sábado, 27 de octubre de 2007

The Economist contra el Maletín Literario

Corría el año 1788 en Francia, y el trigo escaseaba, es decir, no había pan y el pueblo tenía hambre. Cuando no hay pan, estallan revoluciones. Lo sabemos muy bien los chilenos ("queda harina para tres días"). Siguiendo las absurdas teorías mercantilistas de Jean-Baptiste Colbert, Luis XIV rechazó el libre comercio bajo el pretexto de que las importaciones afectarían la economía francesa (ver Proteccionistas al ataque). Éste fue el antecedente de la Revolución Francesa ya que Luis XV y Luis XVI continuaron el nefasto proteccionismo que estalló bajo el reinado del último monarca francés. Los parisinos marcharon indignados y hambrientos a Versalles, donde María Antonieta disfrutaba las delicias de la monarquía más lujosa de Europa. Al ver al pueblo furioso, el cuento apócrifo dice que ella exclamó déjenlos comer pastel. O Let them eat cake, en inglés.

Haciendo gala de su british humour, el semanario liberal The Economist ha titulado Let them eat Kafka una breve crítica al disparatado proyecto bacheletista llamado Maletín Literario (y ver aquí). El Mercurio ha publicado su traducción Permítanles devorarse a Kafka. Como todos sabemos, la idea de fomentar la lectura es loable. Pero si vamos a gastar 11 millones de dólares de dineros públicos, las críticas no se harán esperar y The Economist una vez más pone los puntos sobre las íes.

Las cifras son poco alentadoras: el 45% de los chilenos jamás lee libros, y el 34% sólo lee ocasionalmente. Peor aún, se nos recuerda que muchos chilenos adultos carecen de comprensión de lectura o fueron simplemente alienados durante su educación básica y secundaria, vale decir, son ignorantes funcionales. Y empeora aún más el panorama: los más jóvenes no leen debido al alto precio de los libros en Chile. El libro promedio en Chile cuesta más que en el resto del continente, y equivale a dos semanas de pasaje en micro (autobús).

Algo que siempre me molestó de Santiago fue que es imposible leer en el transporte público, antes y después del TranSantiago. Y no olvidemos que en Chile se aplica IVA a los libros, medida aplicada por nuestro Capitán General Augusto Pinochet, el mismo que declaró en su oportunidad que dedicaba 15 minutos diarios a la lectura. En varios intercambios con otros bloggers en El Mercurio, incluso me encontré con amplios sectores que defienden el IVA en los libros. El broche de oro lo puso Ricardo Lagos: subió el IVA (a cambio de un mugroso bono de diez lucas). Ah, y The Economist nos recuerda que sólo el 7% de los chilenos es miembro de una biblioteca pública.

Después se preguntan los editorialistas por qué somos un país subdesarrollado. Respuesta: porque somos huevones.

El Maletín Literario ciertamente es el paroxismo de la estupidez. Ya en Freakonomics se explicaba que el rendimiento escolar no estaba relacionado con la cantidad de libros que un alumno tenía en su casa, a pesar que los mejores alumnos tenían muchos libros en el hogar, pero correlación y causalidad es un concepto difuso para las mentes obcecadas, que no comprenden la falacia lógica Cum hoc ergo propter hoc. Un padre que cultiva la lectura sin duda que tendrá una biblioteca, y estos padres a su vez criarán niños que tendrán mayor rendimiento escolar. De algún modo, la Concertación cree que el mero hecho de poner libros en una casa hará el truco de mejorar la lectura. Pobrecitos.

Señora Bachelet, si la gente no lee es porque los libros son caros: NO AL IVA EN LOS LIBROS.

¿Kafka?
El enfoque de The Economist es mucho más pragmático. ¿Puede un gásfiter (plomero) en La Pintana leer a Kafka? ¿Podemos darle pastel a los más pobres? La solución es, aparte de reducir el precio de los libros para que le gente lea libremente, poner a disposición del público más bibliotecas con más ejemplares de libros en ellas.

