sábado, 9 de noviembre de 2013

Constructivismo versus orden espontáneo

El nuevo proyecto de renovación de la Plaza de Armas de Santiago es una oda a la planificación centralizada

La aparición espontánea del orden en medio del caos es una premisa sagrada para la cofradía anarco-capitalista. Si bien el principio del orden espontáneo puede aplicarse en varias esferas, como por ejemplo el mercado, para Chile Liberal sería bastante anómalo aplicar dicho precepto en el urbanismo. Pretender una ciudad funcional mediante la cooperación voluntaria de sus habitantes es, reconozcámoslo, una idea estúpida.

La municipalidad de Santiago bajo la alcaldesa Carolina Tohá está poniendo en marcha un plan para renovar la Plaza de Armas de Santiago, como ya es tradicional en todos los alcaldes de Santiago Centro el tratar de cambiarlo todo — razones sobran para querer un borrón y cuenta nueva. Esta vez se pretende revertir la deforestación de la plaza y restaurar cierto aire europeo en desmedro del cariz popular que ha sido la triste tónica del epicentro histórico, cívico, arquitectónico y patrimonial de la capital chilena.

rue de Rivoli
Entre las estocadas más certeras clavadas al corazón de la ciudad se encuentra la pauperización del Portal Fernández Concha. Este edificio, por increíble que parezca, fue diseñado inspirándose en la rue de Rivoli parisina (ver foto), y es uno de los raros ejemplos en la historia del urbanismo de una obra que es al mismo tiempo Monumento Nacional y Monumento a la Ordinariez. Atiborrado de casetas donde se vende comida chatarra, abunda el nauseabundo aroma a fritanga salpicado con baratijas de ocasión. Visitarlo es grotesco, empequeñece el corazón. El siguiente es un extracto de una entrevista del diario La Segunda a la coordinadora del actual proyecto de renovación:
Uno de los lugares más feos es el Portal Fernández Concha. Está sucio. Hay quienes dicen que sus locales de comida son insalubres. ¿Se va hacer algo al respecto? 
-Ese lugar es una propiedad privada... y no tenemos atribuciones. Ahora, efectivamente, cualquier persona que pase por allí puede ver cuál es la condición del portal. Quisiéramos que eso se ordenara y que estuviera en condiciones dignas para el usuario que va a comer. Ya iniciamos conversaciones con los propietarios para que vayamos acordando un sistema de ordenamiento, de mejoramiento de las condiciones sanitarias, de búsqueda incluso de soluciones económicas en otras instancias públicas.

Esto plantea un desafío. ¿Es posible regenerar un edificio, incluso una ciudad, mediante un plan centralizado y dirigista? ¿Sirve el laissez-faire para conservar el patrimonio de una ciudad? Dejada a su suerte, la Plaza de Armas, y prácticamente toda construcción histórica, acabaría demolida y daría paso a horribles construcciones. Los dueños del Portal Fernández Concha no lo han vendido al mejor postor sólo porque la autoridad lo impide. 

Por otro lado, la ciudad de París es una elegía a la planificación central y el dirigismo. Pretender que la capital francesa logró su esplendor gracias a la cooperación libre y espontánea de sus habitantes es ridículo. 

París hasta mediados del siglo 19 era caótica, oscura, insalubre y fétida (para ser justos, muchas partes continúan así). Fue el genio Georges Eugène Haussman, prefecto de la ciudad, quien impulsó la más extraordinaria revitalización que haya visto una urbe moderna — la Transformación de París Bajo el Segundo Imperio.

