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domingo, 9 de julio de 2017

Bloody Sunday

Fuente: BBC Sports

El domingo 2 de julio de 2017 es una fecha que no olvidaremos

El domingo pasado, hace exactamente una semana, vivimos uno de los días pivotales en nuestra historia. Al ver el gráfico (arriba) un observador desprevenido concluiría que la Selección de Chile habría ganado la final de la Copa Confederaciones en su versión 2017. Lamentablemente, La Roja cayó por la cuenta mínima. Por otro lado, y de manera igualmente lamentable, en las elecciones primarias celebradas ese mismo domingo se impuso holgadamente el ex presidente Sebastián Piñera. Convengamos que lo segundo es muchísimo más grave que lo primero.

Cuando Chile se adjudicó la Copa América 2015 concluimos lo siguiente: "saquen a Sampaoli hoy por la puerta ancha, y busquen un reemplazante para la nueva etapa". Nadie nos hizo caso. A Chile Liberal, como es su costumbre, le asistió toda la razón. El ex manager de Chile abandonó el cargo de manera brutal dejándonos en la incertidumbre. Nos expuso a una derrota humillante en Uruguay (se negó a hacer reconocimiento de cancha y a Chile le anotaron un humillante gol sin que siquiera el balón tocase el terreno de juego), y luego pasó a comandar a nuestro rival directo en las Eliminatorias a Rusia 2018, Argentina.

En lo político ⎯ciertamente mucho más trascendental que el football⎯ hoy alertamos sobre otro peligro que causará igual incertidumbre: que el magnate y ex presidente vuelva a colgarse la piocha de O'Higgins, generando un estancamiento en la consolidación política de Chile.

El gobierno de Piñera 1.0 no fue no bueno ni malo. El gobierno de Piñera simplemente fue. Es odioso pretender ahora emitir juicios sobre la calidad de la gestión anterior de Piñera. Por un lado, los indicadores fueron buenos. Por otro, su torpe manejo político más la falta de una maquinaria partidista adecuada le impidieron gobernar correctamente. Pero la esencia del Piñera 2009 fue que nos permitió efectuar un ejercicio arriesgado pero necesario para comprobar de veras si todo lo que empezamos a construir desde el 11 de marzo de 1990 era sólido. Y Chile cumplió.

En vez de cimentar su legado potenciando a figuras emergentes en la centro derecha y en los grupos conservadores moderados (como Felipe Kast, por ejemplo), el ex presidente ha cedido a sus irrefrenables ansias de poder y vuelve ahora para pretender un segundo periodo.

¿Es conveniente que un hombre tan acaudalado como Sebastián Piñera sea presidente? No, no lo es. Las grandes fortunas de Chile constituyen en sí mismas unas formidables maquinarias de poder lo que deja al desnudo una situación anómala que aún no corregimos y que impide que nuestra república sea genuinamente democrática. Piñera 1 había sido una excepción. Pretender repetirse el plato es una mala idea.

Piñera nos mintió cuando aseguró que su fortuna quedaba administrada bajo un fideicomiso ciego mientras él se ocupaba de dirigir el país. En un estilo típicamente piñerístico, esto fue cierto para su fortuna en Chile. Pero su fortuna fuera de Chile siguió bajo su mando ⎯ mientras ocupaba el sillón presidencial. El candidato Ossandón acertó cuando atacó este flanco de Piñera (si bien su estilo fue lastimoso y dio vergüenza ajena).

El Caso Exalmar requiere una digresión. Veamos. El presidente de Chile era el encargado de coordinar el equipo jurídico que defendió nuestras fronteras marítimas en la Corte de La Haya durante la disputa con Perú. En las aguas en disputa ⎯ricas en recursos pesqueros⎯ Piñera poseía inversiones. El fallo finalmente fue más bien adverso. Se abre la suspicacia de que Piñera-presidente haya deseado que los jueces fallaran contra nuestros intereses y así el Piñera-magnate vería resguardada sus inversiones, para ello le convenía no esmerarse mucho en que el equipo chileno estuviese muy bien preparado.

Desde luego, nadie sensato podría creer semejante infamia. Si así fuese, Piñera sería el más grande hijo de puta que jamás ha gobernado el país ⎯ superando incluso al Carnicero. Si este fuese el caso, Piñera debiese declarar ante una corte marcial y acabar ante el pelotón de fusilamiento. Pero lo llamativo del caso es que un hombre cuyas inversiones sobrepasan nuestras fronteras es un sujeto extremadamente poderoso. Y si además ostenta el poder político entonces la situación es explosiva. Fue excepcional en la coyuntura del 2009 ⎯ no por nada, Chile Liberal votó por Piñera en ese entonces. ¿Hacer lo mismo hoy? No, no amigos. Hoy no estamos para apoyar a Piñera.

La preocupación, más allá de las cavilaciones sobre quién debe ser presidente, es continuar consolidando nuestra democracia y cultivando las virtudes republicanas. La derecha logró superar ampliamente sus expectativas (que así todo eran relativamente modestas) y la verdad sea dicha, le voló la raja a la Nueva Mayoría y a su vástago dislocado, el Frente Amplio. Con una Carolina Goic (candidata respetable) mostrando cifras enjutas y propuestas minimalistas, más un Guillier que sigue durmiendo la siesta, nadie ha sido capaz de contrarrestar la acometida de Piñera.

El hombre de negocios en su versión 2.0 ha dado un extraño e inquietante giro ultraconservador. No lo reconocemos del moderado que se presentó dos veces en la década pasada. Se especula que ahora hará un cambio de carril y se situará más al centro en el tramo post primarias. No estamos para otorgarle el beneficio de la duda.

Si bien sabemos que Piñera en esta oportunidad ha convocado y movilizado a muchos en su sector simplemente porque para los pragmáticos votantes de derecha no hay nadie más, y si sumamos la estupidez e incompetencia de la Nueva Mayoría más el infantilismo y amateurismo del Frente Amplio, visualizamos un desenlace que parece cada vez menos fantasioso: que Piñera gane en primera vuelta.

sábado, 27 de mayo de 2017

El derecho a la imagen en las farándulas de feos y bonitos


Hemos establecido en Chile Liberal que cada individuo tiene pleno derecho a disponer de su cuerpo y su conciencia, algo extremadamente simple pero que causa revuelo. Como corolario de aquello, concluimos también que a cada cual también le asiste pleno derecho a disponer de su propia imagen. Veremos en este post que bajo este prisma debemos analizar la disputa entre la exministra Cecilia Pérez y el humorista Daniel Alcaíno. 

La política es la farándula de los feos. La señora Pérez en ningún caso debe sentirse particularmente ofendida, pero en la actualidad es uno de los pasatiempos más comunes ⎯ incluso es una profesión pública de fe secular ⎯ el declararse perpetuamente ofendido por cualquier cosa.

Las mofas de Yerko Puchento son de mal gusto y nocivas. Este señor ha sobrepasado el límite que puso ya Chile Liberal cuando explicamos que es sujeto de legítima burla todo aquello que sea decisión de un individuo. Por ejemplo, ser de derecha es una cuestión de elección personal. Cualquiera puede reírse de Pérez por ser de derecha (o hincha de la U, evangélica, vegetariana, etc). Si los chistes son buenos o malos, eso queda a discreción del público. El problema de fondo tiene menos que ver con la vocera de Sebastián Piñera y más con la bajeza del humorista de marras quien claramente es un aprovechador y un usurpador de imagen.

El señor Puchento ha hecho mofas de la condición homosexual de varios personajes de la farándula. Esto es preocupante. Considera que ser mapuche es digno de ser ridiculizado. Nadie elige su condición sexual. Nadie debe sentirse ofendido por tener un apellido mapuche. El público embrutecido podrá quizás encontrar esto gracioso pero cabe preguntarse por qué nadie puso atajo a Puchento mucho antes.

Particularmente triste es lo que ocurrió con el periodista Carlos Tejos, en quien se basó Alcaíno para crear a Puchento. Acá es necesario detenernos para ilustrar el punto central de este post.

El periodista Carlos Tejos es un tipo bien formado y a quien se le ha motejado como el precursor de la chismografía en Chile. Se inició comentando temas sobre la monarquía y otras especialidades de la "prensa del corazón". Seamos honestos: era también extraordinariamente pomposo. Su afectación era rayana en lo grotesco. Se jactaba de su dicción pero cayó en la caricatura. Daniel Alcaíno usó esto mismo para crear su personaje Yerko Puchento, con excelentes resultados para él mismo.

Lo que sobrevino cuesta creerlo: Tejos, ridiculizado frente a todo el país en el medio que lo llevó a una fama relativa, perdió la credibilidad que intentó construir. Se quedó sin empleo en el veleidoso mundillo de la tele porque la caricatura de Alcaíno superó al personaje real. Después de años sin ejercer su profesión acabó sumido en una depresión y lo último que supimos de él fue a causa de un triste acto de cleptomanía. Ha transcurrido más de una década de infortunios para Tejos.

