"De esto deriva la importancia de que los y las adolescentes comprendan que su vida sexual debe postergarse hasta el matrimonio, pues asumir esta responsabilidad cuando no se está preparado para ello, acarrea consecuencias poco placenteras para los involucrados. Los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual, el SIDA, los abortos y sus secuelas se encuentran a la orden del día"
- Documento oficial del gobierno de Chile (ver fuente)
Los conservadores sociales tienden a errar en sus objetivos. El sexo pre-matrimonial es una de las principales preocupaciones de algunos oficiales de gobierno, quienes creen que la llegada al poder de su sector es sinónimo de carte blanche para pontificar sobre sexualidad. Este gobierno fue elegido para retomar el crecimiento, cambiar de caras en el gobierno y continuar la senda democrática. Los principios morales mejor que se publiquen en Infocatólica, y no en textos oficiales.
Si alguien quiere promover la reducción en actividad sexual, entonces debiesen reproducir las declaraciones de la artista norteamericana Lady Gaga, quien ha afirmado que no mantiene relaciones sexuales porque siente que pierde creatividad por la vagina. Más eficaz, para los conservadores, no es tanto la Virgen María sino Lady Gaga, claro está
El principal desafío que enfrentamos hoy no es la sexualidad prematura, sino la formación y la preparación sicológica para la actividad sexual, para que ésta sea disfrutada como debe ser. De hecho, es la falta de sexo lo que debe preocuparnos. Hace un tiempo un reportaje en Chilevisión mostraba como muchas parejas mantenían relaciones sexuales apenas una vez al mes. Otras cada seis meses, y otras nunca. De hecho, En Europa, el 72% de los varones prefiere el fútbol antes que el sexo (ver fuente).
Creo que el factor subyacente de la gran insatisfacción que se vive hoy en día es que a los hombres nunca se nos enseñó a tratar a una mujer, y más aún en el continente de los machotes, se ha extendido la idea de que la mujer que abiertamente busque su satisfacción es una puta. Curiosamente, es muy bueno esto de ser puta, pero siempre y cuando la puta no sea la esposa. Es en esta escisión en que irrumpen las dramáticas cifras de, por ejemplo, altísmos porcentajes de mujeres anorgásmicas o frígidas. Súmenle la demonización de la píldora anticonceptiva (de emergencia o regular), la adoración a la virgen Santa y el respeto a los onanistas de sotana, más la ridícula educación sexual en la infancia, para entender la deformación sexual en la que vivimos hoy.
Este sitio desde luego que no enseña qué es lo que hay que hacer (¡cómo podríamos!), pero al menos, si hacemos un llamado a la reflexión. Quizás sí nos sirva saber qué es lo que no hay que hacer, y el siguiente video no puede ser más claro. Mi única nota al pie sería: chucha, no seamos brutos wn.
Siempre es bueno leer tabloides. Hoy leía LUN y me encuentro con dos noticias que Chile Liberal examina a fondo.
Primero, el Ministerio Público de Sao Paulo, Brasil, ha exigido cuotas de modelos negras a los organizadores del Sao Paulo Fashion Week. Ocurre que el 8% de los brasileños son negros, pero la cantidad de modelos de aquella etnia se encuentra escasamente representada en el evento. ¿Hay que exigir cuotas?
Los organizadores han contestado con un recurso genial: nadie va a prescindir de una modelo negra que genere millones de dólares porque el mercado manda. Tiene razón. Sólo a un estúpido se le ocurriría no contratar, por ejemplo, a Noemi Campbell o cualquier otra top model por una cuestión racial. En el fondo, lo que los organizadores arguyen es que simplemente no hay suficientes modelos negras.
Es bueno dar vuelta el argumento para entenderlo. Si el 49,7% de los brasileños son blancos, a nadie se le ocurriría exigir una cuota en la selección de fútbol de Brasil, con toda seguridad la más poderosa del mundo. ¿Por qué nadie exigiría cuotas? Porque evidentemente afectaría su rendimiento. Todos sabemos que los mejores futbolistas brasileños son negros o mulatos, y se encuentran sobre-representados. ¿Por qué entonces imponer cuotas al Sao Paulo Fashion Week? Quizás es porque la ultra-snob elite brasileña simplemente no quiere negros. Giselle Bündchen (foto derecha) es adorada, no es necesario ahondar sobre su etnicidad alemana. Pero también Brasil tiene una Adriana Lima, mestiza, Alessandra Ambrosio, blanca-mediterránea, y no sólo Izabel Goulart o Ana Beatriz Barros, ambas blancas. Siendo Brasil un país multi-étnico, no es de extrañarse que los negros ocupen los estratos más bajos. Las negras pocas posibilidades tienen de alimentarse bien y ser altas y esbeltas como sus connacionales de clase alta.
