La dictadura de Nicolás Maduro no abandonará el poder por medios democráticos
Es angustiante pensar que una generación entera de jóvenes venezolanos sólo ha conocido chavismo. Con dos décadas enquistado en el poder, la ideología absolutista de Hugo Chávez fue el preámbulo de otro autócrata, Nicolás Maduro, quien hoy arroja a su pueblo a una miseria sin precedentes que ya es simplemente intolerable.
Famélicos, esmirriados y humillados, los venezolanos exigen una fuerza internacional que primero restablezca los suministros de alimentos, medicinas, y de todos los servicios básicos que la incompetencia supina del mandamás de Venezuela ha sido incapaz de proveer. Segundo, corresponde sacar del poder al déspota, liberar a los presos políticos, y convocar a elecciones libres.
Sí. Chile Liberal lo dice fuerte y claro, sin tapujos ni intrincados circunloquios: llegó la hora de derrocar a la narco-dictadura chavista. Entiendan: el hombre fuerte de Caracas no tiene intención alguna de abandonar el poder. Su inspiración socialista lo conmina a ejercer el poder absoluto, sin contrapesos. No hay solución política viable a la crisis venezolana. Ya no es factible el diálogo sino la acción decidida.
Un primer gesto categórico ya lo ha dado el Grupo de Lima condenando el burdo intento del régimen totalitario por organizar elecciones estilo soviéticas. El presidente argentino Mauricio Macri ya ha sido preclaro en rechazar esa pantomima de comicios y adelantó que no los reconocerá. Es decepcionante la actitud pusilánime del Canciller chileno, Heraldo Muñoz, quien aún persiste en la ilusa candidez ⎯o derechamente estupidez⎯ de creer que aún hay posibilidades de un arreglo pacífico en Venezuela. Porque no hay. Los hechos lo demuestran.
Chile debiese revocar la invitación cursada al mandatario de facto de Venezuela para asistir a la investidura de Sebastián Piñera. Ni Maduro ni Castro, mandamases ilegítimos, pueden compartir en una misma ceremonia republicana con los presidentes del continente.
Pero, francamente, quizás esto no sea problema porque creo que Maduro no llega al 11 de marzo. Ya se siente el movimiento de tropas y tras bambalinas el mundo se prepara para deponer el autócrata que tanto daño ha causado. Cuando un gobernante abusa de su pueblo, se acaban las "cuestiones internas" y la intervención externa es legítima.
Una revuelta popular en la que una milicia ciudadana ajusticie al tirano se vuelve inevitable. Si sale la muchedumbre de sans-culottes a las calles para asediar el Palacio Miraflores sería un buen método para tumbar al déspota. El tiranicidio ⎯tema complejo y espinudo que ya hemos abordado en esta tribuna⎯, comienza a justificarse cuando vemos que una revista como Paris Match grafica con los horrorosos funerales de niños desnutridos el dolor que inflige Maduro y sus matarifes sobre la población.
Esto no se trata de deponer a un incompetente por una mala gestión, lo que difícilmente sería aceptable, sino de reponer el orden democrático ante el totalitarismo que ejerce un sátrapa.
Todo empezó hace dos décadas con un Hugo Chávez que se declaraba más bien socialdemócrata con un discurso colorido y folklórico, que a poco andar se reveló como un grotesco socialismo. El año pasado acabó con una oleada de protestas callejeras reprimidas brutalmente por el régimen sin miramientos por las libertades civiles. Jamás se debe tolerar ni trivializar a populistas de esta estofa. Craso error fue no tomarlos en serio. Hoy el daño está hecho y es contenible aunque por la fuerza. Maduro ya está Podrido. Sáquenlo.
El Presidente Piñera debe pedir perdón, en nombre de toda la derecha, a las víctimas de la dictadura y al país entero por la sistemática connivencia y justificación de las violaciones a los derechos humanos
Dejamos libre de polvo y paja al Presidente Sebastián Piñera quien personalmente fue opositor a la dictadura de Pinochet desde el día del golpe hasta el plebiscito de 1988 cuando votó —correctamente— por el NO. En los días más aciagos del lúgubre régimen dictatorial, el joven ejecutivo llamado Sebastián Piñera junto a otros simpatizantes de la DC como él se reunían para escuchar el último discurso del ex presidente Frei, en el Teatro Caupolicán, acto que no tiene nada de anodino ya que en esa época cualquiera, por cualquier cosa, podía encontrarse en problemas con el aparato represivo del régimen. El 2% de la población chilena vivió el exilio, el propio Frei fue envenenado. Piñera se encontraba en el lado correcto de la historia cuando se involucraba, de alguna manera, con la resistencia a la dictadura, la cual pretendía vergonzosamente gobernarnos más de un cuarto de siglo con poderes absolutos.
Luego del plebiscito, con la dictadura fuera del gobierno, Piñera vio más posibilidades en el campo contrario y transitó increíblemente a la campaña de Büchi, candidato de la derecha y ex funcionario de Pinochet. En seguida ganó un cómodo puesto en el senado, y después de incidentes no menores, finalmente fue elegido presidente de Chile con el voto de la mayoría de los chilenos (incluidos los votos de Chile Liberal, ya que desde aquí llamamos a votar por él).
Lo anterior significa que Sebastián Piñera ocupa el gobierno hoy con quienes no estaban en el Caupolicán en 1980, escuchando, bastante afligidos, al ex presidente Frei, sino que en una extraordinaria vuelta del tablero, lleva las riendas del país con quienes desde el otro lado justificaron las atrocidades del despotismo cívico-militar y su consabido reguero de sangre que destruyó el tejido político, social y ético de nuestro país.
Nunca hemos sido una nación potente ni deslumbrante, sino que somos un pueblo modesto que tiende naturalmente al understatement, pero al menos siempre nos enorgullecimos de nuestra trayectoria democrática y nuestro espíritu de la moderación, que nos lleva a privilegiar el diálogo y los acuerdos por sobre la prepotencia y las matanzas. No obstante, desde 1973, prevaleció el matonaje. Vimos ejecuciones sumarias, asesinatos por la espalda, cadáveres arrojados al mar o sumergidos en ácido, torturas, ciudadanos degollados, estudiantes quemados vivos, compatriotas arrojados a hornos, cuerpos lanzados a las veredas o en el camino al aeropuerto, fogatas de libros à la Alemania años 30, y tantas cosas horribles.
