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martes, 8 de marzo de 2011

Woman in chains

It's the world gone crazy
Keeps woman in chains
Woman in chains
Woman in chains


Fue en la Inglaterra victoriana cuando el filósofo, político y economista británico John Stuart Mill dejó boquiabiertos a sus coetáneos cuando en su obra magna The Subjection Of Women planteó una de las ideas más radicales de su era: hombres y mujeres son iguales en derechos, y las mujeres pueden asistir a la universidad, pueden trabajar o votar en las elecciones. Se le tachó de anarquista, demente, y se advirtió que estallaría la "crisis moral".

Así son los cambios. Hoy las mujeres pueden votar, ciertamente. Chile ha sido gobernado por una mujer, y éstas pueden ser ministras, parlamentarias, alcaldesas. Pero su participación aún es baja. Hoy una mujer puede postular a la carrera de medicina, convertirse en doctora y examinar a un hombre desnudo, idea que en la era victoriana puso en jaque a toda la estricta moral de su época. La mujer que gobernó Chile, de hecho, es doctora de profesión. Pero aún en el campo laboral persiste la discrminación contra la mujer.

Una vez obtenido el acceso a la educación, y ahora que más mujeres asisten a la universidad que hombres, es momento de dar el gran paso adelante e incorporar de lleno a la mujer al campo laboral para así aumentar la productividad, el consumo, y todo lo demás, pero no podremos lograrlo mientras la maternidad siga siendo el lastre que boicotea todo el potencial femenino. Para ello Chile debe, primero, terminar con el machismo social expresado en el acto de violencia contra la mujer que significa el encarcelarla por decidir a conciencia sobre el término del embarazo. La actual ley de aborto es una forma de abuso contra las mujeres.

Segundo, liberar a la mujer de las pesadas labores domésticas mediante una mejor división del trabajo, dejando a los niños al cuidado de especialistas e incorporando más mujeres al mercado de las actividades domésticas, y traer a todas las muchísimas graduadas de la educación superior al campo laboral. Continuar con el status quo actual es otra forma de violencia contra la mujer.

Se ha avanzado mucho, aunque aún falta. El siguiente video es muy elocuente. Cuando ya comienza hablarse de la "cosificación" del hombre, como mero accesorio para resaltar a la mujer, significa que vamos por buen camino.

It Boy: [it boi] n.m.
Hombre que es un acccesorio de moda que permite resaltar el Look.



Por mi parte, para marcar esta ocasión voy a salir con Chanchi a uno de los muchísimos restaurant de quartier que tenemos en nuestro arrondissement —nada del otro mundo— a pesar que nos habíamos comprometido a salir a comer menos ya que nos pasamos todo enero y febrero como chanchos probando todos los restaurantes locales. Pero en fin, estos inventos socialistoides como el Día de la mujer es mejor no dejarlos pasar. Los socialistas, gente hirsuta y maloliente por naturaleza, a veces tienen buenas ideas.

Finalmente, les voy a poner un tema. Me parece que la extraordinaria banda británica Tears For Fears me sacó las palabras del teclado y las hizo música, abordando toda la problemática de la violencia contra la mujer. No es necesario añadir nada más sino basta simplemente ver el video.

martes, 17 de agosto de 2010

Los hombres son las nuevas mujeres

Todo indica que el macho quedó en el pasado. Hubo una época en que la fuerza muscular permitía construir asentamientos, cazar presas e invadir a los enemigos, por lo que era lógico que el hombre dominase. El hombre no perdió su lugar en la era industrial, pero hoy, en la era del conocimiento, son los hombres quienes tienen dificultades para encontrar trabajo, rinden menos en la escuela, entran menos a la universidad. Persiste la brecha entre remuneraciones de hombres y mujeres, pero se está acortando, y pronto será historia. Ya no somos necesarios para concebir: a una mujer le basta un banco de esperma. Más encima, una mujer puede perfectamente criar, por sí sola, una familia. Desplazados, los hombres no saben qué lugar ocupan en la sociedad.

En el Reino Unido, el 75% de todos los suicidios son cometidos por hombres. Preocupados de su apariencia —para no quedar relegados— son los hombres los que demandan productos de belleza y aumentan las cirugías plásticas masculinas. Las mujeres siguen ganando terreno en el campo intelectual, y a la hora de buscar empleo, responden mejor en las entrevistas de trabajo, superando a los hombres en nuevas contrataciones.