Básicamente, un grupo de expertos, supervisados por el mismo Haussman, se propuso inventar una ciudad funcional, moderna y por sobre todo bella. Demolieron prácticamente todo lo que juzgaron feo o torpe. Inventaron el "edificio haussmaniano", esas grandes casonas de departamentos (vuestro Humilde Servidor vive en una de ellas), al cual todos los arquitectos deben adscribir sino los municipios no autorizaban las construcciones. Añadieron parques y abrieron los grandes bulevares con amplias veredas donde florece la más parisina de las instituciones urbanas: el café en terraza. El diseño de las mesas, las sillas, y los letreros deben cumplir con las normas estéticas dictadas por el municipio sino se ven impedidos de atender a los clientes. Parece tiránico, aunque nadie reclama, al menos, ninguno de los 60 millones de turistas parece indignarse por el dirigismo. La idea, lograda con éxito, es preservar la época conocida con el evocativo nombe de Belle Époque, cuando Francia se encontraba en el pináculo de la civilización.
El París de la Bella Época
Desde luego en Santiago la cosa es bien distinta. Mesas de plástico, sillas son feas, de fierro, atadas con una cadena para que los flaites no se las roben. Cada local pone un letrero de las dimensiones a su antojo, con el tipo de letra elegida a su amaño. Es que nosotros los chilenos somos libertarios pues... claro que libertarios para puras huevadas.

El lado feo
Por supuesto no todo es lindo. En Rusia apareció el constructivismo después de la Revolución Bolchevique. Los rusos siempre quisieron imitar Europa y nada mejor que copiar la quintaesencia de lo europeo, es decir, lo francés. El resultado de los arquitectos y urbanistas soviéticos claramente no fue un Moscú Belle Époque sino una asquerosa ciudad poblada de monstruosidades grises de mal gusto comunista.

Los propios planificadores franceses post 2a Guerra Mundial también aportaron su cuota de ordinariez con los proyectos habitacionales de la banlieu (perifera) parisina, que no son otra cosa sino ghettos — caldo de cultivo del asistencialismo social y la marginalización. Esta olla a presión reventó finalmente el 2005 en los llamados Disturbios de la banlieu. Conviven dos almas hoy en París — la Belle Époque romántica del centro histórico, que ha inspirado a generaciones de artistas y millares de turistas, y la periferia, que combina la elegancia soviética con el joie de vivre del Estado de Bienestar y su asistencialismo insostenible y sus consecuente tributación rapaz.

El plan de la alcaldesa Tohá, ¿prohijará un Santiago más similar al Moscú socialista o al París Belle Époque? Imposible saberlo. Pero sí sabemos que la clave del fracaso es tanto el fervor religioso hacia la panificación como la idolatría al laissez-faire . Los comunistas fallaron en crear al hombre nuevo cuando los obnubiló su fe secular. Por su parte, el orden espontáneo sólo creará un Cafarnaún.

¿Es anti-liberal toda planificación central? Una teoría nos dice que el liberalismo debe centrarse primordialmente en preservar la pluralidad, el respeto a la opinión disidente, la libertad de prensa y de conciencia. Esto permitiría fundar instituciones representativas — todo lo que se haga en este contexto "libre" seria igualmente liberal. Digamos, si un municipio declara al Portal Fernández Concha como monumento histórico o lo remata y lo vende para que se destruya serían, ambas decisiones, igualmente "liberales" si es que son decisiones tomadas por instituciones representativas en un ambiente pluralista donde prima la libertad de opinión y la deliberación — los seguidores del liberalismo político de John Rawls lo comprenden bien.

Este tema en discusión no es baladí. Porque si extrapolamos esta pugna, cabrá preguntarnos si en salud, educación, pensiones y seguridad social triunfará el laissez-faire o la planificación central. Probablemente lo más sensato sea un muddle through entre ambos, y terminar con las profesiones de fe en uno o el otro. 

10 comentarios:

Patricio Lara dijo...

Transplazadearmas...

Ignacio Burges dijo...

No existe el Orden espóntaneo, es una entelequia.

Ignacio Burges dijo...

"Por supuesto no todo es lindo. En Rusia apareció el constructivismo después de la Revolución Bolchevique. Los rusos siempre quisieron imitar Europa y nada mejor que copiar la quintaesencia de lo europeo, es decir, lo francés."

San Petersburgo fue construído, planificado de la nada por Pedro El Grande a principios del 1700, no me parece una ciudad fea.