Y vimos una facción política, la derecha, que en vez de condenar lo anterior y exigir el restablecimiento inmediato de la democracia, minimizó los horrores reduciéndolos a meros daños colaterales. Posteriormente continuaron colaborando para enquistar la dictadura —trabajando por el Sí—y se beneficiaron de los favores del tirano. Esta facción política se las ha arreglado con oscuras artimañas electorales para continuar en la vida política, e incluso no pocos han llegado a gobernar con el otrora joven ejecutivo que en 1980 escuchaba las resignadas palabras del ex presidente Frei.
Sorry seems to be the hardest word
Hoy, a punto de conmemorar el cuadragésimo aniversario del día más oscuro de nuestra vida republicana, el sentido de la historia y el deber republicano exigen que Sebastián Piñera, por ser el líder natural de la derecha chilena, pida perdón por las atrocidades. Él no las cometió, ni las justificó, ni tampoco las ha contextualizado. Pero el destino quiso que hoy él sea el encargado, como líder político y como presidente de todos los chilenos, de dejar constancia inequívoca que es inaceptable quedarse de brazos cruzados ante las violaciones a los derechos humanos, que no hay daños colaterales cuando se tortura, se ejecuta con 44 disparos, y se hace desaparecer, o se ordena matar gente en el extranjero.
Por supuesto que todos sufrimos. Pero algunos fueron víctimas directas. A ellos, el ex Presidente Patricio Aylwin les pidió perdón y ordenó una comisión investigadora. En el discurso del Presidente ya no caben ni contextualizaciones, ni corresponde difuminar la culpa o emplear vericuetos retóricos para eludir culpas.
Corresponde ahora que el primer Presidente de derecha de la era post-Pinochet, si bien fue opositor al régimen, exprese el remordimiento del bloque que él mismo lidera por el silencio culpable o la justificación inaceptable de las violaciones a los derechos humanos. Ya lo han hecho varios personeros de derecha. Nada le impide a Piñera hacerlo a nivel corporativo, en su calidad de líder, y ordenar que se aclaren todos los casos pendientes y que los culpables sean castigados. Chile se mostrará ante la comunidad de naciones civilizadas como un miembro más del club. A pesar de nuestras barbaries, al menos somos capaces de resarcir nuestros errores.
Los años de la Unidad Popular (1970 - 1973) fueron convlusionados. El MIR agitó al país, los políticos olvidaron el debate y usaron el insulto como método. Una mala gestión económica arruinó al país. Por su parte, la derecha votó a favor de la expropiación del cobre lo que marcó el punto de no retorno. Movimientos como Patria y Libertad en nada ayudaron a la convivencia al igual que hotheads como Carlos Altamirano y sus discursos incendiarios. La derecha empresarial boicoteó la revolución con empanadas y vino tinto hasta que no quedaron empanadas, ni siquiera harina para tres días. La producción nacional se desplomó y los trabajadores comenzaron a tomarse las fábricas para evitar el colapso. La UP, cabe destacar, aumentó su votación desde 1970, y la derecha jamás presentó una acusación constitucional si es que consideraba que el gobierno de Allende vulneraba la Constitución. Prefirieron bombardear La Moneda. Lo que vino después fue declarar una guerra ficticia para aplicar la justicia militar a civiles, tomar arbitrariamente prisioneros y enjuiciarlos en tribunales de guerra. Reducidos y maniatados, fueron golpeados y sus cuerpos fueron ocultados, o sepultados en fosas comunes no marcadas. Ningún contexto justifica ni explica estas atrocidades, no contempladas en ley marcial alguna. Estos son crímenes de guerra, ilegales y condenables. Sebastián Piñera debe dejar esto absoluta e inequívocamente claro que las violaciones a los derechos humanos no admiten explicaciones ni contextos porque son inexcusables, injustificables, indefendibles.
El Presidente Piñera debe convocar urgentemente a sus speechwriters y pedirles que dejen meridianamente claro en el discurso que leerá en el acto conmemorativo del golpe que el Presidente de Chile pide perdón a quienes vivieron la injusticia. Debe también convocar a los hotheads de su sector y prepararlos para la bomba política que este 11 de septiembre 2013 caerá en La Moneda.
Los más cínicos argüirán que esto es oportunismo, otros le restarán importancia, los mismos de siempre rasgarán vestiduras y los mismos de siempre dudarán de su honestidad. No obstante, la historia recordará a Piñera como el hombre que regeneró a la derecha y que consolidó la democracia chilena.
De ponerse en práctica, la inscripción automática y el voto voluntario generarán confusión, intensificarán la apatía y abrirán las puertas al fraude electoral. Chile Liberal explica las razones para oponerse
Ante la creciente e imparable apatía actual, algunos han propuesto que todos los ciudadanos sean inscritos automáticamente en el Registro Electoral para así engrosar el padrón. La idea—al parecer—es que los políticos se verán forzados a mejorar la calidad de la política para incentivar a los electores—ahora todos registrados—y así los jóvenes en masa acudirían el día de los comicios a sufragar, reforzándose la representatividad. La democracia, por lo tanto, sería más saludable. La candidez de quienes piensan todo esto es asombrosa.
La evidencia indica exactamente lo opuesto. Primero, la votación (el “turnout”) descenderá aún más estrepitosamente al eliminarse la obligatoriedad actual de los inscritos: sin miedo al castigo, ¿quién va a querer votar por los políticos actuales? Segundo, los políticos no van a desgastarse atrayendo a la masa de desinteresados votantes porque les bastará, en medio del desplome de sufragios, apuntar a sus electores duros. La altísima abstinencia significará que el universo de votantes reales será reducido, y que unos pocos terminarán eligiendo al representante de los muchos: la participación será tan paupérrima como en las elecciones de la Fech. Tercero, a no ser que se cambie el formato actual, comenzará la “argentinización” de las elecciones (probablemente, este será el tema más controversial que Chile Liberal plantea en este post).