El derecho a sí mismo
Los franceses llaman droit à l'image al derecho que tiene cada uno sobre su propia imagen. El primero en interponer una querella contra Daniel Alcaíno tendría que ser Carlos Tejos. Debiera exigir que al menos la mitad de todos los beneficios percibidos por el humorista vayan a él. Si su carrera se vio truncada, esto amerita resarcimiento. ¿Por qué no ejerce el legítimo derecho a preservar su imagen? El humorista Alcaíno y sus libretistas no hacen humor en una cena con los amigos sino que reciben pingües pagos a costa de la imagen de Tejos.

No sólo él sino que como decíamos, el periodista Cañulef o la señorita Luli han sido víctimas de las bromas de Alcaíno. Ninguno de ellos son eminencias ni constituyen un aporte alguno a la sociedad. Ganan dinero a costa de la estupidez inherente de los televidentes chilenos. Pero tienen derecho a su imagen.

Por consiguiente, lo mismo debió haber hecho Cecilia Pérez. Increíblemente, ella no sólo busca proteger su imagen, sino que ha llamado a clausurar por varios días la señal de Canal 13. No hay un ejemplo más claro de la expresión "matar una mosca con la bomba atómica". La libertad de expresión es sagrada. Comparar a Pérez con La Monga (un ser simiesco de un parque de diversiones) no puede esgrimirse como razón para conculcar la libertad de expresión. Pero no esperemos mucho de los conservadores como Pérez, y más aún, Piñera.

Así que ya saben. En vez de abstrusas disquisiciones sobre la dignidad femenina, mejor concentrémonos sobre el derecho que tiene cada cual sobre su propia imagen. Háganlo y saquen a ese tonto de la TV de una buena vez.

domingo, 19 de abril de 2015

Un llamado a la rebelión fiscal

Ejecución del ciudadano Luis Capeto (rey Luis XVI)

Si el gobierno trepida en aplicar un castigo ejemplarizador a los políticos envueltos en los escándalos de boletas falsas, deberá enfrentar la sublevación fiscal que iniciaremos desde esta tribuna.

Los sans-culottes queremos ver sangre, ya lo dijimos, y no volveremos a repetirlo. Hemos visto cómo algunos han burlado al fisco de manera sistemática y sin tapujos, y premeditadamente. Con boletas truchas han reducido su carga fiscal para evadir impuestos, y han cohechado a los personeros en cargos de elección popular, lo que estos últimos o han pedido ("el raspado de la olla") o han aceptado felizmente. 

En la práctica esto implica que las elecciones han sido una pantomima, una coreografía orquestada para darle apariencia de legitimidad a la farsa orquestada por unos pocos, usando al electorado como meros extras en la película en que ellos son los protagonistas y donde escribieron el final a su pinta. Esto es inherentemente antidemocrático y por ende  corroe la esencia misma del contrato social. Es gravísimo. Situaciones gravísimas ameritan acciones de gran envergadura. Deben pasar a la guillotina (ver foto arriba por favor).

Luego de nuestro post anterior, la Presidenta actuó correctamente y anunció medidas para destituir de sus cargos a quienes incurrieron en irregularidades en el financiamiento de sus campañas. Esto está muy bien. Como a estas alturas el estiércol ha salpicado a la clase política de manera íntegra, la pandemia sólo podrá controlarse con una desinfección total, ante lo cual Camilo Escalona, alto personero del Partido Socialista ⎯ y de paso toda la coalición de gobierno ⎯, han sugerido adelantar las elecciones. Ante la inexistencia de la facultad del ejecutivo para disolver el Congreso, esta medida es sensata.

Excepto un problema. El gobierno ha desechado esta propuesta. Los ministros Peñailillo y Elizalde, personeros designados y no elegidos,  al unísono desestimaron la iniciativa. Esto nos parece pésimo.

¿Qué legitimidad puede tener una corporación cuyos miembros responden a los intereses de quienes costearon sus elecciones? Ante los ojos del electorado, ninguna.

La Presidenta Michelle Bachelet acá debe anunciar una medida ejemplificadora, que sirva de precedente histórico: adelantar las elecciones parlamentarias es una excelente salida al embrollo actual.

¿Y si no lo hacen?
A la desobediencia fiscal se ha recurrido desde siempre en estas situaciones. Algunas revueltas fiscales han cambiado la historia para siempre. Francia se transformó en una república cuando el Tercer Estado se negó a seguir pagando los impuestos que exigía la monarquía. El Motín del té en Boston dio inicio a la Revolución Norteamericana, otro acto de rebelión fiscal. En Chile, la Huelga de la carne en 1905 se puede considerar una rebelión fiscal. 

Hoy, de no actuar contra los políticos corruptos con la misma firmeza que actúan contra nosotros cuando no pagamos IVA, contribuciones o créditos universitarios, entonces es el momento de lisa y llanamente hacer un llamado masivo a no pagarle tributos al Estado y causar su colapso.

Dicho en modo sencillo: si no actúan hoy con la mano dura que debió aplicar Ricardo Lagos en su momento, haremos un llamado desde esta tribuna electrónica a organizar a la ciudadanía y en un día determinado no pagaremos IVA, contribuciones, ni créditos. 

Además iremos en masa a retirar nuestro dinero de los bancos, considerando que estos mismos han coadyuvado a convertir las elecciones en una farsa. Funcionamos en un sistema de banca de reserva fraccional, es decir, si tienes $1.000 en el banco, la institución crea instrumentos y productos a partir de este dinero, que van mucho más allá de $10.000, lo que significa que si todos los clientes de un banco van el mismo día a la ventanilla y retiran su dinero, el sistema colapsa. Dicho de otro modo, podemos nosotros mismos destruir los bancos generando una corrida bancaria.

Como imaginarán, la situación será un caos. El gobierno no podrá gestionar el Estado y el dinero incluso perderá su valor. Inmediatamente se deberá recurrir al trueque. El suministro de bienes básicos no estará asegurado. Los primeros días o incluso semanas del estallido fiscal nos convertiremos en una sociedad recolectora o indígena.

Chile se convertirá en algo similar a Haití o Somalía. Argentina y Venezuela serán Suiza comparados con nosotros. Las agencias de noticación pondrán la deuda de Chile en la categoría "basura". La imagen del país se desmoronará, y todo por la inoperancia de una clase política más preocupada de ella misma que de servir a la ciudadanía. 

¿Valdrá la pena todo esto? Sí, porque destruir por completo la anquilosada estructura actual permitirá el surgimiento de un nuevo orden.

Desde luego que sería mejor considerar alternativas a un llamado masivo a la desobediencia fiscal. Por eso exigimos a la Presidenta Bachelet que ella misma de una señal inequívoca y muestre un liderazgo contundente. Para eso, necesita el coraje de llamar a elecciones de manera anticipada y con reglas genuinamente democráticas.

sábado, 11 de abril de 2015

¿El fin del excepcionalismo chileno?


La crisis política actual nos devuelve la sobriedad. La solución es simple: disolver el Congreso
Por demasiado tiempo nos hemos creído primermundistas, sin serlo. La incestuosa relación entre dinero y política ha saltado a la luz pública y no ha quedado nadie libre del lodo. Más aún, para un país que se jactaba de ser un oasis de transparencia y orden institucional, los casos Caval, Penta y SQM ponen fin al espejismo del país OCDE, emergente y excepcional en el contexto de su región.

O casi. Lo cierto es que incluso en este momento aciago la clase política chilena, lejos de ser paradigmática, sigue siendo un lujo al lado de la clase política argentina, peruana, boliviana, mexicana, o de cualquier otro país latinoamericano, e incluso de Francia, España, Italia, y aunque titubeo por un segundo, incluyo también a EEUU. En Chile hemos visto irregularidades inaceptables en el financiamiento de la política pero ni en esto hemos llegado a la actitud soez que hemos visto en otros países, y estamos lejos de la cloaca en la que estuvimos durante los Pinocheques o los ejercicios de enlace en la transición a la democracia. No hay ánimo golpista, ni populista, ni tampoco creo que los políticos se hayan enriquecido à la Kirchner, ni vivimos en una sociedad civil que dice "sí, pero robó lo justo".

El hijo y la nuera de la Presidenta se convirtieron en millonarios apenas pasados los 30 años gracias a unas triangulaciones al filo de la ley. El hecho que esto se sepa ya es en sí una cuestión elogiable. Lo grave, como se ha dicho, es que mancille a la Presidenta, hasta hace poco prácticamente una Santa Teresita de los Andes de la política. Este es el gran shock. El haberse enterado por la prensa añade una dosis de estupidez a su figura. Sólo un tonto podría creer que era mejor haber votado por Matthei en la elección anterior. ¿Es realmente Michelle Bachelet lo mejorcito que pudo producir la política chilena?, nos preguntamos.

La reacción visceral, rioplatense, estilo Bersuit Vergarabat es tentadora: "váshanse todos a la conchadesumadre... elección o no elección para mi la misma mierda, hijos de puta, en el Congreso". Nuestro sitio propone una salida política, no un arreglín, sino un acuerdo. Pero que duela. 

Sin anestesia
El primer paso, si fuésemos una democracia bien pensada, sería desde luego disolver el actual Congreso. Visto que todos los incumbentes han sido comprados y sus intereses responden a quienes financiaron sus campañas y no a quienes votaron por ellos, esta facultad presidencial debiese ejercerse. Pero no existe, o fue absurdamente eliminada. En su defecto, la medida ejemplificadora y que sentará un precedente histórico en nuestro país debe ser taxativa y sin meandros ni contextualizaciones: destituir a todo parlamentario que haya financiado su campaña con boletas truchas.

