sábado, 27 de marzo de 2010

Cuba y China: Un mundo de diferencias

El presidente Piñera finalmente condena los abusos del régimen castrista, pero meter en el mismo saco a China y Cuba es un error

China es un enorme socio comercial para cualquier país, mientras que Cuba es una isla pequeña de menor relevancia. Sólo para captar la magnitud de las diferencias, baste recordar que existen 400 millones de usuarios de Google en la nación oriental. El gráfico a la izquierda deja de manifiesto el potencial chino en todo su esplendor.

Mientras que el recién asumido gobierno de Chile correctamente deplora las sistemáticas violaciones a las libertades que se perpetran en Cuba, muchos, especialmente en la izquierda del espectro, acusan doble estándar por el silencio de la administración Piñera ante atrocidades similares en China. Se equivocan.

La distancia entre Cuba y China es sideral. La isla caribeña no ha modificado un ápice su estricto régimen policial, y ante la incapacidad física de Fidel Castro de seguir al mando, se corona a su hermano para continuar con las mismas inaceptables medidas revolucionarias que alguna vez inspiraron a millones a vestir camisetas del Che, dejarse barba y escuchar al Silvio mientras nos musitaban "shh, salta p'al lao, yo soy humanista de verdad, y revolucionario; tú no.". Por otro lado, en Asia, ya Deng Xiao Ping dio inicio en la década 70 a importantes reformas de mercado que comenzaron a abrir al enorme dragón chino al mundo. Cuando Ping declara que "no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que coma ratones", mandó a su país por el sendero del pragmatismo hacia una suavización de lo más ortodoxo de la ideología comunista, alejándose del dogmatismo marxista à la Castro. Es por eso que no puede compararse Cuba con China.

Nadie cuestiona que abusos como la masacre de Tiananmen son actos abyectos que sólo un estado policial y sanguinario logra ocultar. Recientemente, las arbitrariedades propinadas sobre la población china durante los Juegos Olímpicos fueron otro ejemplo de la brutalidad de este régimen. Todo esto es condenable.

No obstante, este es momento de seguir comerciando con China hasta que la prosperidad y la apertura que conlleva la economía de mercado sean el detonante que mine los cimientos mismos del aparato chino. Si EEUU hubiese suavizado el embargo contra Cuba, la historia también sería distinta, pero mientras la isla fue un conveniente parásito soviético donde podían instalarse misiles nucleares apuntando a Washington DC, no hubo forma de comerciar con ellos, ni tampoco creemos que Castro hubiese --en su dogmatismo delirante-- apreciado las bondades del comercio con el mundo. Es decir, es plausible creer que el barbudo déspota del Caribe no habría abierto su economía porque sabe mejor que nadie que estaría empezando a abrir las compuertas del descontento popular masivo en su oprimida isla. Acá radica otra de las diferencias fundamentales entre Cuba y China: la primera es una nación marxista dogmática, mientras la segunda emplea el comunismo como un útil herramienta para aglutinar una población dispersa y numerosa.

China no es sólo un país. Miles de grupos étnicos, cientos de idiomas y decenas de culturas milenarias sin mucho en común conviven bajo lo que el vulgo llama "China", que en realidad es una frágil y artificiosa federación que aún no cuaja, ni nunca lo hará. La grieta más conspicua es el Tíbet, que si quedase en libertad simplemente derrumbaría todo lo que la Revolución Cultural logró, es decir, formar desde una burocracia centralizada un país enorme y acorralado bajo unas fronteras comunes, que sin la herramienta del comunismo no podría contener un quinto de la población mundial bajo un sólo gobierno. Por un lado, China hace sombra a EEUU porque tiene la población y el territorio para medírsele hombro a hombro. Por otro, si China se resquebraja, sus restos serían varios países que por separado jamás llegarían a formar parte del denominado "G2" (China y EEUU).

La mejor forma de poner presión a China es mediante la contensión, táctica ya empleada durante la Guerra Fría. ¿Condenas? Que haya, y para empezar, que EEUU declare a China un país manipulador de su propia moneda en detrimento del libre comercio. China debe dejarse de exportar y empezar a consumir para así acelerar el crecimiento mundial (lo mismo corre para Alemania, por cierto). El yuan se encuentra artificialmente devaluado un 49%, como científicamente lo demuestra el más exacto de los indicadores jamás concebidos, el Índice Big Mac de The Economist (ver abajo). Ahora que China aspira a ser superpotencia es posible sacarla a la arena mundial, y dejar de manifiesto ante la comunidad internacional sus inaceptables prácticas políticas. Esto es mejor que el aislamiento contra Cuba. Pero la isla lleva más de medio siglo en el estancamiento, sin señas de modernización, al contrario del gigante asiático, por ello las declaraciones contra Cuba deben ser mucho más potentes.


Dejen que Google haga negocios en China, y que luego el régimen se exponga a las críticas mundiales por la censura al buscador en Internet, que recientemente se cambió de www.google.cn a www.google.com.hk, donde operará sin censura. Pero por favor no comparemos con Cuba, donde el aceso a Internet es otorgado sólo mediante permisos de gobierno.

Después de todo, no olvidemos que durante la dictadura de Pinochet, Chile y la República Popular mantuvieron calurosas relaciones diplomáticas: si el Pinocho fue capaz de ver la diferencia entre Cuba y China, entonces cualquiera puede.

7 comentarios:

Jose Miguel dijo...

Lo que a mi me da susto con China –y puede que no sea un susto injustificado- es que exista la posibilidad de que funcione esto de ser libres para comprar pero no para pensar y que en vez de que sean ellos los que se abran seamos nosotros los que nos cerremos.