Veamos la experiencia de otros países donde se ha implantado la inscripción automática y el no-castigo a quienes se quedan en casa el día de los comicios. La maravilla de incluir a todos en el registro electoral se llevó a cabo en Francia con catastróficos resultados. Las cifras son elocuentes:
13% de electores terminan no-inscritos por confusión o cambio de domicilio
11% afirma haber realizado trámites adicionales para lograr inscribirse
42% indica haberse inscrito por iniciativa propia
15% de votantes jóvenes primerizos quedan marginados de la inscripción
Lo anterior multiplíquenlo por mil en Chile. Es seguro que la inscripción será un despelote total. ¿Y cuánta es la abstención en Francia, país que prácticamente inventó los ideales republicanos y que se jacta de una robusta cultura cívica? Un escalofriante 56%, y en aumento. ¿Ha mejorado en Francia la calidad de la polítca? En lo absoluto. Es tan triste el panorama político que el único ganador ha sido el ultraderechista Frente Nacional, usado como el ventilador del electorado para tirarle mierda a la clase política. Con una bajísima tasa de votantes jóvenes y con casi ningún parlamentario menor de 40 años, el caso francés demuestra inequívocamente que la inscripción automática y voto voluntario constituyen un gran error: es contraproducente.
El caso más paradigmático es el de las elecciones europeas. Tal es la desafección de los electores hacia la “Unión Europea” que el Parlamento Europeo está lleno de xenófobos, ultranacionalistas y variopintos personajes de las más curiosas ideologías. Al final, cuando uno desprecia las instituciones, termina votando por cualquiera. En Chile las elecciones serán muy similares a la actitud europea hacia la elección del Parlamento Europeo. No se extrañen que pronto empiecen a ocupar escaños en Valparaíso varios actores de telenovelas y niñitas de la farándula.
En cuanto a los jóvenes, si no son capaces de gastar media hora en el Registro Electoral, ¿qué les hace creer que sí tendrán una mañana entera para ir a votar? Los jóvenes no van a votar. Entiéndanlo de una buena vez.
Aclarado que el padrón electoral se engrosará pero por lógica la participación decaerá, pasemos al siguiente punto, lejos el más apremiante, que es la necesidad imperiosa de terminar con ese vestigio del pinochetismo que es la papeleta con dobleces en que se marca la preferencia con una raya formando una cruz. Para que entiendan esto, primero, vean el siguiente video sobre cómo se lleva a cabo el fraude electoral en Argentina.
Lo vieron? Pues lo primero que se darán cuenta es que la gente debe registrarse y se le entregan un voto (noten que en Argentina es obligatorio). Pues bien, recordemos que el sistema actual que rige en Chile fue ideado por Pinochet (asesorado por Jaime Guzmán y otros). El plan en Chile es similar al de Argentina, y es el de no garantizar el secreto del voto. “¡¡Pero cómo!!”, me dirán. “¡El voto en Chile es secreto!” Eso es lo que ustedes creen…
Déjenme contarles una anécdota muy buena. Ocurre que quien escribe, por inverosímil que parezca, trabajó para un partido de derecha haciendo encuestas. Fue a partir de esta experiencia que terminé completamente asqueado de la política, claro está. Resulta que los sondeos en los que participaba mostraban que en el distrito X, donde Vuestro Humilde Servidor trabajaba, el candidato en cuestión iba a perder. La desidia del propio candidato siempre me llamó la atención. Si uno cree que va a perder, ¿no debiese intensificar su campaña? Claro, salvo que esto no ocurría.
Después de adentrarme más en el funcionamiento de este partido, era evidente que el candidato, producto de arreglos con el partido aliado en la lista, iba a propósito a montar una campaña anémica, para que el compañero de lista ganase. La única audacia que vi fue ver al candidato en cuestión anunciado como ganador en un periódico comunal. “Esto no puede ser”, dije. Yo mismo veía que las cartillas mostraban una votación paupérrima. Pues luego de unas pocas averiguaciones, supe que al periodista lo sobornaron para comprar el titular del diario local, y para pasar piola, se inventó la encuesta en la que yo participaba. El periodista podría alegar que hizo su trabajo de documentación. Fue todo un mero tongo.
Lo que no era tongo era lo que ocurría con los apoderados (de hecho, llegué a conocer los apoderados del partido aliado). Resulta que a todos los que trabajaban en el comando del compañero de lista les pagaron extra para que votasen por el candidato en cuestión, y se animaba también para que familiares y amigos también hiciesen lo mismo. ¿Cómo saber si votaban realmente por el candidato? Pues muy fácil: la raya doble sobre la línea del candidato lo demostraba. Los apoderados, en el local de votación verificando el conteo de votos, sólo debían registrar la cantidad de papeletas con raya doble para saber si los sobornados realmente habían votado, y luego se procedería con el pago. Como la honestidad siempre prima, al final les pagaron igual y nadie se molestó en chequear exhaustivamente la cantidad de votos con raya doble.
Ocurre que el voto con una doble rayita—o con una estrella, una marca, una mosca, una consigna, etc—es igualmente válido. Por lo tanto, el “voto secreto”, baluarte de la democracia, es un puro hueveo.
No muchos se acuerdan de un pequeño detalle. Cuando Pinochet votó en el histórico Plebiscito de 1988, él mismo cortó el talón de la papeleta sin dejar que el presidente de mesa lo hiciera. Claro, porque si el presidente de mesa cortaba el talón de alguna forma especial, podría luego, en el conteo, saber cuál fue el voto de Pinochet. De hecho, cualquier presidente de mesa puede, cortando el talón, saber cómo votó cualquiera de los electores en esa mesa. Y tal como en Argentina, la manera curiosa de doblar el voto también puede servir con este objetivo. Esto del doblez probablemente no ocurra en Chile, pero en el primer comicio celebrado en 1988 de seguro fue una posibilidad. Y de traer el voto voluntario, unos pocos podrán poner en práctica esa martingala y lograr elegir su representante. Recuerden que la idea de la dictadura fue cometer un fraude, y el formato del voto doblado, el talón cortado y marcar con lápiz dejaba muchas ventanas abiertas para comprar votos.
Ahora bien, resulta que las encuestas que hacen los candidatos no son tan tongo. Bastaba saber por cuánto el candidato débil puede perder para comprar unos pocos votos del compañero de lista y así asegurarse que saldría primero y por tanto ganaba el escaño en disputa. No olviden que al final, la elección está planeada y gracias a un pesado ejercicio de ingeniería electoral los partidos manejan los resultados a su antojo, ¡incluso coludiéndose con los de la lista contraria!
¿Qué tiene que ver todo esto con el voto voluntario? Pues mucho. Porque al desplomarse la cantidad de votantes gracias a la “voluntariedad” y la ausencia de castigo, los candidatos en vez de gastar plata y tiempo en costosas y agotadoras campañas, podrán pagarle a unos pocos para que vayan a votar, y éstos pocos serán los únicos que voten y lograrán elegir al candidato en medio de la masiva abstinencia el día de la elección. En vez de trabajar duro para encantar a las masas para que voten, mejor será asegurar que voten unos cuantos.