Tendrían que añadir insulto a la herida si pretendiesen esta vez un "acuerdo político" como el de Ricardo Lagos cuando desapareció el Jarrón, se robaron Ferrocarriles del Estado, MOP-GATE, y muchísimos otros. El rumor es que se resucitaría nada menos que al mismo Lagos para que vuelva a la presidencia, esta vez a poner orden. A pesar que el ex hombre fuerte de la Concertación fue el más débil contra la corrupción. Fue en ese gobierno cuando fermentó la corrupción actual. Debe ser un signo de delirio el pretender tal despropósito.

Ya no hay ánimo para acuerdos. La crisis actual es más bien una crisis de personas que de instituciones. Las instituciones están ejerciendo sus poderes, y si bien exhiben falencias, han hecho un buen trabajo. La regla debe ser sólo una: que caiga quien caiga. No más perdonazos.

En una segunda etapa, corresponde un paquete de medidas y reformas. Desde luego empezar por poner límites al gasto electoral y controlar con celo los aportes a campañas. Pero más que eso, una reforma de verdad al sistema de votaciones (como ya hemos propuesto) y revisar las atribuciones de la presidencia y los mecanismos de reelección y destitución se vuelve imprescindible. 

Dicho de otro modo, una cirugía mayor, sin caer en el circo de la mentada "Asamblea Constituyente", que sólo es un desvarío chavista de quienes pretenden constitucionalizar la explosión de derechos sociales e instaurar una República Bolivariana. Una idea necia que debe ser desechada de una buena vez.

Chile sigue siendo un país más bien excepcional. Lo que vemos hoy es producto de una transición democrática exitosa, una sociedad civil vigorosa, y un poder judicial cada vez más independiente. 

Desde Chile Liberal continuaremos atentamente siguiendo el desarrollo de los acontecimientos. A pesar de los ánimos agitados, al menos algo bueno hay en todo esto: la parálisis política implica que por fin la economía chilena se verá libre para florecer. Si todo esto mantiene a los políticos ocupados, es una buena noticia.

viernes, 3 de abril de 2015

Elecciones en Francia: Se cierne la amenaza fascista


El sistema electoral francés, uninominal de dos vueltas, es la mejor defensa contra las arremetidas fascistas. En Chile, imitémoslo

Un sistema político que "dé cabida a las minorías", que sea "representativo de la diversidad política", es lo que añora la Presidenta Michelle Bachelet y una parte no menor del público chileno. Desbarran. En este post Chile Liberal demostrará que un sistema proporcional, como se pretende en Chile, sería fatídico, y de haberse adoptado en Francia los galos habrían sucumbido ante el ultra-derechista Frente Nacional.

El domingo pasado se efectuó la segunda vuelta de las elecciones locales en Francia. Luego de una inquietante primera vuelta muchos temieron que el Frente Nacional dejara la lunatic-fringe y se consolidara como una de las principales fuerzas políticas⎯poniendo en jaque al "duopolio" UMP-Socialista, como le llaman. Para variar, los antediluvianos del The Guardian británico vaticinaron ⎯estúpidamente⎯ un triunfo arrollador del fascista Frente Nacional con 220 escaños. No por nada, obtuvo un cuarto de los votos en el premier tour. 

La verdad es que andaban más perdidos que Marta Lagos con sus encuestas truchas o que el Banco Central chileno y sus pronósticos de inflación. Ocurre que luego del deuxième tour el domingo pasado, y una vez sacadas las cuentas, la realidad para los fascistas fue inversamente proporcional a la algarabía de la gente decente: Marine Le Pen y los suyos obtuvieron CERO escaño. ¿Cómo se explica esto?

Muy fácil. El sistema político francés se llama scrutin uninominal majoritaire à dux tours. Suena bonito y lo es: la gente vota en dos vueltas y el que gana, gana. Un elector, un voto, un distrito, un elegido. Sencillo y elegante. Fatal para las minorías, y eso está muy bien. A pesar de su 25% de preferencias a nivel nacional y en algunos distritos hasta un 40% de los votos, el sistema les impide ganar ya que deben necesariamente ganar el primer lugar para ser elegidos. Esto no ocurrió. El sistema tiene naturalmente a beneficiar a grandes bloques en desmedro de candidatos como los del Frente Nacional y otros.

Como explicamos anteriormente, con un sistema proporcional como absurdamente se quiere instaurar en Chile, los ultraderechistas habrían ganado muchos escaños y estarían ya llevando a cabo su plan maestro. Es decir, abandonarían el euro y volverían al franco (Francia colapsaría por su deuda), abandonarían la Unión Europea (Francia, país exportador, se quedaría sin el mercado común), restringirían el trabajo de extranjeros (su mano de obra se encarecería y difícilmente podrá competir), o sea, para resumir, sería un caos.

La mandamás del Frente Nacional ⎯ elegida ella misma en una farsa electoral estilo soviético con el 100% de las preferencias ⎯, desde luego no pudo ocultar la decepción al ver su fracaso estrepitoso. La "desdiabolización" no le resultó. Ella acusa que el sistema actual está "concebido para impedirle a millones de franceses que tengan representación política". Pues exactamente esa es la idea. 

De lo contrario, la cacofonía partidista da paso a una fragmentación política estilo república de Weimar, donde hubo más de 40 partidos. Ello desembocó en los nazis, la II Guerra Mundial, y los campos de exterminio.

Chile Liberal vuelve a plantearle a los electores chilenos si realmente lo que quieren es esto. Por nuestra parte, insistimos que un sistema electoral first-past-the-post como el británico, o su versión en dos vueltas como en Francia, es la mejor alternativa.

No por el mero hecho de existir, un partido debe tener representación. Veamos un caso concreto: se está formando un Partido Pinochetista, ¿quieren darle representación para reflejar la diversidad de nuestra fauna política? Chile Liberal prefiere que no. Deben aprender a forjar alianzas y conformar grandes bloques lo que inevitablemente los conmina a converger en una vocación centrista. 

Menos aún la financiación pública es la solución, en Francia los dementes del FN reciben subsidios del mismo sistema al cual pretenden destruir. ¿Quieren también que el Partido Pinochetista reciba subsidios del Estado?

Pero al menos el sistema electoral para el Frente Nacional es una barrera infranqueable que protege a Francia del fascismo. El sistema es bueno. Adóptenlo.

sábado, 13 de octubre de 2012

Por quién votar en las elecciones municipales 2012

"La votación en el condado", George Caleb Bingham (1852)


Los candidatos o incumbentes que estén a favor de la píldora del día después y que hayan desalojado las tomas deben recibir nuestros votos 

El año 2008, cuando las elecciones municipales entraban en la recta final, Chile Liberal hizo un llamado a votar por la Concertación Progresista. El principal argumento de nuestra adhesión fue otorgar nuestro valioso voto simbólico a quienes estuvieron a favor de la píldora del día después, un anticonceptivo de emergencia. 

Han transcurrido cuatro años y nos encontramos ahora en el mismo punto de inflexión. Muchos de los lectores de este sitio se preguntan por quién votar. El sitio Chile Liberal en esta oportunidad no instará a votar por un bloque en particular. Nuestro "endorsement", como dicen los gringos, es más bien por personas, por individuos que muestren un verdadero espíritu comunitario, que tengan en mente los intereses vecinales. Es deber ahora de cada elector el exigir a los candidatos menos sonrisitas y pósters photoshopeados, y más programas de trabajo, ideas y mecanismos para asegurar, al final del período, que hayan cumplido su palabra.

No obstante, sí hay importantes directrices generales. La primera es que los amigos lectores deben inquirir la postura del candidato ante la píldora del día después, que debe estar disponible en los consultorios a quienes la soliciten, sin preguntas inoportunas a las demandantes. Esto lo establecimos el 2008, y volvemos a insistir el 2012.

En segundo lugar, y muy importante, es necesario premiar a todos los que tomaron la decisión de desalojar las tomas de escuelas municipales. Entiendan que ocupar un establecimiento sagrado, como lo es la escuela, es inaceptable. En el colegio se forja la república, se forman los ciudadanos, se entrena la fuerza laboral, se vive la infancia. Esa horda de salvajes malcriados, que jamás han sido disciplinados por sus padres, debieron ser expulsados inmediatamente cuando se tomaron las escuelas. 

Los cobardes de la clase política que vieron una oportunidad de hacerse los populares, los chascones, los rebeldes, los antisistema, deben sufir el castigo que se merecen y no recibir ningún voto. Aparte de eso, es un acto de negligencia el no llamar a Carabineros para restablecer las clases. Ningún candidato que haya permitido esta situación está en condiciones de gestionar un un municipio. Deben irse. Y la cobardía intelectual de justificar las tomas debe ser ferozmente sancionada. 

Ningún candidato a favor de las tomas puede acceder al sillón municipal (como ya explicamos, las tomas son actos inherentemente fascistas, como le explicamos a Camila Vallejo, quien también así lo entendió). 

Vamos al grano
No vamos a analizar comuna por comuna, pero sí daremos apreciaciones sobre algunas más emblemáticas. 