Es por eso que no creo que haya de parte de los poderosos un interés de denunciar sus prácticas políticas, sino que más bien hay un interés para ver si estas funcionan y son exportables.

Felipe dijo...

Ya decía Mises que "una vez que el hombre ha alcanzado la libertad económica empieza a buscarla en todas las demas areas de su vida"...... el régimen socialista chino tiene que terminar algún día ya que no existe la "libertad economica" y la "libertad social".... solo existe la LIBERTAD.

Javier Bazán dijo...

El problema de Cuba no es el embargo de Estados Unidos, sino el bloqueo socialista contra los propios cubanos. Si buscas por la red, te darás cuentas el Gobierno cubano recibe millones de plata por intercambio. Recuerda que en Cuba ser emprendedor o comerciante es un delito.

Los chinos son pragmaticos. Por eso volvieron a Confusio y botaron el inodoro el marxismo leninismo. A la izquierda chilena, según supe, cuando frecuente circulos 'progresistas', no les gusta que China mantuviese relaciones con Pinochet.

China aspira ser una potencia mundial. Una muestra de ellos, es el rápido crecimiento de su marina. Hasta enviaron un barco de guerra a la costa de Somalía.

China significa el centro del mundo. Por eso, cuando le ponen los DD.HH., ellos arguyen que eso es válido para los Occidentales. Con todo, los propios hong-koneses educados en instituciones británicas, puede demostra que algún día llegue una democracia con contra pesos de poderes.

Javier Bazán dijo...

Corrección:
Por eso volvieron a Confucio y botaron el inodoro el marxismo leninismo.

Con todo, los propios hong-koneses educados en instituciones británicas asimilaron la filosofía política de tradición inglesa, puede demostrar que algún día llegue una democracia con contra pesos de poderes.

Cristian dijo...

Chile Liberal:

Hace ya harto que sigo tu blog, y es la primera vez que me pongo a comentar (falta de tiempo, principalmente).

Tuve la suerte de viajar a China el año pasado, y me di cuenta de las cosas que hablas, de la apertura económica (que se vive en su mayor esplendor en Shanghai). Pero no puedo sino que estar en total desacuerdo con lo que planteas.

El diseño chino esta precisamente pensado para tomar en aplicación la economía de mercado, pero al mismo tiempo, y es lo importante, mantener la hegemonía política sin contrapesos. El proceso comenzó con Deng Xiaoping, quien inteligentemente se dió cuenta del estancamiento de la economía soviética, y aplicó el pragmatismo económico, sin que por eso dejara de controlar un ápice del poder.

Colocas a las manifestaciones de Tiananmen del '89 como un exabrupto, cuando la verdad es que precisamente el botón de muestra de lo que pasa con el Partido Comunista Chino cuando se le desafía en su poder. Ni siquiera dudes de que la jerarquía actual actuaría con la misma firmeza ante situaciones similares. Los jefes actuales son salidos del seno mismo del partido, y son revisados hasta la saciedad para mantener la corrección ideológica.

La verdad es que soy pesimista en cuanto a que el modelo económico logre cambiar la situación. El sistema está pensado para lidiar con las demandas de libertad, y ahora mismo, lo siguen "perfeccionando" (i.e. Google: se habla mucho de su salida, pero no de que sólo era ocupado por una pequeña parte de los chinos. La mayoría sigue fiel a Baidú, el buscador bajo el "filtro" del gobierno).

Lamentablemente, Hong Kong tiene los años contados como contrapeso liberal al poder de Beijing, como ansía Javier. La idea actual es potenciar cada vez más a la Bolsa de Shanghai, bajo control directo de los jerarcas comunistas, la más poderosa del país (es el puerto de salida de China) en desmedro de la ex colonia británica.

Lamentablemente, como está diseñada China, el cambio no se logrará sino con sangre. Y mucha.

Saludos Cordiales

Javier Bazán dijo...

Cristián:
Muy buena aclaración. Y eso confirma lo que acabo dije más arriba, que para la jerarquía china los derechos humanos es simplemente, algo propio de la cultura Occidental.

El autor de 'Choque de Civilizaciones' decía que los chinos se ven así mismo como centro del mundo, pues eso significa China. Para ellos, las relaciones internaciones se dan en orden de jerarquía, siendo ellos la cabeza. Recuerda que en la película '55 días en Pekín', los chinos miraban en menos a los Occidentales. Y ese autor, decía que los chinos no entendía las relaciones entre los Estados de trato igual, o de inter pares, como producto del Tratado de Westfalia.

pantxus dijo...

Una tiranía siempre es una tiranía, las violaciones a los DDHH no son menores porque unos pocos, referidos al total de su población, tienen recursos. Para que esos pocos tengan recursos debes oprimir a las más amplias mayorías de la población. Lo de la plaza de Tiananmén no es el epítome de la madad china, todos los días sabes de pueblos enteros sometidos al hambre y la pobreza para que puedas tener en qué teclear que en realidad no está tan mal el caso chino.No conozco que el estado cubano fusile a disidentes para luego vender sus órganos, cosa que hace China en los aeropuertos si la premura es mucha.Y lo último, China es cualquier cosa menos comunista o socialista, pretender eso es no saber nada de socialismo o comunismo.Es, como la propuesta de Hayek, una exacerbación fascista del ser, donde no se puede ser otra cosa que consumidor. Reducen tu expresión de personalidad al tener.Es sencillo pontificar de lo bueno de los chinos cuando no eres chino de estratos populares.