La solución quizás sea ejercer cierta presión en los medios de comunicación pero dejar las restricciones y cuotas como último recurso. Mucho más sensato parece invitar a la auto-regulación, tal como se ha hecho en la London Fashion Week con las modelos esqueléticas y anoréxicas.
En segundo lugar, me entero que muchachas suecas se desnudan en frente a sus Webcam, y luego cobran por ello. Ver Sweden targets strippers for tax. Gracias a las maravillas de la Internet, el traspaso de dinero es rápido y seguro. Si a una blonda estudiante, quizás corta de billetes, le ofrecen un pago por mostrar sus humanidad, ¿podemos entrar a prohibir? Desde luego que no. Pero el gobierno sueco está preocupado porque al haber una transacción libre entre ofertante y demandante, y con pago de por medio, no se está cobrando impuesto.
Si un sujeto en Inglaterra quiere ver a una sueca desnuda, resulta que no está pagando impuesto al Estado sueco. Alguien alegará que esto es injusto. De hecho, es injusto. ¿Pero por qué nadie reclama porque me cobran 19% de IVA (VAT) cuando le compro pan a la señora Juanita? ¿Y por qué me quitan dinero cuando compro leche, té, o incluso libros? Esto nos trae de vuelta a la inherente inmoralidad del cobro de impuestos. Por motivos que desconozco, las hordas de socialdemócratas, comunistas, socialistas y otras faunas aplauden el impuesto como si fuese un acto ciudadano. Como dijo el economista y filósofo inglés John Stuart Mill: tax is a form of mild robbery ("el impuesto es una forma de robo").
Suecia tiene legislaciones ridículas. En aquel país hasta hace poco el vodka sólo era distribuido en locales estatales. El resultado era el tráfico de vodka. Con razón el alcoholismo es un problema mayor de salud en dicho país. Existen restricciones absurdas sobre el comercio sexual en la que es penalizado el demandante de servicios, y no la prostituta. ¿El resultado de semejante genialidad? Los suecos ahora viajan a Tailandia y tienen relaciones con niñas menores de edad, y no en su país donde al menos se puede establecer ciertas normas.
El precio de la libertad es la eterna vigilancia. El precio de vivir en una sociedad donde impere el estado de derecho quizás sea hacerse los huevones y pagar impuestos y aceptar ciertas normas. Eso no significa que haya que aceptarlo todo, porque muchos impuestos y muchas normas son no sólo estúpidas, sino además contraproducentes.
El consumo de chocolate gatilla la producción de endorfinas en el cerebro, sustancia que nos hace sentir más felices. En esta época, muchos buscan encender la chispa que haga estallar el amor... y que idealmente se materialice con acción entre las sábanas. No pocos caballeros esperan que el regalar chocolates a su objeto de deseo consiga el objetivo.
¿Hay una relación entre sexo y chocolate? El siguiente gráfico (fuente: The Economist) nos sugiere algunas tendencias. El eje X (horizontal) muestra la cantidad de relaciones sexuales que se mantienen anualmente, y el eje Y (vertical) la cantidad de kg de chocolates per cápita que se consume en el mismo período.
Análisis Por lo visto, los austriacos, alemanes, británicos y suizos son muy golosos, en el más amplio sentido de la palabra. Los franceses, estadounidenses y canadienses muestran bastante equilibrio. Para los brasileños la idea es tener sexo, mucho, pero muy poco chocolate. Pobrecitos los japoneses: ni lo uno ni lo otro.
Como ya he dicho, me encanta Francia. Me fascina cómo su cultura busca excitar los sentidos. Un café aromático e intenso, una buena baguette en un café, el disfrutar de la arquitectura, el gusto por la ropa (que no es necesariamente cara), todo armonizado con la inconfundible elegancia gala. En ese país también se encuentra el cabaret Crazy Horse, que se dice es el más exclusivo del mundo, el cual vuestro corresponsal ha visitado y en este artículo quería reflexionar al respecto, consciente de que puede ser altamente controversial.
Para empezar, aclaro que el cabaret Crazy Horse de Paris es un espectáculo de tipo revista, con bailarinas completamente desnudas, fundado en 1951 por Alain Bernardain, un hombre que se propuso llevar a un escenario sus propias fantasías sexuales. La diferencia de este cabaret con otros como el mítico Moulin Rouge o el Lido es que el Crazy Horse es muchísimo más risquée... o simplemente obsceno, como quieran. Lo que caracteriza a este show es que las sofisticadas luces sobre los cuerpos de las esbeltas muchachas en realidad no dejan verlas en todo su esplendor, lo que de a poco se convierte en un juego mental. No por nada uno de sus lemas es "usted cree que verá todo, pero no verá nada".