En un país civilizado no existen ni votos doblados ni opciones para rellenar con lápiz, ni talones cortados. El votante elige una papeleta, y la deposita en la urna. La posibilidad de que emita un voto blanco o nulo, o “marcado”, es cero. En Chile, vestigio de la dictadura, persiste un sistema hecho para rastrear el voto y determinar quién votó por la opción correcta. La voluntariedad y la masiva abstención traerán de vuelta el cohecho, el acarreo y todas las malas prácticas que habían sido casi desterradas.
La propuesta de Chile Liberal es muy sencilla. Primero, empezar por abolir el binominal. Ésta es la prioridad. Segundo, es imperioso cambiar el formato del voto hacia uno en que sea imposible emitir votos nulos o con marca alguna.
Tercero, NO inscribir automáticamente al grueso de la ciudadanía, porque será una majamama. Lo lógico es hacer expedita la inscripción, ya sea por carta o por Internet, y que culminados los comicios se destruya la base de datos y convocar a una nueva inscripción la próxima vez. Para los registrados, ciertamente, debe aplicarse un castigo por no votar. Es importante la logística para saber cuántas personas concurrirán a los locales de votación. Sin este dato, el Transantiago Electoral será una triste realidad.
Finalmente, hacemos una advertencia. Ya vimos el fiasco de la venta de datos por parte del Servicio Electoral. Es escalofriante ahora entregarle al Estado absolutamente toda la información de los mayores de 18 años (nombre, RUT, dirección) del país entero. Esto es completamente iliberal, y abre el camino para la conformación de un Big Brother, un ojo de Horus que todo lo ve. Alertamos además que frente al derrumbe en la cantidad de votantes, bastará un arreglín político para suprimir la voluntariedad y decretar la obligatoriedad, y al final la base de datos del registro electoral se usará para implantar, paradójicamente, el peor escenario de todos: inscripción automática y voto obligatorio.
El plazo para eliminar el fatídico sistema binominal venció hace ya muchos años. Hoy, es simplemente insostenible
Una de nuestras principales motivaciones para posicionarnos más cerca del gobierno que de los estudiantes es no sólo la intransigencia y confusión de éstos últimos, sino el temor a que se legitime la manifestación callejera por sobre la canalización institucional de la voluntad soberana, lo que abriría las puertas para que cualquier grupo de presión imponga su agenda, en desmedro de la gobernabilidad y la justicia. No obstante, es innegable que Chile aún sufre de enormes déficit democráticos que, paradójicamente, impiden recoger las demandas ciudadanas a través de instancias democráticas institucionalizadas ya que la actual configuración del país es deficiente. El meollo de todos los problemas de representatividad es el tristemente célebre sistema binominal. Chile Liberal hace un llamado a la ciudadanía, a los legisladores y al presidente Piñera para que de una vez por todas eliminemos aquella estulticia electoral.
El problema del sistema binominal es que satisface a la perfección el deseo de su arquitecto, Jaime Guzmán —el ideólogo de la dictadura caído en 1991—, y que consistía en otorgar una apariencia cosmética de legitimidad democrática, pero que en el fondo mantendría un sistema autoritario no representativo ya que, en palabras del propio Guzmán, la democracia "es sólo un medio y ni siquiera el único o más adecuado en toda circunstancia".
Basta examinar cómo funciona para entender su intrínseca perversidad. En cada distrito se eligen dos representantes, quienes deben presentarse en listas de dos candidatos. En la práctica, es ungido como parlamentario el ganador de cada lista a no ser que una lista doble en votación a la otra, en cuyo caso se produce el consabido "doblaje" en que ambos candidatos de la lista triunfante resultan electos. Sabiendo esto, los caciques de cada partido político postulan un candidato fuerte y uno débil, lo que se decide en oscuras reuniones a puerta cerrada, de espaldas al electorado. Llegado el día de los comicios, los votantes creen elegir a su representante, pero en la práctica esto ya se determinó de antemano mediante un meticuloso ejercicio de ingeniería electoral mezclado con acuerdos políticos tras bambalinas.
En el gran esquema de cosas, la representación parlamentaria es sesgada, porque para llegar al Congreso el 33,3% tiene el mismo peso específico que el 66,7% ya que en casi todos los distritos será elegido uno y uno a no ser que se produzca el mentado doblaje. El poder no lo detentan los electores —como debiese ser en democracia— sino los caciques de los partidos. Bajo este prisma se entienden situaciones anómalas como la del partido ultraconservador UDI que en la última elección con el 24% de los votos alcanzó el 33% de escaños, constituyéndose espuriamente en la bancada más numerosa, sin olvidar que el propio Jaime Guzmán en 1990 asumió como senador con un 17% de los votos de Santiago Poniente, derrotando a Ricardo Lagos, quien registró un 30% de las preferencias. Añadámosle los senadores designados y ya tenemos la receta para el descontento popular y el desapego a la democracia.
La ultraderecha se ha mantenido viva causando estragos por ya más de dos décadas gracias a este subsidio obsceno, similar al dumping que tanto aman los mercantilistas, y que fue concebido e implantado por el Ancien Régime. El binominal es el obstáculo que ha reprimido el espíritu reformista que un país moderno necesita para afianzar su apego a la ley y el respeto al Estado de derecho, e incluso ha mermado síquicamente los valores cívicos: ¿a quién le dan ganas de votar sabiendo que el 33% por ciento es igual al 67%? La democracia habría quitado hace rato el oxígeno al fuego del ultraconservadurismo con lo que se habría apagado el incendio del descontento. Pero ha seguido ahí proyectando su fuego autoritario, quemándonos por más de dos décadas, a pesar de múltiples inentos por sofocarlo.
La última tentativa fue el 2006 en que, previsiblemente, fue rechazada su abolición, y claro que sí, ¿podrían los insiders —los beneficiarios del sistema— eliminar la misma triquiñuela que los sentó en el Congreso? Sólo una fuerza exógena podrá lograrlo, y si de algo sirve la actual crisis estudiantil es para redargüir a la clase política de la farsa en la que el país vive. Si ha seguido ahí por tanto tiempo es porque este sistema es la piedra angular del "pacto de la transición", por así decirlo, en que con tal que el Gorila abandonase pacíficamente el poder el país debió tácitamente aceptar que el gobierno fuese elegido por votación popular, pero sometiéndonos a las normas y leyes de amarre que ellos dejaron, respetándoles los privilegios que se afanaron, y usufructuando de un sistema que les aseguraría su sobrevivencia política.