Hubo una vez una era en que en el trabajo la competitividad y las testosteronas eran el requisito para forjarse una carrera profesional. Esto quedó obsoleto. Hoy, lo que vale es la intuición, la inteligencia emocional, la percepción. Los hombres estamos cagados.

El signo de toda masculinidad era la proeza sexual de acostarse con una mujer para luego ir a la caza de la siguiente. Las mujeres sufrían por las mentiras y la frialdad de los hombres, y su misión era mantenerlos, como consta en toda la literatura, el cine y las historias escritas y narradas hasta hace poco. Es fácil entender a los conservadores sociales: se rigen por los principios de la sociedad agraria de antaño, y confrontados con las reformas estructurales que demanda la industrialización, no comprenden qué ocurre en la sociedad de consumo. Los papeles se invierten y no todos comprenden cómo adaptarse.

Bueno, lo expresa muy bien esta escena de la serie británica Free Agents, protagonizada por la irlandesa Sharon Horgan. La mina se agarra un mino por una noche, y luego lo echa y llama un taxi. Vean la reacción. Parece que es cierto: somos las nuevas mujeres.

jueves, 18 de junio de 2009

Baja tasa de fertilidad: el misterio develado

El artículo Belle Maman generó un debate intenso y reacciones varias no sólo en el blog, sino además mensajes enviados a nuestra casilla de correo. El motivo real por el que cae la tasa de fertilidad (o natalidad) es más simple de lo que pensamos, y lo explicaremos a continuación. Antes de entrar en materia, son necesarias algunas aclaraciones.

Primero, este sitio cultiva la crítica al establishment mediante la sátira, con artículos que en ocasiones parecen berrinches. No es mi idea caer bien y ya he dicho que el respeto no está garantizado. Mientras se otorgue la libertad de responder, en un ambiente auto-regulado (es decir sin censura, de hecho promovemos que todos digan lo que es les pare la raya), y más aún considerando que nadie está obligado a leer este sitio, me parece que no hay nada reprochable. (Aunque en una ocasión Google me negó el acceso a mi propio sitio por 3 días producto de críticas de algunos usuarios. Felizmente, no había ninguna trasgresión a ley alguna. Aparte de eso, los reclamos han sido pocos.)

Segundo, es cierto que la columnista en cuestión en El Mercurio, Karin Ebensperger, sí había abordado el tema de la natalidad ya en otra ocasión, pero con resultados igualmente decepcionantes proviniendo de una líder de opinión. Esto publicó El Mercurio bajo su rúbrica:

MUJER Y NATALIDAD: UN TEMA POLÍTICO CRUCIAL
31-08-2007

En el mundo globalizado los temas sociológicos y culturales ganan espacio. Uno de los más polémicos es la llamada ley de cuotas para favorecer la participación femenina en la política, no sólo en Chile. Y el otro, la baja natalidad, que en la mayoría de los países occidentales no alcanza a cubrir la tasa de reemplazo.

La discusión es antigua. John Stuart Mill ya en 1869 publicó The Subjection of Women (El sometimiento de las Mujeres) poniendo en duda la fundamentación jusnaturalista de los roles asignados a la mujer; propiciaba el concepto de la mujer responsable en vez de pasiva. Fue muy apoyado por el ejemplo de la enfermera Florence Nightingale que demostró la capacidad de la mujer masivamente. El escritor George Bernard Shaw se dedicó a destacar un nuevo tipo de mujer que desplazaría a la clásica heroína sentimental.


Pero el feminismo propiamente tal vino con el siglo 20 y las sufragistas, pro voto femenino. Mrs. Pankhurst y su hija Christabel fundaron en 1906 la Unión Femenina Social y Política. Y en el movimiento pro derechos civiles de EEUU, Betty Friedman tuvo una posición radical con “NOW”, Nacional Organisation of Women. Buscó superar lo que llamaba la barrera simbólica de una sociedad patriarcal que, decía, valoraba más lo masculino que lo femenino. En esa línea de deconstrucción de símbolos escribieron también los pensadores Michel Foucault y Jacques Derrida, todos cercanos al socialismo.


Conseguidas metas básicas de trato y voto, el tema se mantiene controvertido porque, como hay menos mujeres que hombres con dedicación completa al ámbito profesional y político, se pretende lograr la paridad vía discriminación positiva, lo que no enaltece a las mujeres ni permite que los mejores, sin distinción, lleguen a los cargos claves del país. Es muy delicado imponer por métodos legales o administrativos lo que se estima virtuoso.