Verónica Abud en El Mercurio
(citada por The Economist) nos dice que su fundación, La Fuente, podría lograr mucho más con esos recursos. Pero, desde luego, la estrategia de Bachelet es el populismo y el desconfiar en la gente. ¿Confiar en el emprendimiento? ¿Dejar que espontáneamente la filantropía (sin lucro) haga un trabajo noble? Imposible: es contrario al estatismo que fomenta la Concertación (otro ejemplo, ver Desalojo en Repúblika #550). Los expertos en literatura son Los Elegidos para decidir qué debe leer el chileno, y luego, el Papito Estado, tan benevolente que es él, nos mandará los libros a las casas. El resultado será las obras de Kafka vendidas en las cunetas y en las ferias a precio de huevo.

Prefiero que el gásfiter pueda andar cómodamente en micro y que lea en su trayecto al trabajo algún libro sacado de la biblioteca pública, o comprado por sí mismo, quizás Kafka, quizás JJ Benítez, qué se yo... que la gente lea lo que se le da la real gana, y no lo que decidan los expertos. El paternalismo de la Concertación está llegando a extremos. Lo opuesto sería la libertad individual, el individualismo para que cada uno decida lo que más le conviene (ya lo veíamos en el artículo anterior).

Elogio a The Economist
Es cierto que The Economist le prestó tribuna a Bachelet, pero la luna de miel se acabó. Y como todos sabemos, ésta es una publicación sesgada, de corte liberal basada en una moral utilitaria y pragmática. Su propia fundación se debe a la lucha del Partido Liberal contra la Ley del Trigo, que encarecía innecesariamente el precio del pan en Gran Bretaña, perjudicando a los obreros. En su momento, se criticó a su primer editor, Walter Bagehot, por difundir ideas peligrosas. The Economist Newspaper es un periódico que confunde deliberadamente opinión con información, es políticamente incorrecto y controversial, y su objetivo último es promover el liberalismo en el mundo, ya sea llamando a expulsar a Berlusconi, a votar por Sarkozy, eliminar Bélgica o criticar a Cristina Fernández de Kirchner. Recuerdo en alguna oportunidad leer en Le Monde un articulista que llamaba a The Economist "esos impertinentes panfletarios ingleses".

Chile, una triste dignidad
Apenas el 7% de los chilenos está suscrito a una biblioteca. Triste. Sospecho que nuestras autoridades de gobierno no están consideradas en esta cifra. Y como complemento, The Economist nos propone leer Chile's poor education system (ver traducción de Chile Liberal).

Desde luego, El Mercurio elige con pinzas los artículos del "prestigioso" semanario británico. Cuando se nos recuerda que Pinochet fue un tirano, inexplicablemente hacen vista gorda.

8 comentarios:

La Palo-ma dijo...

11 millones dólares? chuchas =O
No sabía cuanta plata era...
Sabís q no había pensado en la típica del pobre, de vender lo que le regalan... (weno esto no es regalo), pero no me imagino a los chilenos (que no leen ni la caperucita roja) leyendo, butas a kafka?... give me a break..

No va a pasar nada creo con ese maletín, y aparte, está lleno de puras wevás... se salvan como 5 títulos.

Un abrazo Carlos
be well

Chile Liberal dijo...

Paloma, no deja de ser absurdo que con menos recursos, La Fuente ha instalado decenas de bibliotecas. Para colmo, dicha fundación es privada y sin fines de lucro, como le gusta a la propia Concertación. Desde luego, la caridad siempre ha existido y existirá independiente del estado.

Si la presidente es la paladina del gobierno ciudadano, por qué no dedicar esos recursos a una fundación que es ya existosa? Más aún, ¿cuándo vamos a eliminar el IVA en los libros?

El éxito de BiblioMetro demuestra que el pueblo está ávido de lectura. En enero estuve en Argentina y los chilenos desesperados compraban libros. Yo mismo me compré Travesuras de la niña mala (Mario Vargas LLosa). Costaba mucho menos que en Chile.

En fin, muchas cosas se pueden decir al respecto. La intentción es buena, pero los resultados serán nulos, y será un desperdicio de recursos. Todo por esa manía estatista de la Concertación.

A falta de pan, buenas son las tortas sería la traducción más exacta de Let them eat Cake. Aplicándolo a Chile, sería a falta de una educación de calidad, bueno es que la gente lea a Kafka. Absurdo.

No debe haber impuesto alguno sobre los libros ni en el acceso a Internet.

Cristian dijo...