Los apologistas del binominal por supuesto no se dan por aludidos. Tan acendrada está en la mente ultraconservadora la creencia que el sistema binominal nos ha brindado "estabilidad" que en sus delirios su propia contumacia llega a convertirse en verdadera. David Gallagher, un columnista conservador de El Mercurio, sostiene que "el sistema binominal, que por 20 años le dio estabilidad al país, ahora parece demasiado poco competitivo". ¿Realmente "ahora" parece poco competitivo y no antes? ¿De verdad hay gente que cree que mantener el statu quo, el inmovilismo y la rigidez equivalen a "estabilidad"?
La única esperanza de que el sistema sea eliminado y de que la voluntad popular encuentre un cauce civilizado es que dentro del mismo bloque conservador un reformista sea capaz de lograrlo. En la Inglaterra decimonónica un extraordinario Primer Ministro conservador, Robert Peel, tuvo el coraje de eliminar la nefasta Ley del grano, una estupidez mercantilista y proteccionista que tanto daño causó al comercio internacional y que fue defendida ferozmente por medio siglo por su propia tienda, el Partido Conservador. Así también Mikhail Gorbachev fue capaz de ponerle fin a la URSS desde el seno del Partido Comunista soviético.
Presidente, elimine el binominal
En Chile, el único insider capaz de desarticular los enclaves autoritarios es el "díscolo" de la derecha, el presidente Sebastián Piñera, quien ya no necesita más evidencia de que es necesario e impostergable canalizar las aspiraciones ciudadanas de manera sistematizada, ya que el mandatario comprueba en carne propia las consecuencias del descontento, y necesita contar con las herramientas para brindarle al país paz social y una verdadera gobernabilidad. Piñera debe ejercer liderazgo en su sector y llamar a "su coalición" (!) a sentar cabeza y ponerle fin de una buena vez al binominalismo. Apelamos a la buena voluntad del mandatario y a su fibra de estadista para que actúe con sentido republicano y así dar el punta pie inicial a la "Perestroika" que Chile necesita, y desechar toda forma de autoritarismo para privilegiar la democratización completa del país, hasta convertirnos en una nación gobernada por leyes e instituciones legítimas y representativas. Confiamos que el presidente chileno acogerá nuestra solicitud no porque nos desgañitamos exigiéndola sino porque es razonable y necesaria, como lo hemos demostrado en este artículo y como lo puede comprobar cualquiera.
Para conocer la impresión de los contertulios de Chile Liberal, por favor voten en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateral.
Ya todos conocen el estilo contestatario, irreverente, incisivo y provocador de este sitio. Nuestra idea es estimular el pensamiento crítico, fomentar la disidencia, pero a la vez estrechar acuerdos y lograr avances. Todos conocen la estética y la narrativa de nuestro blog. ¿Se han preguntado alguna vez cuál es el sonido de Chile Liberal?
No es otro sino el de la única emisora chilena que sigue transmitiendo rock, me refiero a Radio Futuro, lejos mi favorita ya por tantos años. Sus anuncios son muy graciosos, y al grano: A los empresarios farmacéuticos les está faltando rock, acompañado de Bad Medicine, de Bon Jovi. O sus siempre fiables estadísticas: Al 70% de los chilenos les preocupa la crisis económica, al resto le sobra rock. Además muy buenos los análisis de actualidad de Felipe Gerdtzen y Antonio Quinteros por la mañana, y de Iván Núñez en las tardes. OK, nos gusta el rock, pero no por eso vamos a dejar que los políticos nos pasen gato por liebre, ni nos vamos a desconectar de la realidad.
La que escuché hoy en la radio fue simplemente genial: Nuestro mensaje a aquellos que no quieren el voto voluntario y la inscripción automática" y suena el tema Power To The People del chascón de Liverpool, John Lennon (ver a continuación).
En 1215, los nobles ingleses lograron que el rey Juan Sin Tierra firmase un documento donde se comprometía "a respetar los fueros e inmunidades de la nobleza y a no disponer la muerte ni la prisión de los nobles ni la confiscación de sus bienes, mientras aquellos no fuesen juzgados por sus iguales." Esa cédula se llamó Magna Carta. Fue el primer intento de los súbditos de un tirano por ponerle límites a los poderes de quien detenta el poder. Algunos arguyeron que sería una catástrofe que un rey, heredero del poder absoluto por la gracia de dios ("ley natural" la llamaban) perdiese poder.
En el siglo XIX logramos cuestionar el voto censitario, que confería el derecho a voto exclusivamente a quienes poseían tierra. Se nos dijo que la hecatombe estallaría porque los pobres no sabían por quien votar. Se nos dijo luego que las mujeres no podían votar: algunas incluso argumentaron que ellas mismas no querían votar.
Hoy amigos, ya no estamos para seguir escuchando pelotudeces. Es hora de que por fin en Chile todo el que quiera votar vote. El que no quiera, que no vote. Es hora de que el añejo padrón electoral deje de ser un subsidio a los políticos mediocres. Modernicemos el sistema. Hagámoslo eficiente e igualitario. Confiemos en el criterio de nuestros conciudadanos, y desconfiemos del paternalismo y del autoritarismo. Ya no estamos en 1988, cuando fue obligatorio votar para darle credibilidad al tongo de la dictadura, que por lo demás le salio el tiro por la culata.
El voto voluntario es una necesidad urgente. La ultra-derecha ultra-conservadora se opuso, como siempre. Es su costumbre. Es lo único que saben. Pero Chile Liberal no presta oídos a los necios. En la práctica, la ley que castiga a quien no vota es inaplicable. Eliminemos esas leyes absurdas porque merman el imperio de la ley. O acatamos todas las leyes, o no acatamos ninguna. Debemos terminar con ese mariconeo actual de que algunas sí otras no y otras no sabemos, otras desconocemos, otras son tan estúpidas que ni siquiera el que las promulga las puede acatar. La modalidad de voto voluntario debe regir este año antes de las elecciones de diciembre. ¿Qué esperamos?