Pero si hay un punto que el feminismo radical suele descuidar es el rol fundamental e insustituible de las mujeres como madres. Hoy no hay nada más complicado para el mundo occidental que la baja natalidad y la necesidad de las mujeres de postergar la maternidad o eliminarla, para mantenerse vigentes igual que los hombres en la profesión.


Por eso, logrados los derechos básicos, la tendencia sociológica de las mujeres (y de los hombres) debiera ir hacia la diferenciación en vez de la igualdad. Es de interés de la sociedad toda que nazcan niños. Y que haya tiempo para quererlos. Permitir que la mujer pueda trabajar en forma diferente, flexible, sin abandonar su fin más propio, es la manera más civilizada, respetuosa y elevada de resolver un tema que no es económico sino profundamente filosófico, pues apunta a la clase de sociedad que se quiere construir.

Ya vimos, con nuestra acertada cita a Mill (ver), que no hay en realidad ninguna diferencia entre hombres y mujeres. La supuesta "diferencia" tiene más bien que ver con estímulos artificiales inventados por la sociedad, y que si pudiésemos encontrar una sociedad exclusivamente de mujeres, o de mujeres no sometidas al hombre, recién podríamos saber a ciencia cierta cuáles son las diferencias. Que ellas son más tiernas, que nosotros más rudos, que ellas son esto y los hombres lo otro, son puras huevadas. Por lo mismo, la igualdad de género debe seguir siendo el eje de toda legislación, no para imponer igualdad mediante la ley, sino para garantizar que la igualdad de la mujer no sea vulnerada. No es la ley la que debe pretender imponer la igualdad, sino la ley debe corregir la desigualdad, porque el carácter igualitario de los géneros es una cuestión recién descubierta hace un siglo y aún existen resabios arcaicos que debemos rectificar.

¿Por qué cae la fertilidad en Europa del Sur entonces?
Como hemos ya notado, existe la conocida paradoja económica-demográfica, donde ya se ha notado el papel de la religión (traducción propia):
Las sociedades religiosas tienden a tener índices de natalidad más altos que las sociedades seculares, mientras que las naciones más prósperas y educadas tienden a avanzar hacia la secularización. [4] Esto puede explicar las excepciones de Israel y Arabia Saudita, los dos sobresalientes en el gráfico de fertilidad versus PGB pero cápita. En la prensa de EEUU se tiende a creer que esto mismo explica que aquel país sea una excepción a la tendencia global. El índice actual de fertilidad en EEUU es 2.09, nayor que en casi todas las otras naciones industrializadas.[5][6] En parte esto puede ser a causa de un porcentaje mayor de gente religiosa que en Europa en su conjunto.[7]

La función de la religión en el tamaño de las familias es algo complejo. Por ejemplo, los países católicos de Europa del Sur tradicionalmente han tenido una tasa de fertilidad mayor que los países protestantes del norte. Sin embargo, el crecimiento económico de
España, Italia, etc, ha venido acompañado de una brusca caída en la tasa de natalidad, a un nivel menor que en los países protestantes del norte. Esto sugiere que la paradoja económica-demográfica se observa con más fuerza en los países católicos, aunque la fertilidad católica empezó a decaer cuando se empezaron a aplicar las reformas del Concilio Vaticano II. Aún está por verse si la tasa de fertilidad entre los hispanos (principalmente católicos) de EEUU seguirá un patrón similar.

Es evidente que las otrora pobres españolas e italianas ya no emigran de sus países, España e Italia son países prósperos a los que la gente emigra, pero ya se terminó la emigración masiva desde ambos. Sus mujeres se han educado, han invertido años de esfuerzo y valioso tiempo para conseguir una profesión, por lo mismo, prefieren proseguir con su carrera y no tener hijos. Pero, ¿por qué esto no es tan marcado en Dinamarca, Finalndia o Noruega? Evidentemente, porque los países católicos son machistas, y se espera, como dice Karin Ebensperger, que la mujer pueda trabajar en forma diferente. ¿No es acaso el hombre también el que puede ir a recoger a los hijos al colegio, como ocurre en los países más avanzados? ¿No es acaso el hombr el que también tiene derecho a pre y pos natal para disfrutar de su bebé recién nacido? ¿O acaso los hombres somos unos Neanderthales sin sentimientos porque --por supuesto-- las que saben de sensibilidad son las mujeres? Por ley se han establecido los mismos derechos para mujeres y hombres en los países nórdicos, de modo que ambos, padre y madre, puedan cuidar a los hijos, ¡para así no castigar sólo a la mujer! Esto es respetar el principio de igualdad, y la ley debe garantizar dicho principio.