Primero, en Las Condes invitamos a votar por un lector de Chile Liberal, Lucas Blasset. Los vecinos de esta comuna deben darle una oportunidad a una figura joven que tiene todo por delante. Sea cual sea el resultado, acá hay un potencial interesante.

En Santiago Centro, en un hecho insólito en nuestros análisis, llamaríamos a votar por Pablo Zalaquett (del partido ultraconservador UDI). No obstante, por haber presentado un recurso de no innovar ante el decreto que ordenaba distribuir la píldora, el señor Zalaquett, a pesar de valientemente desalojado las tomas, se queda sin nuestro voto. 

Algunos aducirán que tenía razón en exigir que las menores de edad que demanden la píldora cuenten con autorización de sus padres. Falso. ¿Qué pasa cuando su propio padre o su tutor legal la ha agredido sexualmente? ¿Es posible que ante una agresión sexual se exija esto a una menor de edad, quien ya se encuentra en una situación sicológica de vulnerabilidad? Por supuesto que no. 

La comuna de Santiago Centro tiene un valor emocional porque aquí residía Chile Liberal, por tanto tiene una significación especial, aparte de ser un lugar histórico, emblemático y de encuentro. Pero por otro lado, la cobardía de Carolina Tohá ante el desalojo debe ser castigado. Ninguno de los dos principales contendores se lleva nuestro voto, por tanto votamos en blanco. 

En Estación Central, por contradictorio que parezca, sí votamos por Camilo Ballesteros, militante comunista y ex figura del movimiento estudiantil, que si bien tanto daño causó el 2011, recompensamos su correcta decisión de entrar en la política institucional a dar la pelea. Desde luego, rechazamos por completo sus loas al sistema de educación y salud en Cuba: son pelotudeces que ya debiera abandonar. Pero nos parecería triste que este movimiento acabase al margen de la política. En el otro lado de la contienda, el farandulero Rodrigo Delgado (UDI) regalando entradas a los circos para ganar votos constituye cohecho, lo que es inaceptable. La expresión panem et circenses la han hecho realidad, lo que abre las puertas de la degradación completa de la vida cívica, y con ello, el colapso social.

Finalmente, en Providencia nos declaramos ipso facto inhabilitados para votar por Cristián Labbé. Lo del homenaje al criminal Krasnoff da lo mismo. Con o sin homenaje este golpista pinochetero debe irse. Debe irse ahora ya. Su decisión de desalojar las tomas fue acertada. Pero la criminalidad disparada en la comuna, a pesar de ser una de las de mayor presupuesto, muestran una gestión escandalosamente mala. Sin embargo, las volteretas de su contendora Josefa Errázuriz respecto al matrimonio homosexual, y su aceptación de las tomas, la convierten en un peligro para el municipio. Lo triste es que los vecinos de providencia tienen que elegir entre una mala gestión de un ex golpista, o una señora que verá las escuelas tomadas. Chile Liberal vota en blanco y le pide a sus electores que tengan estómago para tomar su propia decisión.

Como conclusión, invitamos a considerar muy seriamente el voto, y a continuar fiscalizando el trabajo de alcaldes y concejales, evaluando más bien sus propuestas que sus militancias políticas. La elección municipal es ante todo un asunto comunal, luego uno ideológico. Un país bien gobernado y bien administrado es la quintaesencia de la prosperidad económica y la paz, y el voto informado y responsable de los ciudadanos lo hace posible.

sábado, 28 de julio de 2012

No es un problema de actitud

En su reciente columna, Karin Ebensperger arguye que "el destino de los países se define en la actitud mental de sus habitantes", y continúa con una plétora de epidérmicas insustancialidades como que "del carácter nacional o idiosincrasia dependen la calidad de las instituciones". 

Es importante abordar este tema considerando el extraordinario impacto del libro "Por qué fracasan las naciones", que hemos comentado en Chile Liberal. La columnista del ultraconservador El Mercurio cae en el mismo error que tantos otros han cometido y que el libro de marras magistralmente desmiente: creer que la prosperidad de un país depende de la cultura, o de la actitud, es falso. 

¿Cuál es la diferencia de actitud entre Corea del Norte y Corea del Sur? Sólo un accidente del destino —La guerra de Corea— hizo que esa península fuese divida en dos por una ridícula frontera en el paralelo 38, cuyo resultado fue que el mismo pueblo, con la misma cultura, la misma lengua, la misma etnia, y la misma "actitud mental de sus habitantes" quedase condenada al hambre y la miseria en el norte, y la prosperidad y la felicidad en el sur. 

¿Acaso los norcoreanos tienen problemas de actitud? ¿Los norcoreanos son flojos? ¿Es la desidia parte innata y connatural de los norcoreanos y no de los sudcoreanos? ¿Son los sudcoreanos emprendedores y trabajadores pero sus connacionales del norte no? El absurdo es evidente. 

Lo mismo en el caso de los habitantes de Cuba y Hong Kong, ambas islas pequeñas. A fines de los 50 la isla caribeña gozaba de los mejores índices de salud y educación de las Américas, mientras que Hong Kong era un país miserable. Ningún gran cambio de actitud de estos países explica que en unas pocas décadas Hong Kong sea infinitamente más próspero que Cuba. Lo única explicación plausible es que en Cuba domina una gerontocracia absolutista, mientras Hong Kong es uno de los reductos más libremercadistas del globo. Tampoco hubo gran diferencia de actitud mental del pueblo alemán entre la ex República "Democrática" y la Federal. 

A diferencia de lo que erróneamente sostiene Ebensperger, lo que define el destino de los pueblos es la medida en que su elite dirigente no se dedique a conformar una institucionalidad represiva, sino leyes e instituciones inclusivas para que fluya el talento y la gobernabilidad. 

Reprimiendo al chileno 
Represivo lamentablemente es Chile, con un sistema electoral que determina un empate técnico entre las facciones políticas, todo hecho para lograr "estabilidad", la misma "estabilidad" de Norcorea o cualquier régimen absolutista. 

En cambio, un sistema plenamente democrático es en apariencia inestable, pero —por contraintuitivo que parezca— otorgan mayor gobernabilidad ya que cualquier ciudadano ve sus derechos respetados, goza de protección de sus ideas mediante patentes, puede iniciar un emprendimiento u obtener un préstamo; puede acceder a tribunales de justicia y su propiedad privada es considerada como algo sagrado. 

En una institucionalidad inclusiva, el Estado no confisca con rapacidad el trabajo de los ciudadanos, sino que protege lo que cada cual produce. Políticamente hablando, un país inclusivo no ve en el resto una masa que debe ser sometida en nombre de la "estabilidad", sino que abraza la destrucción creativa. En lo económico, el rechazo a los monopolios es entendido como algo imprescindible para el correcto funcionamiento del comercio. 

Como corolario de lo anterior, da lo mismo que se impongan clases de educación cívica o no. Éstas fácilmente pueden derivar en un mecanismo de lavado de cerebro de los más pequeños, más aún si se instaura la ridiculez de la "educación pública", como si estuviésemos en el siglo 18 tratando de alfababetizar y numerizar a las masas de campesinos sumidos en la ignorancia fomentada tanto por el Estado represivo como por la iglesia que lo legitima. 

Educación cívica es necesaria pero sólo cuando tengamos plena seguridad de que nos hemos librado de cualquier enclave represivo. 

Primero es necesario abolir el sistema binominal que enquista a los mismos de siempre, y evitar la entrega a perpetuidad de los recursos naturales (debiesen licitarlos), así como usar la ley para evitar colusiones como hemos visto en la industria avícola, en buses y farmacias, y no temer a la destrucción creativa, dejando que empresas como Johnson's simplemente desaparezcan.

Cualquier clase de educación cívica lo más seguro es que mate de tedio a los estudiantes. Enseñarles cómo debe funcionar una democracia, en una democracia con fallas como la chilena, no mejorará nada, ni por mucho que cambiemos de "actitud". Es imperativo cambiar de institucionalidad.

Los ingleses lo lograron con la Revolución Gloriosa de 1688. Los franceses mediante la Revolución Francesa, y los norteamericanos con su Declaración de Independencia. Sólo depende de los chilenos determinar si pueden superar con inteligencia sus limitaciones institucionales, o si continuarán perpetuando el resentimiento social hasta que la situación se vuelva insostenible

jueves, 22 de septiembre de 2011

Te Deum: Game Over

Los Te Deum ya cumplieron un ciclo. Deben terminarse

¿El último Te Deum?

En este post Chile Liberal explicará por qué la clase política debe seriamente considerar ponerle fin a los Te Deum, a propósito de la inasistencia de los más rancios jerarcas del Soviet Supremo de la Concertación al rito religioso, lo que previsiblemente causó bastante revuelo en los clericalistas.

Los motivos son tres. El primero es, obviamente, que una república laica cuenta con sus propios ritos por lo que no necesita recurrir a ninguna religión en particular para conmemorar su propia existencia o exaltar su gloria. La civilidad debe ser capaz de crear sus propias fechas y decidir sus rituales.