Nota aparte: no deja de ser escandaloso que alguien haya comparado a Álvaro Henríquez con John Lennon. Mientras el segundo fue un dolor de cabeza para los políticos y se retractó de haber recibido premios del establishment, el primero viaja a Cuba con Bachelet a cantarle al dictador Cubano, quien inagura una feria del libro con libros censurados. Una pena, más aún porque en este momento Radio Futuro toca "No sabes que desperdicio tengo en el alma" de Los Tres.
Hace un par de años leí una noticia que me partió el alma. Un desalmado en Londres no dejó pasar a un abuelito que iba a bajarse del bus. No contento con eso, lo empujó, y luego lo pateó en el suelo. El abuelo fue llevado de urgencia a un centro asistencial donde quienes lo atendieron se percataron que el modesto pensionado era nada menos que un veterano de la II Guerra Mundial, un señor muy modesto que alguna vez arriesgó su vida para defender nuestra libertad.
El undécimo día del undécimo mes, a las 11 de la mañana, se guardan dos minutos de silencio para celebrar el Día del Armisticio, es decir, el día en que las fuerzas Aliadas, encabezadas por las democracias anglosajonas y Francia, derrotaron al brutal enemigo en la I Guerra Mundial, tal como lo harían décadas más tarde en la II Guerra.
No quiero dejar pasar este día tan especial sin recordarlo en este blog publicando un poppy, que es el símbolo usado para recordar en el Remembrance Day (ver especial)a todos los que fueron a la guerra y jamás volvieron. Demos las gracias a todos aquellos que defendieron nuestra democracia y nuestras libertades. Su esfuerzo, su entrega y su arrojo no fue en vano.
All Together Now Uno de los hechos más conmovedores de la historia de guerra moderna es la Tregua de Navidad, que ocurrió en la navidad de 1914. Las fuerzas británicas se enfrentaban a las fuerzas germanas, y espontáneamente, hastiados del combate, hicieron un alto al fuego y decidieron pasar la navidad juntos, compartieron bebidas, entonaron villancicos, incluso jugaron un partido de fútbol. Luego se dirigieron a sus superiores jerárquicos y les dijeron que sus "enemigos" no eran tal, eran sus hermanos, y que todos lo único que querían era irse a casa y vivir en paz con sus familias.
No sé ustedes, pero a mí esta historia me llega.
A la banda de Liverpool The Farm también le emocionó esta anécdota y escribieron el tema All Together Now, que pronto se convertiría en un himno en los estadios ingleses y de Europa en la Eurocopa 2004, y que perdura hasta hoy. Una canción sencilla pero con un contenido potente.
Con este tema rindo un modestísimo homenaje a todos los que hicieron que nuestra libertad sea posible.
The Farm - All Together Now
Remember boy that your forefather's died Lost in millions for a country's pride Never mention the trenches of Belgium When they stopped fighting and they were one
A spirit stronger than war was at work that night December 1914 cold, clear and bright Countries' borders were right out of sight They joined together and decided not to fight
All together now, all together now All together now in no man's land (together) All together now (all together), all together now (all together) All together now (together, together) In no man's land (together, together)
The same old story again All those tears shed in vain Nothing learnt and nothing gained Only hope remains
All together now, all together now All together now in no man's land (together) All together now (all together), all together now (all together) All together now in no man's land (together) All together now (all together now), all together now (all together now) All together now (together, together) In no man's land (together, together)
The boys had their say, they said no (all together now) Stop the slaughter, let's go home Let's go, let's go (all together now) Let's go (all together now), let's go home All together now (together, together) In no man's land (together, together) All together now (all together now), all together now (all together) All together now (together, together) In no man's land (together, together)
Sin entrar en grandes detalles, es necesario hacer una sinopsis de la crisis humanitaria -y cuasi guerra- que ha estallado en Georgia. Luego del colapso de esa ridiculez llamada Unión Soviética (1991), las ex repúblicas socialistas buscaron independizarse. Sin embargo, algunos países más pequeños se mantuvieron dentro de la Federación Rusa. Uno de estos países es Osetia del Norte, oficialmente parte de Rusia, por decisión propia desde el siglo XVI de la era común ("después de cristo", como dicen algunos).
Pero también existe la pequeña provincia de Osetia del Sur, que hoy se encuentra dentro de Georgia, una ex república soviética que hoy es un Estado independiente. En ambas Osetias la población se considera étnicamente rusa, diferente de Georgia y de Rusia. Si bien podrían ser una república independiente, prefieren seguir unidas (ambas) a Rusia por una cuestión de lazos históricos. El problema es más bien geográfico, ambas "provincias" se encuentran divididas por el Cáucaso.
El 90% de los habitantes de Osetia del Sur tiene pasaporte ruso y éstos últimos años han intentado conseguir un estatus semi-independiente de Georgia, lo que no han logrado.
Acá comienzan los problemas. El presidente actual de Georgia, Mijail Saakashvili (foto abajo), es un ferviente pro-EEUU y pro-Occidente. Es decir, este blog simpatiza con él, porque Occidente, es decir, las democracias occidentales victoriosas después de la II Guerra Mundial (EEUU, Gran Bretaña, Francia) representan los valores democráticos y de libre mercado que este sitio promueve. No así el hijo bastardo de los bolcheviques, el corrupto Vladimir Putin (mandatario de facto en Rusia).
La invasión actual es el resultado de las gestiones de la OTAN y la Unión Europea para que Georgia se una, y para que adopte los valores que representan las democracias occidentales.
Se dice que Georgia ha hostilizado a los rusos osetianos. Esto no es cierto. Ha habido provocaciones rusas como en el mes de julio, cuando aviones rusos entraron ilegalmente al espacio soberano de Georgia. Numerosos y constantes conflictos de baja intensidad se han visto entre ambas naciones, lo que finalmente ha estallado hoy en una guerra en la que Putin ha provocado acciones bélicas de Georgia para así justificar la invasión a su territorio soberano y literalmente matar a centenares de civiles y desplazar a miles. Los objetivos no han sido militares. Se han destruido edificios de departamentos e instalaciones civiles.
No está demás decir que este conflicto es gravísimo. El presidente Bush y su homólogo Nicolás Sarkozy han actuado con cautela, pero a la vez con firmeza. Lo mismo ha hecho el candidato John McCain, un viejo zorro de las relaciones internacionales.
El mundo ya está harto de Putin y sus prácticas mafiosas, su manipulación y su corrupción. Su desproporcionada agresión a Georgia no puede quedar impune.