En los países del sur se insiste en que la mujer es la que está a cargo de los hijos. La mujer profesional necesariamente recurre a una empleada doméstica, al menos en Chile (donde la mano de obra es baratísima). Hace menos de un mes un amigo de un país protestante me decía que estaba saliendo temprano de la oficina para ir a buscar a su hijo, ya que su mujer tenía que hacer presentaciones y viajar por trabajo: es el padre también el que necesita de flexibilidad laboral.

Pero estas cosas son difíciles de entender. Las mujeres de países católicos viven en sociedades machistas, y esto explica la tasa de natalidad por los suelos. Un hijo implica muchísimo trabajo extra, el cual sólo es absorbido por la mujer. Tener más hijos significa aún más trabajo para la mujer, en casa aparte de la oficina. Una mujer que quiera tener muchos hijos sería suicida si quiere aún hacerse cargo de más trabajo (a no ser, insisto, que tenga una empleada). Esto es tan así y lo pueden ver perfectamente ilustrado en el siguiente gráfico (fuente: The Economist), donde queda en evidencia las horas de tiempo libre que tiene un hombre en comparación a una mujer en distintos países. No se sorprendan de ver a Italia al tope, donde los flojonazos italianos tienen hasta 80 minutos diarios de tiempo libre, en desmedro de sus parejas.

"A pesar de los cambios de actitud e incluso leyes para pomover la igualdad de género, las mujeres aún tienen más trabajo. Los hombres disfrutan de más tiempo libre que las mujeres en cada uno de los 18 países examinados por la OECD. Los italianos están mucho mejor que sus mujeres, flojeando por más de 80 minutos que las italianas, quienes aparentemente hacen la limpieza en el hogar. Otros países católicos recalcitrantes también exhiben enormes disparidades, e incluso en la igualitaria Noruega los hombres aprovechan de quedarse con 4 minutos de tiempo para sí mismos" (fuente: The Economist).


En Chile, las estadísticas al respecto son francamente un escándalo. Una mujer universitaria en Chile gana el 66% de lo que percibe un hombre por el mismo trabajo, situación que al menos se busca revertir con la ley 20.348 promulgada recientemente. Según el World Economic Forum, en el ranking de igualdad de género, Chile está en la posición 86 de entre 123 países: más igualitarios que Chile son Kenya, Bolivia y Tajikistán, entre otros. ¡Chucha!

Pero la raíz de todo el problema es, como decíamos, que la mujer no sólo gana menos que el hombre, sino que llega a casa exhausta y debe trabajar más. Si quiere tener hijos, aumenta el trabajo para ella, y Karin Ebensperger quiere hacer más flexible el trabajo para ella, ¿por qué el hombre no puede involucrarse? En el fondo, la explicación es simple: los hombres somos unos flojos de mierda.

A todo esto, llevo más de 25 minutos frente al computador. Veo a mi guacha con cara de furia... ¡cresta!, se me olvidó ir a sacar la basura. Ya, me tengo que ir, chao.

miércoles, 23 de abril de 2008

Pildorazo: Ellas paren, ellas deciden

Ninguna mejora en la condición de la humanidad es posible mientras no se produzca un cambio fundamental en la forma de pensar. (John Stuart Mill)


Sin miedo. Sin odio. Sin revanchismo. Sin consignas soeces. Sin violencia. Sin resentimiento. Sin rabia. Con la seguridad que confiere la convicción de estar defendiéndose ante la tiranía, las mujeres de Chile han salido libre y espontáneamente a darle el siguiente mensaje a la Derecha Conservadora y a los sectores clericales: ¡Basta!





El fallo viciado del Tribunal Constitucional ha prohibido un instrumento que permite a una mujer tener control sobre sí misma. No es el tema de fondo el determinar si la Píldora del Día Después es abortiva o no, porque el aborto es una cuestión de conciencia, y la decisión final la toma cada mujer en su fuero interno. Ése es el punto central de la PDD. Pero el abuso de la sociedad machista, con el respaldo de la Iglesia de Roma, y refrendada por algunos sectores políticos, ha llegado al límite de lo intolerable: prohibir una píldora que justamente reduciría la cantidad de abortos. Llegó la hora de alzar la voz y despenalizar también el aborto. Llegó la hora de entregar una educación sexual inteligente, para que tú decidas. Es tu cuerpo, es tu conciencia, es tu vida, son tus ovarios, es tu útero... acá nada tiene que opinar el "Tribunal Constitucional", porque sobre cuestiones del cuerpo y la conciencia, el individuo es soberano.


viernes, 4 de abril de 2008

¡Hey, mujeres!

Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha impuesto por sobre la mujer gracias a su mayor fuerza física. Los tiempos han cambiado, aunque no tanto en Chile. El acceso a la educación permitió que las mujeres se incorporasen al campo laboral. Las mujeres han obtenido el derecho a voto. Hoy, una mujer es presidenta de Chile. Pero estos logros significaron batallas arduas, y a favor de ellas siempre estuvimos los Liberales enfrentándonos a los Conservadores. A continuación les presento dos citas (ver fuente) que nos ilustran sobre la ferocidad del lobby Conservador:


Nosotros, los estudiantes abajo firmantes, consideramos que los resultados de la mezcla de sexos en la misma clase pueden ser bastante desagradables. Es muy probable que los profesores se sienta cohibidos ante la presencia de mujeres, y no puedan referirse a ciertos hechos necesarios de forma explícita y clara. La presencia de mujeres jóvenes como espectadores de la sala de operaciones es una ofensa a nuestros instintos y sentimientos naturales, y está destinada a destruir esos sentimientos de respeto y admiración que todo hombre en su sano juicio siente hacia el otro sexo. Esos sentimientos son un signo de la civilización y del refinamiento.
- Estudiantes de medicina del hospital de Middlesex (Londres) protestan en 1861 ante la posible presencia de una mujer estudiante, Elisabeth Garett Anderson

(...) afirmó estar completamente en contra de la extensión del derecho de voto a las mujeres, ya que pensaba no sólo no traería ningún bien a su sexo, sino que, por el contrario, haría mucho mal. Citando las palabras de Lady Jersey afirmó: "No pongáis sobre nosotras esta carga adicional". Las mujeres, en su opinión, no eran iguales a los hombres ni en resistencia ni en energía nerviosa, incluso, en su conjunto, tampoco en inteligencia".
- Lady Musgrave, presidente de la sección de East Grinstead de la Liga Anti-Sufragio, en un mitin en 1911


Si hoy un grupo de presión propusiese no educar a las mujeres, o no recibir estudiantes de medicina como querían los señores en el Londres de 1861, estallaría un escándalo. De hecho, a nadie se le ocurriría pensar que no se puede educar a mujeres en la profesión médica. A nadie se le ocurriría negarle el voto a las mujeres porque no tienen "resistencia nerviosa" ni "inteligencia". ¿Cómo es posible que la lucha haya sido tan feroz? Hoy miramos al pasado y los Conservadores ríen, y dicen "ho ho, eso fue antes, era otra época". Acto seguido, nos dicen que "la Píldora del Día Después debe estar prohibida, al igual que el aborto. Incluso se afirma que los anticonceptivos son malos y que generan femicidios. En un debate con una bloguista chilena ultracatólica, ella ha hecho las siguientes afirmaciones (las negritas son mías):

efectos secundarios de la píldora, para la mujer (...) En los primeros seis meses: hemorragias entre la menstruación, nauseas, dolores en las pechugas (perdonen, pero supongo que todos son adultos y muchos, con bastante "experiencia", es que las cosas, hay que decirlas como son);

aumento de peso; aumento o pérdida del apetito;

migrenas (sic) (se llaman así en castellano? => jaquecas, vómitos, etc.);

a las mayores de 35, sobre todo pero no únicamente, sin fuman, se recomienda dejar la píldora por el alto riesgo de:

trombosis, embolía pulmonar, derrame cerebral (...), ataque al corazón (...).

O sea, que, a partir de los 35, a muchas mujeres se les acabará la vida sexual, oh, supongo que hay muchos hombres que, entonces, por tal razón, la dejarán por una más joven...

la página de los médicos alemanes advierte que se discute actualmente, que no se puede asegurar, pero que se teme que la píldora puede provocar un Gebärmutterhalskrebs = cáncer del cuello del útero;

sin embargo, se piensa -algo positivo de la píldora- que tal vez pueda evitar el cáncer de trompas (...) y el cáncer de útero (...)

dice que los antibióticos y los antiepilépticos, pueden provocar una falla de la píldora;

además dice que, si la mujer ha estado enferma del estómago (diarrea o vómitos) tal vez la píldora no funcione.