El segundo motivo es que, derivado del primero, Chile tiene problemas para decidirse si es una república laica o una "teocracia light", por lo tanto necesitamos definirnos. Recordemos que desde que se instauró la separación entre iglesias y Estado los clericalistas no han renunciado a meter su fetiche a como dé lugar en las celebraciones republicanas. El Te Deum ha sido probablemente su principal triunfo.

En su forma actual fue concebido por Salvador Allende, quien convocó a un Te Deum Ecuménico en 1971 invitando a otras confesiones, aparte de la Católica Romana, a participar, considerando la extraordinaria agitación que comenzaba a experimentar el país ya que tal como hoy lo hacen contra Piñera, ayer quisieron desestabilizar a Allende (y lo lograron). Fue Pinochet quien inventó el "Te Deum Canuto", luego que valientemente el cardenal Silva Henríquez —una persona íntegra, reconozcámoslo— negase la Catedral metropolitana al intento del golpismo por legitimarse, ante lo cual el canutaje sacó como conejo de la manga un Te Deum Evangélico en 1975 y le ofreció al dictador su propia catedral. De ahí que a falta de un Te Deum, Chile, increíblemente, tenga dos.

Si los clericalistas han conseguido no consagrar la separación entre iglesia y Estado en la Constitución —cómo no si el que la escribió era un fanático religioso— y si desde que se separó iglesia y Estado que no controlan su incontinencia religiosa, y más encima ya van dos Te Deum, entonces creo que debemos seriamente decidirnos: somos una república laica o no.

El tercer punto es el más importante y tiene relación con la situación coyuntural ocurrida este 18 de septiembre. Los Te Deum podrían sobrevivir en difícil armonía si es que quienes los ofician se limitaran a ejecutarlo como remilgado acto simbólico, refiriéndose principalmente al "amor", con cosas como por ejemplo "oremos para que el amor de Dios, que es perfecto y puro, nos llene el corazón para la gloria del Altísimo que nos ama en el amor amoroso para que la paz y el amor sean uno el misterio de la creación que nos habla mediante el mensaje salvífico del Dios vivo" y cosas por el estilo, más alguna parafernalia ritual acompañada de gestos grandilocuentes.

Pero no. Los ministros religiosos que ofician estos actos, ahí en sus propios templos, invitando a las más altas autoridades de la república —los depositarios de la voluntad soberana— resulta que empezaron descarada y derechamente a sermonearlos y a regañarlos. El obispo canuto comparó la homosexualidad con la zoofilia, y el romano se despachó una condena al aborto. Estos señores se han extralimitado en sus funciones, pasando de lo litúrgico y simbólico a lo contingente, poniéndose sobre lo temporal y desde su púlpito casi en los cielos se dieron el gustito de darle un tirón de orejas al presidente de la república.

No, señores. 

Ustedes se pasaron de la raya y ya no me interesa ponerlos a raya. Esta cuestión se acabó nomás porque ustdes arruinaron la propia tradición insultando al país metiéndose en política. Que se acabe y punto.

Algunos señores clericalistas trasnochados como Carlos Larraín y otros declararon a la TV que los que no vinieron se perdieron de "un mensaje importante". Traducción: "les íbamos a dar un buen sermón pro-vida y anti-gay, ¡pero no pudimos porque no vinieron!"

Si bien aún desconocemos exactamente por qué los jerarcas del Politburó concertacionista se restaron del encuentro, sea como sea, es hora de hacer un alto en el camino y de reflexionar sobre la validez y relevancia de estos "Te Deum". Quizás alguna vez fuimos incapaces de llegar a acuerdos civlizadamente y debimos recurrir a creencias en lo extraterrenal. Si eso fue así, pues es hora de que como república nos saquemos los pantalones cortos y pasemos a la adultez. Un buen primer gesto sería elegantemente declinar la invitación a los próximos Te Deum y dedicarnos sólo a los rituales republicanos. Los Te Deum no lo son, sino que son meras costumbres o tradiciones, y éstas tienen valor sólo en la medida que libremente deciden realizarse. Chile Liberal invita a desecharlos.

lunes, 13 de junio de 2011

Consejos prácticos para destruir Chile

Si el objetivo es arrasar con todo lo construido en estos 20 años, Chile Liberal tiene muchos tips tanto para el Gobierno como para la Oposición

Destruir un país es mucho más fácil de lo que se cree. Lo primero que debemos hacer es comprender dónde radica el principal factor de crecimiento y desarrollo, y en seguida proceder a buscar todos los medios posibles para contenerlo. No hay mucho que escudriñar: la productividad es la piedra angular de la prosperidad. ¿En qué consiste la maldita productividad? Muy simple: generar más output con el mismo input. Los países que encuentran este Santo Grial son los que avanzan a paso firme. Alemania, por ejemplo, después del descalabro económico de la República de Weimar y su mítica hiperinflación, el desastre del nazismo y su pulverización en la II Guerra, surgió, junto con Japón, como país próspero. ¿Qué hicieron Alemania y Japón para desplazar a Francia e Inglaterra? Pues los muy malditos aumentaron su productividad, ¡desgraciados! Encontrado entonces el principal culpable del desarrollo, en Chile debemos contrarrestar la productividad por todos los medios posibles.

El primer paso es fomentar el sindicalismo. Idealmente, para que la destrucción de Chile sea total, necesitamos una versión chilena del dirigente sindical argentino Hugo Moyano, o sea, un sujeto que en nombre de los derechos de los trabajadores, la justicia social y la dignidad, entre otras linduras, logre poner de rodillas a la institucionalidad y mandar a la chucha la producción, ¡así se hace! Los sindicalistas en Inglaterra en los años 70 hicieron lo mismo, famosamente los cadáveres quedaron 3 días sin sepultura y las rumbas de basura se acumulaban en las calles hasta que Maggie Thatcher pegó el puñetazo sobre la mesa. La idea de fondo es amarrar a los trabajadores a sus puestos de trabajo y evitar cualquier atisbo de flexibilidad (¡puaj!), de modo que se asfixie la movilidad laboral, y la economía no logre innovar. Si se inventa una nueva tecnología que reemplace trabajadores, recuerden, esto afecta el empleo, y por tanto, hay que oponerse. Así no innovamos, y la productividad cae. Por ejemplo, si una máquina reemplaza 10 trabajadores, esa máquina debe desecharse de inmediato no vaya a ser cosa que con el mismo input, o incluso menos input, generemos mucho más output... ah no, eso sí que no señores. Despedir trabajadores siempre debe ser difícil, y por consiguiente, contratarlos también, así podremos tener una economía estática que no innova y no produce, condenada a estancarse e irse a la cresta.

Una de las claves de la productividad es, de hecho, la facilidad para despedir y contratar, y por otro lado, hacer expedita la iniciación de empresas para absorber el capital humano disponible. Eso nos dice la ley de Say. Por lo mismo, debemos evitar todo esto y pasarnos la ley de Say por el popó. Piñera ha hecho muy mal en rebajar a unos pocos días la iniciación de actividades ya que en nada colabora con la tarea de destruir la nación, todo lo contrario. La idea es pulverizar el país, no crear riqueza. Y por cierto, el énfasis debe siempre ser el redistribuir la riqueza, y no crear nueva riqueza. Los pobres deben recibir una tajada de la torta, jamás deberán ellos hacer su propia torta. Ellos necesitan derechos laborales, subsidios, bonos, y asistencialismo. Así el país se irá al carajo, y seremos felices.

Por cierto, para formar capital humano necesitamos un buen sistema de educación. Pero recordemos que el objetivo es avasallar el país hasta no dejar títere con cabeza. Por lo mismo, los colegios deben pasar a manos municipiales, o idealmente, estatales, y métale recursos en educación, gastar y gastar, total, un milloncito por quí y otro milloncito por allá de algo servirán. Los profesores pencas deben seguir causando estragos, y los buenos no deben ser recompensados. Los alumnos deben ser sometidos a planes educativos diseñados por un geniecito en el ministerio de Educación y ojalá recibir una educación inútil. La universidad lo mismo: catedráticos que desconocen por completo el mundo laboral deben formar los profesionales que necesita el mercado del trabajo. La función de la universidad, en nuestro maligno esquema, es preocuparse del bienestar de sus académicos, y luego de sus funcionarios. Los estudiantes vienen siempre en tercer lugar. La asignación infinita de recursos a la educación generará inflación lo que significa que para un trabajo que se necesita una licenciatura luego necesitará una maestría y después un doctorado. Esto merma la productividad, lo que es fantástico. El país se desangrará con el presupuesto de educación: magnífico. Lo importante es que todos se mantienen ocupados haciendo algo, si es productivo o no, ¡da lo mismo!

Todo lo anterior ya se logró en España, y hacia allá deben apuntar nuestros esfuerzos. Los "indignados" son jóvenes que no encuentran trabajo ya que el mercado laboral español es extraordinariamente ineficiente, su productividad es bajísima, y el sistema es de dos velocidades: unos, con trabajo, gozan de inveorsímiles beneficios que imposibilitan la libre contratación, los otros, los jóvenes, viven en la precariedad y no logran insertarse al trabajo. Nosotros queremos llegar a esto, ya lo planteó Sebastián Piñera quien ha propuesto que en unos pocos años Chile llegue al nivel sur-europeo de países como España, Portugal y, como sabemos, Checoslovaquia. Estamos ya a un paso de España: una sociedad de beneficios, mercado laboral rígido de dos velocidades, ineficiencia y baja productividad.
This Summer... Coming To A Theatre Near You
Falta seguir los pasos de Portugal. Desde 1974 este país se vanagloria de sus déficit fiscales ya que lleva más de 30 años gastando lo que no tiene. Piñera debe saber que Chile también necesita desequilibrios fiscales para así destruir lo logrado estos 20 años. Idealmente nuestro país colapsará y tendremos que mamarnos un préstamo del FMI: la destrucción de Chile será inminente.