Chileliberal, no es nada que los chilenos encuentren los libros baratos en Argentina, por lo menos el costo de la vida en el vecino pais es menor... pero lo que mas me sorprende es mi situacion, yo vivo en Inglaterra (el pais mas caro del mundo), gano dinero ingles, y soy un lector avido, compro libros casi todas las semanas y ademas soy miembro de mi Biblioteca local (que no tiene plazo de devolucion, basicamente te prestan el libro hasta que alguien mas lo necesita)... sin embargo cuando voy a Chile me voy de culo cuando veo los precios de los libros, aun sin IVA los precios son un robo, aca hay libros caros, pero la mayoria no pasan de las 10 libras (10 mil pesos). Libros de cocina, musica, arte, historia, viajes, etc, los puedes encontrar por no mas de 3 libras (muchas veces por 1 libra). He visto los mismo libros (por ejemplo una compilacion de fotografias de arte "pop")que ni siquiera implican muhco trabajo de traduccion hasta 10 VECES mas caros en Chile (o sea un libro que compras por 3 lucas en Inglaterra, si lo quieres comprar en Chile pagas 30). Yo creo que los precios de los libros deberian no estar afectos a IVA y ademas, deberian ser subvencionados por el estado en vez de esa estupidez del maletin. No toda la gente quiere leer a Kafka, mi padre por ejemplo, me pide todo el tiempo libros de Bonsai, pues en Chile son privativos (aca no valen mas de 8 libras). Hay gente que prefiere libros de instruccion tecnica, arte o cocina, que aca son muy baratos. Ademas, en Chile los libros tapa dura y tapa blanda no tienen la misma distribucion de precio que en Inglaterra o USA, en Chile cuestan casi lo mismo cuando aca los tapa blanda son aproximadamente 1/3 del precio de la version tapa dura. Uno de los puntos principales que tu (o ustedes?) tratas/n de exponer en tu/su blog es la ignorancia de la gente que es religiosa, como no, si no leen nunca (la mayoria al menos) y se nutren de la tele e internet que no son lo mejores lugares para encontrar conocimiento (especialmente cuando no se tiene la base).

Muy buen articulo, aparte de alabar a the Economist (tiene sus cosas buenas, pero...) veras yo soy socialista (nada que ver con el socialismo bacheletista, en todo caso el socialismo en el que yo creo es una utopia noble, que nunca existira como la del liberalismo que tienes tu) y comparto muchos de tus ideales pero soy diametralmente opuesto a otros. Pero esa da para otro comentario.

Saludos

Chile Liberal dijo...

Existe además en los países anglosajones la costumbre de tomar evening classes. Las bibliotecas normalmente tienen sus catálogos en línea, y te pueden mandar los libros por correos. Por modestas sumas, te mandan libros desde otras bibliotecas en otras ciudades.

Todo esto influye en la formación de la sociedad. Demás está decir que también hay gimnasios y centros comunitarios abiertos toda la noche.

Pero todo esto se logra cuando la economía es pujante y el estado está al servicio de la comunidad, para eso debe ser pequeño, y no asistencialista.

Los libros, estamos de acuerdo, son ridículamente prohibitivos en Chile, y las bibliotecas escasean. Pero mientras miembros del público defiendan el cobro de impuestos en los libros y mientras no haya beneficios fiscales a las editoriales, poco se puede hacer.

Las bibliotecas además cuentan con acceso a Internet, amplio acceso a los periódicos y revistas (internacionales también), CDs y películas. Siempre con acceso a minusválidos y con audiobooks y libros en braille.

Creo que ya empiezo a concluir que el Maletín Literario es más ridículo de lo que pensaba.

Anónimo dijo...

Cuando lei este articulo en The Economist, me sorprendi mucho. Esta iniciativa me parece demasiado populista, pero por sobre todo, me asombra que no se haya analizado su costo/beneficio. No se esta pensando en los resultados, que no van a estar ni cerca de incentivar la lectura, sino en crear una sensacion de agradecimiento hacia un "gobierno benevolente". En momentos dificiles demosle al "pueblo" pan y circo! Por el contrario, no se puede estar agradecido de un govierno que no analiza un gasto de impuestos como este.