El blog Chile Liberal manifiesta su enérgico apoyo a todos quienes deseen adoptar la democracia representativa y el libre mercado, tal como lo ha manifestado el presidente Mijail Saakashvili.
Si es necesario que Occidente envíe tropas para expulsar a los peones de Putin, que así sea. Es decir, si hay que declarar una guerra para proteger a la población civil del gorila Putín, será un conflicto justo.
Depende ahora del señor Putin, y de su títere, el presidente Dmitri Médvedev, el retirarse de inmediato o pagar caro su ataque injustificado.
Señor Putin: saque sus tropas de Georgia, o sufra las consecuencias.
La Operación Jaque ha sido un éxito rotundo que le ha valido a Álvaro Uribe, presidente de Colombia, el reconocimiento unánime de la comunidad democrática internacional. El silencio de Morales, Correa y Chávez es elocuente. La oleada roja que arremetió a América Latina está en franca retirada gracias a sus coqueteos con la guerrilla. Chávez no es el líder de nadie (según el cuasi-dictador venezolano, las FARC no son terroristas; si las FARC no son terroristas, ¿quién rechuchas son terroristas entonces?). El presidente Uribe sí es el verdadero héroe del rescate de Ingrid Betancourt. Es hora de que el presidente Uribe demuestre su fibra democrática y no asipre a un tercer mandato presidencial. Uribe debe irse como héroe y traspasar su exitoso plan de lucha contra las guerrillas a su ministro de defensa, Juan Manuel Santos.
En su columna de El Mercurio (conservador), Carlos Peña califica como "artimaña" al plan de rescate de las fuerzas democráticas colombianas. No es cierto.
Ésta es la narrativa de Chile Liberal: el presidente Uribe, elegido democráticamente, ha propuesto emplear mano dura frente a los guerrilleros marxistas, y fue elegido para actuar conforme a su plan. Inteligentemente, buscó el apoyo de las potencias democráticas, EEUU, Francia e Israel, para planear su asalto final a las FARC. Las fuerzas militares estuvieron subordinadas al poder político, lo que demuestra una eficiente división del trabajo. El poder político cuenta con un mandato popular reflejado en las encuestas y triunfos electorales. El resultado de años de preparación fue una operación de rescate ejemplar y prístina, no una "artimaña". ¿No es acaso signo de una inteligencia aguda el fraguar una artimaña?
No está demás decir que en nuestra lucha contra el marxismo no hubo nada de lo anterior: un militar golpista, Augusto Pinochet, ordenó torturar, exiliar, relegar y matar -sin juicio ni defensa- a centenares, siendo él mismo el dueño absoluto del poder militar y político. Los restos de los "desaparecidos" fueron arrojados al mar o furtivamente sepultados en fosas comunes, sin registro de juicios ni entrega a sus familiares, y menos aún con compensaciones económicas ni gesto alguno de reparación. Pinochet se granjeó el repudio unánime de la comunidad internacional, mientras el presidente Uribe es aclamado como héroe.
Todos somos colombianos
Colombia es un país que todos amamos. No sólo por lo exquisito de su café, tan suave e intenso como su cadencioso fútbol o su folklore, o por la simpatía de su gente, que deslumbra cuando habla en un castellano bello, a diferencia de nosotros los chilenos, que balbuceamos y entrecortamos palabras. Colombia se merece una institucionalidad fuerte que asegure el respeto a los derechos del individuo. Colombia no se merece vivir a merced de quien ocupe la presidencia de su país. Uribe ya logró una reelección mediante una reforma constitucional, lo que está muy bien. Es bueno que un incumbente esté obligado a ir a una reelección con un líder opositor, así el electorado valida lo hecho en un primer mandato, o decide un cambio. EEUU lo ha logrado mediante su inteligente sistema que entrega la presidencia (oficina débil, además) por 4 años, y luego un segundo período, sin posibilidad de volver a ocupar el cargo nunca más. Fue un acierto el segundo período de Uribe quien ganó por paliza el año 2006. Es necesario hacer vista gorda de algunas irregularidades, como por ejemplo la invasión a territorio ecuatoriano (donde se eliminó a Raúl Reyes y se obtuvo información preciosa), sus conflictos con el poder judicial (que permitieron agilizar la desarticulación de la guerrilla), o acusaciones de soborno para lograr aprobación para su segundo mandato (que significaron este golpe letal a las FARC gracias a la liberación de Ingrid). Podemos usar la analogía de las salchichas para describir la Operación Jaque: muy sabrosa, pero no preguntemos de qué está hecha ni cómo se hizo.
El tiro de gracia al marxismo
Nos gustaría ver al presidente Uribe vitoreado como héroe, traspasando el mando a Juan Manuel Santos, el actual ministro de defensa y elemento instrumental en la lucha de las fuerzas democráticas contra los terroristas. Santos debiese aplicar los latigazos, mientras Ingrid Betancourt puede colaborar ofreciendo las necesarias zanahorias a los terroristas, y así buscar la fórmula de reconciliar al país para sanar las heridas y pacificar, e imponer el Estado de derecho. Luego, el país puede continuar con el debate sobre lo que importa: políticas fiscales, etc.
Lo peor que podría ocurrir sería que Uribe se engolosine con el poder y que la lucha contra el terrorismo dependa de una sola persona, él mismo, y no de instituciones, leyes y de variados representantes del electorado. El continente del realismo mágico puede mostrarnos a niñitas de pelo verde volando hacia el cielo, y Macondo puede ser testigo de Betancourt, Santos y Uribe peleando a muerte en la elección del 2010. Esperamos que no ocurra. Y esperamos que de una buena vez EEUU termine con la prohibición sobre las drogas.
NOTA: Después de leer el artículo pueden expresar su opinión en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateral.
Chile Liberal exige a los simpatizantes de la guerrila que depongan las armas y que entreguen a los rehenes.
"Las FARC no es la construcción voluntarista de alguien, las Farc es el producto de la resistencia del pueblo colombiano, frente a la agresión del imperialismo y la oligarquía que durante centenas de años a asesinado, perseguido, agredido al pueblo colombiano". (fuente: ver video a continuación, del 10 de junio del 2008)
Ninguna mejora en la condición de la humanidad es posible mientras no se produzca un cambio fundamental en la forma de pensar. (John Stuart Mill)
Sin miedo. Sin odio. Sin revanchismo. Sin consignas soeces. Sin violencia. Sin resentimiento. Sin rabia. Con la seguridad que confiere la convicción de estar defendiéndose ante la tiranía, las mujeres de Chile han salido libre y espontáneamente a darle el siguiente mensaje a la Derecha Conservadora y a los sectores clericales: ¡Basta!