Pero para que logremos arrasar realmente con todo y podamos corroer al país en sus bases mismas, es necesario añadir a esta mortífera mezcla una crisis política, y ahí sí que quedará la ca-ga-da. Acá Chile ha logrado avances notables. El caso español nos demuestra cómo la gente debe salir a las calles para expresar su malestar ya que los canales institucionales están rotos. Los jefes de partido, sujetos sin legitimidad popular, detentan extraordinario poder (sin olvidar que un Hugo Moyano es igualmente necesario) y eligen a quiénes representarán al electorado. Éste último debe quedar huérfano. Su voz no debe ser oída. Así las imágenes de masivas protestas deben ocupar las portadas de telediarios y de la prensa escrita para espantar toda la cochina inversión extranjera y aumentar la sensación de incertidumbre. 

Nosotros acá nos anotamos un poroto: el sistema binominal viene como anillo al dedo para avasallar el país mediante una crisis. Los caciques en los partidos políticos mediante oscuras estrategias logran designar los representantes del electorado, así el acto de votar se reduce a una mera pantomima. Carentes de representantes legítimos, los electores sienten desafección del sistema y se rebelarán ya que las leyes que los rigen no serán bien recibidas, ¿cómo podrían?, ¡si se discutieron y promulgaron de espaldas a ellos! Un sistema en que uno vota por Fulano, pero sale Mengano y al final lo sacan y ponen a Sutano es la mejor forma de mermar la legitimidad. O mejor aún, el gobierno debe ser tan poderoso que nombra a toda la administración pública lo que se traduce que en casos como la aprobación de HidroAysén los que toman las decisiones son títeres del gobierno, entonces la gente saldrá a las calles a reclamar porque ante todo su voz no tuvo representatividad, y qué mejor que las calles, y no la institucionalidad, para manifestarse.

Con este objetivo logrado, la total desafección popular es cuestión de tiempo. El polvorín del descontento será explotado por un lunático sindicalista o un líder político radical. Una justa electoral tipo Ollanta vs. Keiko pero en versión chilena, una elección presidencial con 45 candidatos, ¿por qué no?

Como telón de fondo, la Oposición debe traer un ex presidente para así fosilizar sus liderazgos y no ser alternativa fresca de conducción del país, y los partidos de Gobierno deben enfrascarse en reyertas hasta terminar como una verdadera una bolsa de gatos. Un dirigente tipo Longueira debe de un plumazo nombrar comisiones políticas con los mismos de siempre y también fosilizar su partido: con tal de no escuchar al electorado, todo vale. Nada debe interponerse entre la crisis política y la posterior destrucción del país.

Para que se profundice el deterioramiento, el sistema binominal debe seguir ahí. Añadamos una Constitución trucha y ya podemos empezar a celebrar que logramos, por fin, derruir Chile. Y ojo que no hablamos de destrucción schumpeteriana, no pues, sino destruir por puro gusto. Tenemos el capital político para lograrlo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Discurso 21 mayo: Refutación liberal

Sebastián Piñera ha hecho un esfuerzo honesto en rendir cuenta al país


El presidente ayer ha cumplido con su deber constitucional de entregar al país "La cuenta anual del presidente de la república de Chile", o simplemente el "Discurso del 21 de mayo". Aparte de nuestro comentario en vivo por Twitter, procedemos ahora a emitir ahora nuestra réplica.

Como dijimos ateriormente, nos gustaría formalizar el Apoyo y la Refutación por parte de las bancadas Oficialista y Opositora, respectivamente. Como Piñera alevosamente falló en cumplir con nuestra sencilla solicitud de cumplir con su propio compromiso de impulsar la unión civil homosexual, nos declaramos oficialmente de Oposición. No diremos que Piñera ha sido un embustero ni un traidor, sino ha claudicado ante las exigencias del sector ultraconservador que al final es el que le permite alimentar la maquinaria de gobierno. Ha sido la propia decisión del mandatario, quien ahora debe atenerse a las consecuencias de su acción. Por lo mismo, con toda transparencia, declaramos que si Piñera accede a los requerimientos conservadores entonces no puede contar con el apoyo liberal. De hecho, declaramos la "Nueva Derecha" oficialmente fenecida. Actualización, 22 mayo: Piñera acaba de anunciar que sí enviará un proyecto de ley Acuerdo de Vida en Común (AVC) que regula uniones de hecho, incluidas las parejas homosexuales. Elaboraremos más al respecto en un próximo artículo.
Vamos a empezar analizando la presentación general del discurso, y en los posteriores análisis seremos más granulares. 

La estructura del discurso fue correcta: en su introducción describió su visión de gobierno, lo que es muy importante ya que al parecer por primera vez nos señala con claridad cuál es su mission statement, respondiendo a una crítica constructiva de Chile Liberal (otros hicieron eco, le llamaron "el relato"). Después explicó los (supuestos) avances en la reconstrucción post-terremoto, y en seguida elaboró sobre cada uno de los siete puntos de su plan de gobierno (1 crecimiento, 2 empleo, 3 delincuencia, 4 educación, 5 salud, 6 pobreza y 7 democracia). Después prosiguió con temas variados, para rematar con dos reflexiones finales y un agradecimiento. El presidente declamó de manera enérgica queriendo  mostrar que cree en lo que dice, y fue sereno pero firme para lidiar con hecklers por un lado y, por otro, con actos inoportunos por parte de los propios congresistas. Gesticuló con ademanes correctos (no como Sarkozy), miró a la cámara y a los presentes gracias a astucias interesantes como nombrar los siete ejes de su gobierno al culminar aquella sección, con la cabeza levantada y mirando a los presentes ya que se los sabía de memoria. La gráfica de apoyo en la transmisión de TV fue atinada, casi à la Steve Jobs (como recomendamos) y permitió en cierta forma mitigar el cansancio natural propio de una extensa intervención (convengamos que rendir cuenta a un país no es tan excitante como presentar las nuevas funciones del iPad). Para sintetizar, su trabajo fue correcto en las formas y estructura.

En cuanto a los contenidos, empezaremos con un análisis de la parte inicial, la mission statement de Piñera, su visión de gobierno, su plan maestro develado al país (reconozcamos que, absurdamente, el año pasado debió rendir cuenta apenas dos meses de inaugurada su presidencia) y hagámoslo con una sesión de fisking, posible gracias a que el sitio de la presidencia ha publicado el texto íntegro. Al final, esperamos mostrar las debilidades y contradicciones de Piñera. Bajo el título "Nuestra misión", lo siguiente en negrilla es lo que pronunció Piñera, y en cursiva nuestro comentario:

Hace un año concurrí a este Congreso Pleno para convocar a las chilenas y chilenos a asumir una misión y abrazar una causa noble y factible: hacer de nuestra patria, antes que termine esta década, un país desarrollado y sin pobreza. [El eje central de su gobierno será, por tanto, el crecimiento. De hecho, éste es el mandato de Piñera para su cuatrienio: recuperar el crecimiento perdido en las administraciones anteriores, que pusieron el acento en el bienestar social lo que lógicamente redundó en desaceleración del crecimiento. Piñera más adelante volverá a destacar la lucha contra la pobreza. El primer y más espectacular ítem que menciona es el 7% de crecimiento] Este fue el sueño que nuestros padres y abuelos siempre acariciaron, pero nunca lograron. Y esta es la misión y deber de nuestra generación, la generación del Bicentenario [Piñera desea aparecer como un estadista, un hombre que mueve a una "generación" y no sólo a su sector, lo que está bien. Piñera no quiere ser divisorio. En su reflexión final volverá sobre este tema].

Los convoqué a que juntos construyéramos una sociedad de seguridades, oportunidades y valores para todos. [Acá insiste en la unidad y en la protección, queriendo alejarse del estigma de neoliberal que deja todo a las manos del mercado. Con esto presenta además como cuña su misión, la que desarrolla inmediatamente a continuación].

Una sociedad de seguridades significa una vida digna para todos los chilenos y chilenas y atenuar los temores que nos oprimen [Como ven, aquí define qué entiende por "seguridades"; se refiere a un mínimo de "beneficios sociales" de carácter universal, como indica a continuación]. Para ello necesitamos una red de protección fuerte y siempre disponible para acogerlos. Pero no una telaraña que los atrape en una dependencia permanente. Los chilenos nos alegramos mucho más cuando una persona logra superar la red de protección que cuando debe ingresar a ella [Piñera parece tener sus instintos bien ubicados. Sabe que una sociedad de bienestar comienza centrífugamente a consumir recursos y termina por asfixiar el crecimiento, el cual, a su vez, es lo que permite financiar una sociedad del bienestar. Una sociedad de bienestar es autodestructiva, y para graficarlo Piñera emplea la metáfora de la "telaraña". Bien por Piñera que no muestra la sociedad de bienestar como la coronación de la evolución social, sino como una especie de mal necesario a la cual algunos deben recurrir en circunstancias indeseables].