Bueno, estos son los efectos somáticos de la píldora, los psicológicos (depresiones y frigidez) los dejaremos para otra ocasión.

Yo me pregunto: qué cuesta esperar unos días, aguantarse un par de días por amor, y tener relaciones en los períodos infértiles de la mujer?

Destaco todo lo anterior porque es necesario conocer a nuestro enemigo: el conservadurismo católico. Afortunadamente, las mujeres chilenas ya están despertando del letargo y comienzan las protestas.

El sometimiento de las chilenas
Un ensayo gravitante en la liberación femenina se titula El sometimiento de las mujeres, escrito por el filósofo, economista y político liberal John Stuart Mill. Lo que el célebre autor nos plantea es que mientras las mujeres no gocen de igualdad, la sociedad no puede avanzar. Nos privamos de todas sus capacidades, de su trabajo, y de su inteligencia (antes discutida por el lobby Conservador). Esto es notablemente serio en nuestro país donde, como vemos en el gráfico de la derecha (fuente: The Economist), en un continente machista como América Latina las chilenas son las más rezagadas en cuanto a participación en el mundo laboral. Como nos advirtió Mill, esto es un serio impedimento para el progreso de Chile. Y como ya se ha planteado en este blog, una economía pujante no puede florecer en una sociedad retrógrada. El desarrollo de Chile depende hoy de la igualdad que logre la mujer, y el editor de este sitio recomienda a sus lectores apoyar todas las iniciativas que permitan igualar la condición de la mujer frente al hombre, en particular todo lo que se refiere a políticas reproductivas. Es una clave del desarrollo la liberación femenina.

Esto es tan cierto que en Europa vemos como los dos países más machistas, España e Italia, sufren de una bajísima tasa de natalidad. En estos países de tradición católica romana las mujeres aún se enfrentan a la disyuntiva de elegir entre familia o carrera. Como las mujeres prefieren su carrera, el detrimento en la formación de familias con 2,1 hijos (la tasa de reposición) genera serios problemas de implosión demográfica. Una vez más nos encontramos que los países avanzados con grandes niveles de igualdad entre hombre y mujer sufren mucho menos de falta de hijos. La igualdad entre hombre y mujer es, como nos dice Mill, clave para el progreso humano.

No me digas nada a mí
Hace varios años, la banda de rock chileno Los Prisioneros advirtió sobre esta situación y con un sarcástico tema denunció el sometimiento de las mujeres. La canción, como recordarán, se llamaba "Corazones rojos". En ella, el hablante se refiere en términos machistas y groseros a su pareja, con improperios incluso. En el coro, como pueden ver en el video a continuación, es la propia sociedad la que le pide a las chilenas que se levanten y se rebelen contra el machote femicida y piropero, e incluso contra las propias mujeres que sometidas al fascismo clerical del Vaticano acaban por reprimirse y oprimen al resto difundiendo el oscurantismo que promueve la homofóbica y misógina curia católica. Hoy se han anotado un triunfo espectacular al prohibir la distribución pública de la Píldora del Día Después, iniciativa presentada por 36 diputados de la Alianza por Chile pero refrendada por Mario Fernández, afín a la Concertación. El editor de este blog también recomienda a sus lectores que no voten por ninguno de estos 36 diputados, y que se continúe esta lucha en tribunales internacionales. Lean este artículo de un bloguista chileno.

Los Prisioneros nunca quisieron insultar a nuestras mujeres. Pero sí llamar la atención sobre esta anomalía: Chile no tiene feministas.

Eres ciudadana de segunda clase,
sin privilegios y sin honor.
porque yo doy la plata
estas forzada a rendirme honores
y seguir mi humor.
Búscate un trabajo, estudia algo,
la mitad del sueldo y doble labor.
Si te quejas ahí esta la puerta
no estas autorizada para dar tu opinión.

¡Hey, mujeres!

Nosotros inventamos,
nosotros compramos,
ganamos batallas y también marchamos.


En la casa te queremos ver.
lavando ropa, pensando en el.
con las manos sarmentosas
y la entrepierna bien jugosa.

Ten cuidado con lo que piensas,
hay un Alguien sobre ti.
Seguirá esta historia,
seguirá este orden,
porque Dios así lo quiso,
¡PORQUE DIOS TAMBIÉN ES HOMBRE!