunque para eso el Tíbet necesita un líder político.


Ver también el siguiente documental sobre los seguidores de Shugden:


4 comentarios:

Cristian Mancilla Mardel dijo...

Concuerdo parcialmente con lo expuesto en la entrada. Para empezar se afirma que "el Dalai Lama [...] es un líder religioso, no político", pero sucede que él lideró una rebelión contra la ocupación china sobre el Tíbet, producto de cuyo fracaso huyó hacia India. Esta información que manejo se contradice con la afirmación de que "el Dalai Lama fue exiliado de China por sus supersticiones": de ser así, creo que el gobierno chino no admitiría que haya otro Dalai Lama en su territorio (y sí lo hay). Entonces, en cuanto a la primera afirmación, creo que hay datos suficientes para respaldar que el Dalai Lama sí es un líder político y que su principal objetivo en este sentido es la desocupación o menor opresión de la China comunista sobre el Tíbet.

"El Dalai Lama ha declarado que una de las deidades adoradas por algunos budistas es nada más ni nada menos que un demonio". Esta afirmación no debiera afectar más que a los seguidores del Dalai Lama, ni siquiera a la mayoría de los budistas. Pero si está acompañada de incitación a la violencia y a la negación de derechos básicos, como se colige al leer que "les prohíbe la entrada a tiendas e incluso a hospitales", que "hay que matarlos" y que "gente ha sido golpeada y, paradójicamente, exiliada por adorar a la deidad Shugden"; entonces las palabras del Lama han superado el ámbito de influencia religiosa y pueden ser objeto de juicio público.

"¿Dónde está la libertad de culto, señor Lama?" Esta pregunta pasa por alto que la libertad de culto es política, no religiosa. Las religiones requieren el culto a dioses determinados y es natural que apliquen medidas dentro de su ámbito de competencia si tal condición no se cumple entre algunos de sus fieles.

"Esto es lo que se puede esperar de líderes espirituales". Falacia de la generalización: lo que hace uno no compromete a los demás, cualquiera lo sabe.

"Continúa aferrado al poder". El poder del Dalai Lama es, por una parte, religioso y, por otra, político-mediático. Su poder religioso parece inobjetable, pues hace parte de una tradición que permanecerá viva mientras cuente con seguidores, aunque puede ser discutido en cuanto intente sobrepasar los límites de lo estrictamente religioso. Su poder político-mediático es más difuso y difícil de valorar: puede ser apreciado en cuanto pretende combatir un régimen totalitario, pero puede ser rechazado en cuanto no sabemos con qué régimen quiere reemplazar al totalitario.

"¿Cuándo vas a separar poder temporal del religioso, y así permitir que tu pueblo tenga un representante democrático?" Sabemos que el Dalai Lama no puede hacer esto en el Tíbet, porque éste es provincia China. Pero es lícito preguntarse acerca de si él verdaderamente aspira a un régimen democrático en la región: nosotros, occidentales, no opinaremos a favor de un régimen que no lo sea.

Chile Liberal dijo...

@Cristian: me gustaría llamar la atención sobre un aspecto de este documental, relacionado con palabras tuyas en este comentario, donde dijiste textualmente:

"Nadie puede obligarme a hacer negocios con quien yo no estimo conveniente, porque haciéndolo estaría transgrediendo mi libertad."

Como se observa en el reportaje de France 24, muchos situaron letreros en la entrada de sus tiendas aclarando que no permiten el ingreso de seguidores del dios Shugden.

Según tú, esta acción es completamente legítima. Por favor, elabora al respecto.

Compara con tu anterior declaración:

(...)si está acompañada de incitación a la violencia y a la negación de derechos básicos, como se colige al leer que "les prohíbe la entrada a tiendas e incluso a hospitales", que "hay que matarlos" y que "gente ha sido golpeada y, paradójicamente, exiliada por adorar a la deidad Shugden"; entonces las palabras del Lama han superado el ámbito de influencia religiosa y pueden ser objeto de juicio público

Basándonos en el principio de libertad de emprendimiento y de negocios, ¿es lícito entonces negarle la entrada a una tienda a un posible comprador?

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En cuanto a tu comentario, creo que el problema que planteas sobre la libertad de culto tiene que ver mucho con la tiranía del Dalai Lama. Según él, todos los tibetanos son budistas, y el budismo lo define él (tal como los Papas en el catolicismo romano). Por lo mismo, él declara que el dios X es un demonio, inmediatamente esto tiene repercusiones políticas en sus creyentes. Este es el problema.

No entendí cuando dices "creo que hay datos suficientes para respaldar que el Dalai Lama sí es un líder político y que su principal objetivo en este sentido es la desocupación o menor opresión de la China comunista sobre el Tíbet", porque desde el ángulo de este blog entendemos que un líder político tiene un mandato de su pueblo y los representa por haber sido elegido por ellos para dicho cargo, por un período determinado. No se sabe quién, cómo ni dónde se eligió al Dalai Lama para representar el Tíbet.

Es un líder religioso, eso no lo dudo. Pero su legitimidad política me parece que es tanta como la de Fidel Castro en Cuba, o su hermano Raúl. Geroge Bush será un idiota como pocos, pero ha sido elegido por su pueblo por dos períodos de cuatro años, es decir, aunque no nos guste, es legítimo.

El Dalai Lama, no.

Cristian Mancilla Mardel dijo...

"¿Es lícito entonces negarle la entrada a una tienda a un posible comprador?".
Me parece lícito que un vendedor se niegue a celebrar alguna ceremonia de compra-venta con quien no lo estime conveniente, pero creo que el espíritu de lo que tú decías con anterioridad apuntaba hacia alguna "autoridad" que impedía el intercambio, lo cual no parece admisible (salvo en algún caso justificado). Entonces, así como alguien escoge no comprar, otro puede escoger que no venderá. Lo que estoy objetando es que un ente ajeno intervenga en esa relación. En consecuencia, sostengo que nadie puede obligarnos a hacer negocios con quien no queremos, pero tampoco podemos ser obligados a no hacer negocios con quien queramos hacerlos (esto me hizo recordar que mi padre casi sufre un castigo por parte del SII a causa de hacer transacciones con un contribuyente que estaba siendo investigado).

En cuanto al liderazgo político del Dalai Lama, es obvio que él no es un líder democrático, pero la esfera política no se agota en la democracia, aunque sabemos que éste es el mejor régimen posible en cualquier parte del mundo. Su liderazgo emana, según me parece, desde aquella rebelión que organizó contra las fuerzas chinas: no quiero decir con esto que los tibetanos se sientan representados plenamente por él ni tampoco que él haya tenido la intención de hacerlo (ignoro sus objetivos específicos), pero es un hecho que tal acción lo configuró como líder político, puesto que la rebelión es un acto político y aquélla fue conducida por el Dalai Lama. Acerca de su legitimidad, representatividad y validez no he de pronunciarme sin tener datos y antecedentes suficientes.

ruter dijo...

completa tu conocimiento del tema en:
http://westernshugdensociety.org/es/
Un abrazo
Ana