El Crazy Horse, no obstante, puede ser decepcionante. Con la entrada más barata a 170 €, es entendible que medio ver mujeres desnudas que no tienen 550 cc de silicona ni cabellos ridículamente rubios deja a muchos --hoy en día-- con gusto a poco. Esa impresión queda al leer comentarios de quienes han asistido, o al menos de quienes provienen de la cultura angosajona, y creo que también para el chileno medio. Dicho de otro modo, una Adriana Barrientos no tiene cabida en le Crazy Horse. Pero que el show es sensual, abiertamente erótico y decididamente provocativo es una cuestión que está fuera de toda discusión, y así todo no deja de perder elegancia en momento alguno. Lo disfruté con una buena botella de champagne después de la cena que comenté antes, ya que la misma sala de espectáculos ofrece una cena en el restaurante o en uno a eleción, que en este caso yo y A. tomamos en el crucero Bateaux Mouches.
Como sabemos que una imagen vale más que mil palabras, les invito a ver la presentación del cabaret La Femme, réplica del Crazy Horse de París, recientemente abierta en Las Vegas (EEUU).
Entiendo que algunos se pregunten cuál es el gusto por ver mujeres desnudas. Más aún en alguien que se jacta de promover la igualdad de género, y peor aún asistir a este tipo de espectácuo con la propia pareja. Para empezar, los asistentes en su mayoría eran parejas, y no veo que tenga de reprochable celebrar l'art du nu, o el arte del desnudo, la raison d'être del Crazy. Lejos de explotar a la mujer hasta convertirla en objeto, es una celebración de la libertad que tenemos en Occidente y de nuestra apertura de mente, y es una muestra de salud mental que un sujeto eleve a categoría de arte sus fantasías y las convierta en un espectáculo de lujo. Las artistas son muy bien remuneradas y no son objeto ni de improperios ni nada, todo lo contrario, cada número culmina con un aplauso cerrado entre los sorbos de champaña de muy bien educados espectadores. Este es un show para admirar la sublime belleza del género femenino, no para degradar. Salvo intervenciones a la nariz, ellas tienen prohibido aumentarse pechos, ya que en el ideal clásico de belleza, algo que saben muy bien los franceses, los pechos no deben superar en tamaño una copa de champaña (ver artículo).
¿Y en Chile? Los chilenos concebimos más bien la revista como un espectáculo picaresco, con nuestro acostumbrado humor grosero, donde lo que más se luce en primer lugar es la silicona, segundo la pericia del cirujano, y tercero el show, que no pasa de ser de baja estofa. La tradicional Vedetón me corrobora.
Así todo, la vulgarización del chileno no siempre ha sido tal. Nada grafica mejor el auge y caída de la revista chilena que el legendario Bim Bam Boom, que hoy se busca reeditar, y de paso muestra el proceso de idiotización de nuestra sociedad (que, digamosló, nunca ha exaltado la sofisticación ni el buen gusto). Como se sabe, el Bim Bam Bum fue uno de los pocos cabaret a la francesa que existieron en Chile, eso sí más similar al Lido que al Crazy Horse. ¿Por qué desapareció? Pues muchos apuntan al Gobierno Militar y su moral católica que condena el desnudo como algo deleznable, pero no así la tortura, el descuartizamiento y la desaparición de personas. Los dictadores tienen una paticular animadversión contra la libertad del cuerpo (algo de ley de Godwin aquí) porque conlleva incluso a la libertad de expresión. Pero no es tan sencillo culpar a la dictadura. Fue el gobierno marxista de Allende el que impuso desde la infinita sabiduría de sus burócratas el promover una agenda cultural y propuso exenciones de impuestos a los espectáculos culturales. Para los Upelientos, el Bim Bam Bum no era cultura. Este fue la primera estocada. El resto es más fácil de entender: toques de queda, represión, estados de sitio, control estatal sobre los individuos, hasta que finalmente llegó al apagón cultural a Chile y el mítico cabaret chileno terminó albergando a un cine XXX donde las otroras artistas adornadas con plumas terminaron bailando entre cada film porno. El edificio fue demolido y transformado en un banco y se llenó de empleados de traje gris mal ajustado y de secretarias con uniforme institucional.
Como aparece en este artículo, que encarecidamente recomiendo leer, el Bim Bam Bum se fundó en 1953 por un empresario artístico uruguayo. Fue dos años antes que abrió sus puertas el Crazy Horse en París. Es muy importante comprender el contexto de la época: la Europa de la posguerra. Hastiados de una carnicería infernal, los europeos emergieron avergonzados de su escándalo, conscientes de que habían caído del pináculo de la cultura. El espíritu de la posguerra fue el romper con barreras, cuestionar la moral y destruir tabúes. El empresario Alain Bernardain creó un espectáculo 50 años avanzado a su época que rescataba el encanto de lo exótico: a la entrada del Crazy a uno lo recibe un guardia de la policía montada canadiense, y hay números inspirados en África o la cultura del medio oriente. Quizás así fue Chile en una época pero perdimos el rumbo hasta caer en la gris dictadura que obliteró la bohemia y la actividad cultural, e incluso suprimió el erotismo y lo reemplazó con una moralina de sotana que exhalaba tufillo de cirios.
