jueves, 14 de agosto de 2008

Delacroix guía a Chile Liberal

Lo primero que uno exclama al admirar La Liberté guidant le peuple no es "¡qué contraste entre claros y oscuros!", o "¡qué admirable simetría!", ni menos "¡qué brutal choque entre perfección y brutalidad!".

No, nada de eso.

Lo primero que uno dice es: "¡qué tetas más ricas!".

Me imagino que si el maestro Eugène Delacroix hubiese sido chileno, el cuadro habría sido censurado por los mismos quejumbrosos que rasgan vestiduras hoy ante "la crisis moral" que supuestamente vivimos. Aunque seamos honestos, cuando el cuadro vio la luz en Francia también generó críticas ácidas, no sólo por lo sanguinario del espectáculo, o por ser un cuadro netamente político, sino justamente por la exhibición de los hermosos senos de la Libertad. Es que la Libertad es deseable, excita, hipnotiza, y es digna de contemplación. Delacroix quiso provocar, y lo logró.

Como saben, desde el inicio de este blog que el estandarte ha sido la Libertad, no sólo como principio filosófico, sino además simbolizada en el cuadro inmortal del pintor romántico francés.

Muchos otros blogs han copiado la gráfica de este sitio, lo que me parece muy bien. Animo a todos a unirse a la cruzada libertaria de este blog. Hasta Coldplay nos ha copiado. Bien por ellos.

En mi reciente visita al Louvre, he ido a peregrinar al pabellón donde se encuentra en exhibición esta obra maestra, saqué fotos y he montado aquí un mini álbum que presento a continuación.

Pero antes, como de costumbre, algunas aclaraciones y curiosidades. El cuadro lo pintó Delacroix para celebrar la Revolución Francesa, pero no la Primera Revolución, de 1789, sino la segunda, en 1830, presenciada en todo su sanguinario esplendor por Francisco Bilbao. Si observan bien, verán que el hombre de prendas elegantes y sombrero representando al burgués (ambas fueron revoluciones burguesas), es el propio Delacroix.

En la reseña situada al costado se cita una extracto de una carta del pintor a un amigo donde manifestaba su sorpresa ante el efecto político de su obra, que pasó no a representar una barricada durante la revolución de 1830, sino que en el imaginario colectivo universal encarnó a la Libertad en sí misma, y a la lucha por ella.

La mujer en sí muestra todos los rasgos perfectos y facciones equilibradas de la Venus de Milo (también en el Louvre), tal como tanto gustaba a los griegos clásicos. Pero Delacroix nos la presenta en un escenario absolutamente brutal. Es que así es la lucha por la libertad. En realidad ella es La Marianne, figura alegórica de la república francesa. Hasta hoy los franceses siguen eligiendo a la "Marianne del año", siendo una de las más célebres la modelo francesa Laetitia Casta, elegida la Marianne del año 2000 (ver fotos a la derecha).

Uno de los más célebres poetas malditos, Charles Baudelaire, definió con las siguientes palabras al genio de Delacroix, cita que además calza muy bien con los métodos y objetivos del editor de este blog:
"Delacroix fue un hombre apasionadamente enamorado de la pasión, pero fríamente decidido a expresar su pasión con la mayor claridad posible."


Los dejo ahora con las imágenes de esta obra sublime.



1 comentario:

Cristian Mancilla Mardel dijo...

Permítaseme un comentario poco serio: ¿cómo sería posible que "el cuadro habría sido censurado por los mismos quejumbrosos que rasgan vestiduras hoy ante 'la crisis moral' que supuestamente vivimos" si quienes se rasgan las vestiduras arriesgan que se muestre alguna parte del cuerpo al desnudo? ¿He aquí la faceta impúdica de los moralistas?

En cuanto al disco de Coldplay, no capté la cita en la página vinculada. ¿Te referías a la portada con el cuadro rayado o a otra cosa?

Por lo demás, la pintura citada tiene bastantes méritos.