Una sociedad de oportunidades significa que todos los chilenos tengamos la posibilidad de realizarnos como personas y desarrollar en plenitud los talentos que Dios nos dio. Para ello debemos mejorar la educación, crear empleos y potenciar las fuerzas de la innovación y el emprendimiento [Como lo ha dicho él en varias oportunidades, en la educación radica la clave de la movilidad social y la meritocracia. Esto ocupa un lugar prominente en la misión de Piñera. La mención a "Dios" completamente fuera de lugar].

Una sociedad de valores es una sociedad donde reine la libertad, la justicia y la fraternidad y donde valores esenciales, como la vida, la familia, los derechos humanos y la protección del medio ambiente, sean siempre respetados [Piñera exhibe bastante moderación al no querer favorecer ni la libertad ni la igualdad, inteligentemente evitando "igualdad", empleando "justicia". Y tal como lo hicieron en Francia, soluciona el conflicto entre libertad versus igualdad añadiendo un tercer componente: la "fraternidad"].

Esta es la patria que juntos estamos construyendo [Una vez más apela a la unidad y evita mostrar personalismo o protagonismo en su gestión, sino invita a que sea un esfuerzo conjunto].
***

El mensaje de este año está mucho mejor estructurado, más acotado y precisado que el del año pasado, cuando Piñera repasó muy someramente sus objetivos y en realidad los esbozó con poca claridad. Cotejen con la declaración de apertura de la cuenta 2010, a continuación:

(...) antes que esta década concluya, Chile habrá alcanzado el desarrollo y superado la pobreza.
Un desarrollo integral, que traerá oportunidades de progreso material y espiritual para todos sus hijos, como nuestra patria no ha conocido jamás.
Ese fue mi principal compromiso como candidato y será mi mayor motivación como Presidente.
Todos sabemos que se trata de una meta ambiciosa y exigente. Y que el camino a las altas cumbres siempre es arduo y dificultoso. Pero sabemos también que, con unidad nacional, el aporte de todos y la ayuda de Dios, seremos capaces de cumplirla.
Durante los próximos cuatro años, nuestro gobierno va a promover y el Congreso deberá debatir y pronunciarse sobre los temas más trascendentes para el futuro de Chile.
Porque las decisiones que en el Congreso se adopten o dejen de adoptarse, definirán, para bien o para mal, el país en que vivirá no sólo nuestra generación, la generación del Bicentenario, sino también la de nuestros hijos y las chilenas y chilenos que están por venir.
Es verdad. De acuerdo a nuestra Constitución, el deber de dar cuenta al país del estado de la Nación, cada 21 de mayo, corresponde al Presidente de la República. Pero la responsabilidad de construir un país mejor compromete a todos, y especialmente, a quienes estamos hoy reunidos en este Congreso Nacional. Porque el Presidente y el Congreso son aliados, y no rivales, en la causa de traer progreso y bienestar para Chile y los chilenos.
Inspirado en esta convicción, nuestro gobierno hará todos los esfuerzos necesarios para crear un clima de unidad y colaboración y buscar diálogos y acuerdos fecundos, en todas las áreas de interés nacional.
Queridos compatriotas, han transcurrido 10 semanas desde que asumí la Presidencia de la República. Al dirigirme al Congreso Pleno, en mi primer mensaje a la Nación, no vengo a ofrecer reposo ni sosiego, sino entrega y sacrificio, futuro y esperanza.

Es responsabilidad del equipo comunicacional de Piñera ahora el profundizar mejor el mission statement, el relato, que lentamente comienza a cuajar. El problema de Piñera fue ser reactivo y no proactivo. No está demás decir que las fallas comunicaciones de Piñera no han sido pocas. Errores ha cometido él mismo, y su equipo, empezando por la vocera de gobierno. Todos, en conjunto, dejan bastante que desear, pero esto es normal ya que con más de cinco décadas sin gobernar es natural que la derecha no posea la experiencia.

Cabe destacar algo preocupante: no hay referencia sufciente a austeridad por parte del gobierno, sólo gasto. La lucha contra la burocracia se menciona ya cuando el discurso entra a tierra derecha. Es primordial para nuestro país el mantener las cuentas en orden ya que estamos recién emergiendo de una crisis que significó entregar el mando a Piñera con un déficit cíclico. De no actuar a tiempo, éste degenerará en un déficit estructural.

Finalmente, podemos decir que el primer salvo de Piñera en este discurso ha reafirmado su natural espíritu de la moderación y reafirma un cambio de énfasis, sin dar un brusco golpe de timón respecto a la obra de la Concertación. Piñera no se exasperó ante las constantes interrupciones que sufrió por parte de hecklers en la galería e incluso demostraciones de los parlamentarios, lo que no significa otra cosa sino algo que, al ver las maniobras ultraconservadoras que boicotearon la mención a la unión civil gay, nos recuerdan a Allende: el presidente es un moderado pero que cuenta con el inquietante apoyo de un grupo de fanáticos, lo que despierta feroces pasiones en sus opositores, haciendo tambalear al país. La bestialidad de las últimas protestas es un síntoma que merece atención.

lunes, 16 de mayo de 2011

Discurso 21 mayo: Nuestro último llamado


Piñera debe cumplir
Desde que el presidente comenzó a dar forma a su "state of the nation address" para el 2011, Chile Liberal ha estado muy, muy atento, siguiendo cada uno de los pasos en la preparación de este discurso. A esta altura el año pasado, con el gobierno recién instalado y aún convaleciente del 27-F, el partido ultraconservador UDI logró a último minuto quitarle el piso a Piñera y sacar del mensaje el matrimonio homosexual, a pesar que claramente Piñera se manifestó a favor durante su campaña electoral. En el discurso 2011 es hora de cumplir.

La cuenta de este año es muy importante ya que con el gobierno plenamente instalado, con la luna de miel ya un borroso recuerdo (¿hubo?), es momento propicio para plantear los grandes lineamientos del cuatrienio de la derecha. El segundo discurso del cuatrienio es crucial. 

Uno de los muchos absurdos de nuestro republicanismo post-dictatorial es que el presidente asume en marzo y debe rendir cuenta en mayo, algo completamente estúpido ya que es en el primer aniversario de mandato cuando corresponde hacer el "state of the nation address", tal como ocurre en EEUU (se pronuncia en enero), pero el sistema de Jamito es así: al cuete. Hace poco se cumplió un año con Piñera en la presidencia y recién ahora viene la cuenta anual. Algo no cuadra. En fin.

Felizmente, Piñera ha mantenido a raya su populismo y omnipresencia, tal como recomendó Chile Liberal. Ahora esperamos que el presidente reine sobre los temas de la cuenta y que sus asesores redacten un buen discurso. Por su parte, Piñera debe ensayarlo meticulosamente, debe mirar más a la cámara y al Congreso Pleno para convertir la cuenta anual en un verdadero rito republicano y no en una soberana lata. Es importante ensayarlo, Tatán: por favor, ¡no más Piñericosas! En serio. Oye, todos vieron el discurso de Obama que si bien carente en sustancia, demostró que el hombre es amo y maestro de la oratoria, con una elocuencia impecable y una dicción brillante, ¿han aprendido algo los políticos chilenos? El presidente de Chile es a la vez el jefe de gobierno y el jefe de Estado, revistiendo a la figura presidencial de un aura republicano especial. Piñera debe acercarse más al estilo cool y ligeramente grandilocuente de un Barack Obama o un David Cameron que al estilo nervioso, arrebatado y recargado en gesticulación de Sarkozy, y ni hablar del pésimo francés que habla monsieur le président, que ha sido uno de los factores de mayor irritación para la intelligentsia francesa: el presidente del país apenas domina la lengua de Voltaire. ¡El presidente emplea un habla coloquial que lo acerca a sus electores!, replica el gobierno galo. Las pelotas. El presidente de una república seria y no de una republiqueta debe estar por sobre las entendibles e inevitables limitaciones intelectuales de los gobernados. Hubo una época en que Chile Liberal con cierto schadenfreude oía los innumerables "bushismos" de George W Bush. Es urgente que Piñera enmiende el rumbo y no caiga tan bajo.

De hecho, lo que se le pide a Piñera no es otra cosa sino lo mismo que uno tiene que preparar normalmente en el trabajo cuando una presentación ante el cliente es crucial: el PowerPoint deck debe estar perfectamente sincronizado, las cheat sheets aprendidas de memoria, la gráfica debe captar la atención del oyente y no matarlo de aburrimiento, las "piñericosas" son inaceptables. El máximo paradigma en cuanto a presentaciones es desde luego Steve Jobs, CEO de Apple, quien cada vez que presenta un nuevo producto demuestra su atención al detalle, precisión y profesionalismo extraordinario lo que se refleja en la excelencia de sus productos, y que use jeans y polera (tee-shirt) no tiene nada que ver. Esperamos desde luego que Piñera se presente impecablemente (a veces da la impresión que los trajes le quedan grande).