En Singapur también se abrió un Crazy Horse para aprovechar el boom económico que vive Asia. Pero contra todas las expectativas de los empresarios franceses, el Crazy fue un fracaso. Singapur es muy parecido a Chile. Un país con una economía pujante pero donde los elementos conservadores le hicieron la guerra a ese cabaret que era un foco de inmoralidad europea que corroería los valores, la familia, y por supuesto, se temía que un tipo que asiste al show puede salir tan descontrolado que violaría mujeres o niños con la voracidad de un cura pedófilo. Abrió en medio de la fanfarrea. Las autoridades vieron la oportunidad de mostrar que Asia va codo a codo con Europa. Pero cerró. Recomiendo leer Cómo los dementes religiosos dañan a nuestra economía, sobre las causas del fracaso del Crazy en Singapur. O como nos dice The Guardian en este artículo, restricciones sobre la exhibición de mujeres en topless por parte de los cancerberos de la moral terminaron por incrementar la imagen de Singapur, de ser un país retrógrado.
En Chile estamos más cerca de Singapur que de Francia. La Diosa del Metro nos recuerda nuestra moralina enfermiza (de doble estándar, por supuesto). En Chile por ejemplo una mujer no puede caminar por la calle con minifalda sin ser objeto de impertinencias. Menos aún de broncearse en la playa en topless. ¡No! ¡Cómo se les ocurre! Es sabido nuestro gusto por la mina tetona, bien huevona, que ojalá no sepa hablar. Y si no hay en Chile, las traemos de Argentina (estas últimas al menos sí saben hablar, y muy bien).
Sospecho que si en un acto de locura se les ocurriese abrir un Crazy Horse en, por ejemplo, Viña del Mar o incluso Santiago, nuestro padre Hasbún criticará en los noticieros hasta por los codos, al unísono con nuestro monseñor Medina (el que compraba revistas porno), se escribirán columnas en el Mercurio y las radios nos advertirán sobre la crisis moral. Ignoro exactamente cómo era el Chile de los años 50, pero creo que algo tonto nos ocurrió en el camino.
Lo que es yo, en París disfruté de este show de lujo, bajo la mirada algo severa de A., que al final lo encontró "fome". Claro, es su país el que lo inventó y había muy pocos franceses en la audiencia. Yo vengo de un lugar donde se exalta a la Virgen, y un programa como Sabor Latino fue objeto de acérrimas críticas por parte de la brigada moral. Para mí es novedad.
El punto cúlmine del show es el número final con el tema You Turn Me On, mi favorito, y prácticamente el himno del Crazy Horse. Fue genial, simplemente magnífico y quedé boquiabierto. Aplaudí a rabiar. Como se imaginarán está estrictamente tomar fotos o filmar y hay muy pocas imágenes, pero créanme que fue mágico. El show además comienza con la guardia real de, al parecer, el Palacio de Buckingham (¡locuras!). El efecto en el pequeño local es maravilloso. Las artistas con sus bototos golpean el suelo y se siente como Alain Bernardain quiso transmitir un mensaje de respeto en la apertura del espectáculo. Ellas están encima de uno en un local pequeño, y cualquier tonto es capaz de interrumpir la presentación. Pero nadie lo hace. El show depende de que ellas hagan bien su trabajo, y de que el público respete. Dan hasta un poco de miedo. Cuando terminan con You Turn Me On y se cierra la cortina, supe que había presenciado un espectáculo etéreo.
Caminando de vuelta por la elegantísima calle George V bajando hasta el Pont de l'Alma (donde murió Diana), A. me advirtió: "OK, vamos a llegar, y no quiero oír más comentarios". Pero como yo soy el que tiene la última palabra en todo, dejé bien claro: "por supuesto mi amor, lo que usted diga".
Los dejo con algunas fotos, y unas imágenes de YouTube. Al final podrán ver algunos breves pero elocuentes clip.
El siguiente es un clip de la introducción del espectáculo pero presentado fuera del Crazy Horse y más apto para todo público. Como pueden ver, hay hasta niños en la audiencia (algo impensable en Singapur, y me pregunto si en Chile podría verse algo así a pesar de los programas de TV Mekano o Yingo)
Otro número
Y el número final y favorito de todos, you turn me on... you turn me on....
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