El fallo viciado del Tribunal Constitucional ha prohibido un instrumento que permite a una mujer tener control sobre sí misma. No es el tema de fondo el determinar si la Píldora del Día Después es abortiva o no, porque el aborto es una cuestión de conciencia, y la decisión final la toma cada mujer en su fuero interno. Ése es el punto central de la PDD. Pero el abuso de la sociedad machista, con el respaldo de la Iglesia de Roma, y refrendada por algunos sectores políticos, ha llegado al límite de lo intolerable: prohibir una píldora que justamente reduciría la cantidad de abortos. Llegó la hora de alzar la voz y despenalizar también el aborto. Llegó la hora de entregar una educación sexual inteligente, para que tú decidas. Es tu cuerpo, es tu conciencia, es tu vida, son tus ovarios, es tu útero... acá nada tiene que opinar el "Tribunal Constitucional", porque sobre cuestiones del cuerpo y la conciencia, el individuo es soberano.
El estilo combativo de Chile Liberal no da tregua. Los defensores de la libertad y la democracia debemos dar sendas batallas en Italia, Zimbawe y Paraguay
La batalla de Italia
Hay sangre en el ojo. Los "impertinentes panfletarios neoliberales" de The Economist llevaron a cabo una extensa investigación el año 2001 y denunciaron las irregularidades financieras de Silvio Berlusconi. El resultado se publicó en el semanario liberal con una imagen poco fotogénica del líder populista itálico con la consigna "Silvio Berlusconi no es apto para gobernar Italia". Él respondió que el editor de The Economist, Bill Emmott, se parece a Lenin (es cierto), y las demandas judiciales aún continúan litigándose en el país más caótico de Europa Occidental. La portada del semanario causó revuelo en la península.
Pero no fue el fin del cuento. Antes de la elección del 2006, The Economist fue categórico: Basta. Llegó la hora de que Italia despida a Berlusconi. No sólo apareció feo, sino que con aspecto de mafiosi.
Pero ocurrió lo increíble. Italia ha vuelto a darle trabajo a este coglioni.
Este sujeto es la peor amenaza a la democracia italiana desde Moussolini. Su control absoluto de los medios de comunicación es inaceptable. Si Italia fuese un país candidato a la UE, el triunfo de Berlusconi significaría una larga espera. Este país, Italia, no es una democracia según el Índice de democracias de The Economist (Italia #34, Chile #30 - ver informe completo)
Como si fuese poco, mientras este blog argumenta a favor de la inmigración, el aprendiz de mafiosi se ha aliado con sus conseglieri del partido ultraderechista y xenófobo Alianza del Norte y ya ha anunciado campos de reclusión para los ilegales en Italia. La comparación con Mussoulini no es antojadiza ni efectista. Como argumenta el blog Chile Liberal, la solución es regularizar previo pago de una multa. Considerando la gravedad de las primeras reacciones del retornado líder italiano, sus chifladuras resuenan como simpáticas, como cuando aseguró que los chinos hervían bebés para fabricar fertilizantes, o al declarar que el mejor motivo para invertir en Italia era por lo fáciles que eran las secretarias. Desde ya le declaramos la guerra (metafórica) a este enemigo de la democracia.
La batalla de Zimbawe
Dos semanas después del día de las elecciones, en este país africano aún no se anuncia el ganador. Su líder, Robert Mugabe, es un personaje maligno y corrupto, incluso bajo estándares africanos. En algún momento este país prometió ser próspero. Hoy, en los mercados de la capital Harare no hay nada. Huir a Sudáfrica es la única esperanza de futuro.
África es un continente perdido. La democracia simplemente no logra echar raíces, quizás la única excepción sea Botswana, nación que vive de la minería del diamante. Sólo el libre comercio con ellos logrará estimular la economía, la cual demandará educación, y los consumidores empoderados y ávidos de mejorar su condición exigirán libertades políticas. La actitud paternalista de Europa y EEUU es absurda. Los embargos, en especial a Zimbawe, son inútiles. Sólo sufren los más pobres, los gobernantes siguen viviendo en la riqueza.
Hace un tiempo publicamos Escándalos de un obispo, donde denunciábamos al depravado obispo de dicho país que decidió inmiscuirse en política, salvo que sus historias sexuales significaron una merma para las esperanzas democráticas de esta nación. Increíblemente, el sujeto se declaró un enviado de dios y se autoprofetizó en la biblia. Nuestro amigo Patoace incluso pidió Oraciones por el obispo. Y mientras le seguimos los pasos al tirano Mugabe, nos vamos a sudamérica:
La batalla de Paraguay
El cura rojo Fernando Lugo, también conocido como el Obispo Rojo, es otro autoprofetizado Mesías que promete unirse a las filas de Chávez, Correa, Morales, entre otros nostálgicos del régimen castrista. Paraguay fue fundado por jesuitas: es hoy uno de los países más pobres de sudamérica. Su larga historia de conflictos, como la guerra del Chaco, dio paso a la dictadura sudamericana más prolongada a manos de Stroessner. Su democracia es frágil. El principal desafío hoy lo representa la voraz deforestación de su territorio en la que la otrora espesa selva ha dado paso al cultivo de soya. Mientras George W Bush y sus amigos de ExxonMobil no dejen de incentivar el cultivo de biocombustibles (para negar el cambio climático) seguirá despedazándose el medio ambiente y la escasez de territorios cultivables agudizará el problema del alza sostenida en los precios de los alimentos (fenómeno bautizado como agflación).
Lo más probable es que Lugo gane las elecciones paraguayas. De ser así, sudamérica acabará por teñirse de rojo. Las tambaleantes democracias sudamericanas aún no maduran.
Desde la trinchera liberal Es deber de la opinión pública internacional y de los intelectuales del mundo el denunciar a los enemigos de la democracia representativa. Tenemos que alzar la voz a favor de los valores universales del secularismo, libertad de expresión y libre comercio. (La siguiente es una ilustración de los intelectuales franceses trabajando en la Enciclopedia)
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"Sobre sí mismo, sobre su conciencia y su cuerpo, el individuo es soberano"
"Sólo los pordioseros viven a costillas de la benevolencia del resto."
"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo del ignorante y el evangelio del envidioso. Su único mérito es la distribución igualitaria de la miseria."