Existía en Chile la tradición de ceder la palabra al Congreso Pleno por parte del presidente del senado, aunque la tradición republicana índicaba que sólo el presidente solicitaba la palabra, y luego procedía a presentar su cuenta anual. A Chile Liberal le gustaría reinstaurar esta tradición para resaltar la naturaleza ritual de la democracia republicana en que el Congreso es un contrapeso al poder del Ejecutivo. Del mismo modo, cuando el presidente termine su intervención, el presidente del senado debiese nuevamente entregar la palabra al Congreso Pleno para dejar la sesión abierta a la réplica y la contra-argumentación, siguiendo la tradición inglesa. (Entiendo que sólo una vez en la historia alguien sí tomó la palabra, fue Gabriel González Videla, y la sesión terminó a balazo limpio à la Far West .) Recuperemos nuestras tradiciones y dejemos atrás el espíritu dictarorial de Jaimito en que el presidente es un omnipotente rey sin corona, donde el Congreso es su oficina de timbres. Por favor, preocupémosnos de los rituales cívicos.

En la campaña Piñera se pronunció sobre las uniones homosexuales y es hora de poner el tema en la tabla. La iniciativa la propuso Andrés Allamand, quien se integró al gobierno. El aborto terapéutico fue propuesto por la derecha, por Evelyne Matthei, quien también ahora integra el gobierno. Estamos seguros de que Piñera sí quiere una agenda valórica en la dicusión parlamentaria, y así debe ser. ¿En qué topamos?

En Chile Liberal hemos argumentado extensamente a favor del aborto y las uniones homosexuales, y hemos comprobado que el país está preparado para la discusión. También el Congreso Nacional debe estar preparado, y depende ahora del presidente impulsar ambos para que los parlamentarios debatan.

Aborto y unión homosexual han sido por largos años nuestras peticiones. Éstas son, hoy, nuestras exigencias.

viernes, 4 de marzo de 2011

Senador Carlos Larraín: Sobre misoginia, zoofilia y necrofilia

Reflexiones de Chile Liberal sobre el juramento como senador del odioso Carlos Larraín

Nadie puede disputar que la democracia chilena ha caído bajo luego que el Soviet Supremo de RN designase como senador al señor Carlos Larraín, miembro conspicuo de la secta Opus Dei, sin que mediase un sólo voto del electorado. A pesar que se resistió como "gato de espalda" (sí huevón, estoy que te creo), él ha jurado como senador y se ha sentado en un escaño de nuestro Congreso, aparte de sentarse en la democracia.

Este sujeto es un misógino. Recordemos cuando dijo "las mujeres son muy débiles, como lo sabemos los hombres", a propósito de una absurda controversia suscitada entre la ex presidenta Bachelet y un humorista chileno. La misoginia de "Cara de Tortuga" Larraín por supuesto que viene de sus convicciones cristianas, ya que él sigue al pie de la letra la epístola de Pablo a Timoteo quien eructó: "Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio" (1 Timoteo 2:12).

Aparte de su peculiar visión sobre la mujer, el flamante senador ha comparado la homosexualidad con la zoofilia: "(...) en esto de las relaciones sexuales, por lo que he oído, hay una tremenda variedad. Entiendo que también hay personas que les gusta tener relaciones con animales, hay literatura sobre eso, la zoofilia. Yo no creo que las políticas públicas de un país tengan que ser en función de opciones sexuales diversas". Ahora que Larraín es senador, cabe preguntarnos si acaso la zoofilia es aceptable.

Digamos que si una persona sostiene relaciones sexuales con un animal, por ejemplo un hombre con una gorila, si ésta útlima al menos pareciese demostrar que está disfrutano, ¿podríamos castigar este comportamiento? Difícilmente. El filósofo australiano Peter Singer ya ha elaborado al respecto en su célebre ensayo "Heavy petting", donde establece que la zoosexualidad es ética siempre y cuando no incurra en crueldad hacia el animal. Éstas además son relativamente comunes. Por ejemplo, hace poco una mujer mantenía relaciones con un pingüino, o hemos sabido de mujer con simio, u otras como una mujer con un auquénido indeterminado (probablemente un guanaco), y en Chile el país ha sabido de una mujer con guarisapo, y así como hemos sido espectadores de un hombre seducido por un hipopótamo.

Alguno se preguntará entonces cuál es el límite, ¿podemos llegar a aceptar la necrofilia (el mantener relaciones sexuales con muertos)? Digamos que éstos también son actos harto más comunes de lo que pudiese parecer a primera vista. Los maridos de Jacqueline Rysselberghe o Ximena Ossandón son sujetos que copulan con momias, lo que per se constituye un acto de necrofilia. 

Por cierto, desconozco la postura de Peter Singer u otro pensador contemporáneo al respecto, y si bien no llegaría al extremo de elogiar la necrofilia, si me preguntan, sólo diré que la muerte física no puede ser una barrera para el amor.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Lecciones de Christian Dior al gobierno de Piñera


Echar a figuras icónicas refuerza la fortaleza de una institución
El británico John Galliano, icónico diseñador de Christian Dior, fue arrestado el jueves pasado luego de protagonizar un bochornoso incidente en que profirió insultos de carácter antisemita contra una pareja en una terraza de un café en el barrio de Le Marais, en París. De inmediato, Dior anunció que suspendía de su cargo a su estrella.

Como si fuese poco, ahora el tabloide sensacionalista The Sun publica un video en que unos turistas tratan de conversar con Galliano (visiblemente borracho), pero éste arremete con viles insultos. Al parecer, tales imágenes fueron grabadas en diciembre del año pasado, también en Le Marais. Ante la contundencia del video, Dior emite un comunicado en que anuncia que de la suspensión pasa al inicio de los trámites para su despido.

Sebastián Piñera está claro que no maneja su gobierno con los mismos principios que una empresa como Dior, lo que es una lástima, más aún cuando —insistimos en Chile Liberal— queríamos al menos por este cuatrienio ver un gobierno con los signos de celeridad del mundo privado.

Apenas nos enteramos todos de la escandalosa declaración de Chucky La Muñera Diabólica Ossandón —la del sueldo reguleque— sobre las madres que prefieren emborracharse y dejan a los niños en las guarderías subsidiadas, Piñera no la removió, sino que buscaron los recovecos técnicos para sacársela de encima, en vez de sentar un precedente y expulsarla de inmediato de la administración pública (siguieron otros bochornos como la defensa del pedófilo Karadima, y antes, ya vimos una enorme virgen instalada en dependencias de gobierno). Peor aún, cuando la Quintrala Rysselberghe se jacta de ir a Santiago y mentirle al gobierno central para otorgarle beneficios a quienes no calificaban para ellos —posiblemente afectando a genuinos damnificados— Piñera comienza una "investigación", cuando debió, tal como Dior, suspenderla. Y mientras que Chrstian Dior no tardó ni un par de horas en anunciar a la prensa que después de ver el video echaría a su emblemático diseñador, Piñera decidió mantener a Rysselberghe.

Ambas grabaciones, las declaraciones de la intendenta y del modisto, no fueron tomadas ilícitamente, sino que fueron hechas en público, por lo tanto acá no hay falta (distintas serían las escuchas telefónicas ilegales, o entrar sin permiso a la residencia de alguien, etc).

Natalie Portman, uno de los rostros publicitarios de Dior, fue la primera en expresar su horror antes las palabras de Galliano "amo a Hitler" y "ojalá tus ancestros hubiesen muerto en las cámaras de gases". A Dior lo que menos le interesa es que una estrella de Hollywood se vuelque en su contra, por lo mismo, debe actuar con celeridad. Pero acá hay más que el propio interés. Son tan horrorosas e insultantes las palabras del diseñador que simplemente con esa gente no es posible el trabajo en equipo, que es el baluarte de todo grupo humano organizado en torno a un trabajo. Galliano ha sido uno de los más extravagantes diseñadores que supo siempre añadirle un vuelco tétrico y teatral a sus shows, llevando a la mítica Dior a la cima, pero por talentoso que sea, simplemente es imposible trabajar con un tipo capaz de emitir tales insultos, por muy ebrio que esté. Del mismo modo, no concibo como pueda haber trabajo en equipo al interior del gobierno cuando Rysselberghe es capaz de crear disputas entre ministros, con el presidente, el electorado, y en fin, con todo lo que respire.

La primera lección que podemos sacar es que la libertad de expresión tiene un límite, y es el discurso de odio. La segunda es que hay ciertos comportamientos inaceptables en un grupo humano, entre ellos la odiosidad y la mentira, y ante éstos se debe actuar con firmeza, siendo mejor percibida la brutalidad que la indulgencia. La tercera, es que en ciertos barrios de París es normal ver gente como Galliano: por favor, si los ve, no se meta con ellos, no por el peligro de insultos, sino porque nadie tiene derecho a importunar a otro por muy "estrella" que sea menos aún cuando la "estrella" se toma un trago en un café disfrutando de su tiempo de ocio. Cuarto, los insultos antisemitas en el barrio judío de París, como Le Marais, ya demuestran cierto desequilibrio mental por parte de Galliano, más aún cuando declara amar a Hitler, quien fue el más odioso no sólo antisemita, sino también homofóbico. Galliano, quien públicamente ha reconocido su homosexualidad, debiese saberlo.