"Unlike in Moscow, in Saint Petersburg the historic architecture of the city centre, mostly consisting of Baroque and neoclassical buildings of the 18th and 19th centuries, has been largely preserved; although a number of buildings were demolished after the Bolsheviks' seizure of power, during the Siege of Leningrad and in recent years.[citation needed] The oldest of the remaining building is a wooden house built for Peter I in 1703 on the shore of the Neva near Trinity Square. Since 1991 the Historic Centre of Saint Petersburg and Related Groups of Monuments in Saint Petersburg and Leningrad Oblast have been listed by UNESCO as a World Heritage Site."

http://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Petersburg

Ignacio Burges dijo...

Por supuesto no todo es lindo. En Rusia apareció el constructivismo después de la Revolución Bolchevique. Los rusos siempre quisieron imitar Europa y nada mejor que copiar la quintaesencia de lo europeo, es decir, lo francés. El resultado de los arquitectos y urbanistas soviéticos claramente no fue un Moscú Belle Époque sino una asquerosa ciudad poblada de monstruosidades grises de mal gusto comunista.

Sabes Carlos , pienso que aunque es esencialmente opinable, el constructuvismo no es feo, por lo menos no es menos feo que la obras de le Corbusier( de hecho en Moscú hay un edificio de él).

Hasta hace poco la arquitectura moderna de ese tipo, brutalista, estilo internacional, me parecían mamarrachos, de hecho me alegré que se quemara el Diego Portales, tenía la esperanza que fuera demolido.

Me puse a leer sobre este tipo de arquitectura, veo continuamente el programa City Tour (http://www.13.cl/comercial/13c/cultura/city-tour),y ahora hasta le encuentro su belleza.

Patricio Lara dijo...

Pfff... ya nadie excepto un grupo de trasnochados anarcap cree en el "orden espontaneo"; el tema es hasta dónde los megalómanos de turno, para saciar su sed de figuración, tienen la potestad para actuar en nombre del "bien común".

Chile Liberal dijo...

Ver: Municipalidad de Santiago anuncia catastro de edificios centenarios para evitar siniestros

Chile Liberal dijo...

@Ignacio: Justamente a eso apunto con este artículo. Moscú fue planificada y es horrible. Doy fe de ello porque la conozco personalmente. San Petersburgo fue planificada para ser una ciudad europea y ciertamente posee un patrimonio arquitectónico maravilloso. A fin de cuentas, un plan puede ser bueno o malo, a vecer el laissez-faire es bueno, a veces una combinación de ambos.

En París arreciaban las pestes e infecciones hasta antes de la remodelación de Haussman. Como dije, los suburbios de París son verdaderos ghettos. Es cuestión de discernimiento saber cuándo aplicar qué criterio.

Por cierto, City Tour es por lejos una de mis emisiones preferidas.

Patricio Lara dijo...

Bueno, hoy hablé con la Alcaldesa y la encargada del proyecto, Ivannia Goles, y básicamente llegué a la conclusión de que los graves problemas del casco histórico (prostitución, delincuencia, narcotráfico, insalubridad, etc.)no se solucionarán con el mágico laissez faire. Mis amigos "libertarian" me perdonarán, pero no podemos acabar con la prostitución en el centro (en la vía pública) si no es creando, planificadamente, un barrio destinado a dicha actividad económica. Tampoco mágicamente, gracias al mercado, se reforestará el Km 0 de Santiago.
También comprendí la tristeza de los locatarios del Portal Bulnes, quienes llevan décadas vendiendo sus productos en el histórico lugar.
La municipalidad propuso reubicación en otros sitios del Casco Histórico, los locatarios en cambio quieren permanecer ahí y ser parte del proyecto.
Creo que en esta ocasión el cambio de imagen en el centro capitalino es perentorio, y de los miles que concurren a la Plaza (el lugar con más concurrencia promedio)un mínimo porcentaje lo hace para ver las carteras del Portal Bulnes. En esta ocasión la Municipalidad ha sopesado de modo correcto.

Chile Liberal dijo...

En enero comienzan los trabajos de mejoramiento de la Plaza de Armas

Anónimo dijo...

se esta tratando el tema de plaza de armas y los weones graves hablan de rusia y leningrado...a la mierda con ellos, lo que han hecho o lo que hagan. yo estuve ahi como 7 veces, pero me la pase culiando rusas!!!