Lo que el gobierno deberia hacer es encontrar formas de incentivar la lectura en las nuevas generaciones, crear programas de lectura en los jardines infantiles, promover el amor por los libros a los pequenos estudiantes, capacitar a parvularias y profesoras de escuelas basicas en metodologias de incentivo a la lectura, revisar la legislacion vigente en cuanto a derechos de autor y derechos literarios de publicacion para bajar los costos de los libros. Por que el gobierno no es capaz de pensar en cosas tan simples como estas?

Lamentablemente la cajita con libros quedara en una esquina de la casa o, como comento la palo-ma, en la venta de los libros en el mercado negro.

Lamentable.

Javier
New Mexico, USA

Chile Liberal dijo...

@Javier: mejor no esperar de este gobierno que evalúe costos y beneficios.

Estoy de acuerdo con el fondo de todo lo que dices pero es mejor que el gobierno no incentive la lectura. Basta con desincentivarla. Para ello, no hay que encarecer ni los libros (ni la música ni el acceso a Internet).

No comprendo que aún se cobre IVA en los libros, y que sus precios sean tan elevados. Iniciativas como La Fuente no tienen apoyo alguno. Los recursos, escasos, se desperdician en las garras del populismo.

Mejor es incentivar a empresas privadas y benefactores privados para que abran bibliotecas comunales, etc. Traer más ejemplares de libros, bajar su precio. Etc.

Regalar con tanta pompa una selección de libros es como sabemos populismo puro.

Un país de iletrados es incapaz de producir en la economía del conocimiento.

Saludos a New Mexico, y que hayas disfrutado los asados de ayer.

Raúl R. dijo...

Hola, el tema del maletín literario no tiene pies ni cabeza, una simple medida populista mas de la señora Bachelet.
Quiero comentar acerca del tema del IVA y los libros.
Lo que primero se me viene a la cabeza, por sentido común, es que si se le quita o baja el IVA a los libros, quien garantiza que los precios van a bajar. Las librerías y editoriales, con el precio actual obtienen importantes utilidades y les permite a sus dueños vivir cómodamente. Bajo estas condiciones no creo que bajarían los precios, a lo mejor en largo plazo con la llegada de nuevos actores al mercado. Un ejemplo claro en este caso fue la baja en el impuesto específico de las bencinas, tuvo técnicamente cero efecto.
Lo segundo que pienso, es que si se le quita o rebaja el IVA a los libros que argumentos existirían para que no suceda lo mismo con la música, obras de teatro, o cualquier manifestación artística, incluso también los condones o el pan podrían modificarse.
Bajo este escenario, que creo que bajar el IVA a los libros únicamente no es una medida correcta. En Chile se necesita prontamente una reforma tributaria, y de esta forma se podría plantear un IVA diferenciado con todas sus letras, como existe en muchos países. Incluso hay economistas que plantean que de esta forma se puede llegar a aumentar la recaudación. Por otro lado, un IVA diferenciado lleva a que las declaraciones de IVA bajen ya que el sistema se vuelve más engorroso.
Ahora como reflexión, en una economía liberal el IVA debería ser parejo para todos los productos. La idea de un impuesto parejo se debe a que eso aseguraría una menos distorsión en la economía. Además de esta forma el IVA es eficiente y semejante para todos. Una diferenciación en la carga tributaria dependiendo el mercado, produciría alteraciones de la oferta, aumentando la intervención del estaco en la economía.
Mi opinión es que la solución al tema de la baja lectura, no es por el precio de los libros, si la demanda aumentara, el mercado va ser que bajen los libros. El problema radica en como fomentar más la lectura, y esto se logra mejorando la educación sustancialmente, aumentando el número y calidad de las bibliotecas municipales, escolares y universitarias.

Saludos
Raúl R.

Chile Liberal dijo...

@Raúl R: correcto, un impuesto debe ser fácil de cobrar. Por lo mismo, sería sensato un impuesto plano de 15% de IVA, a excepción de libros, música, Internet y software, y eliminar por completo las tasas a la importación de éstos.

En realidad, la idea es eliminar todos los impuestos, pero me parece demasiado utópico, aunque en pedir no hay engaño.

Yo creo que no se debe fomentar la lectura. La lecura es una cuestión que nace espontáneamente. Si alguien quiere leer a Kafka, bien. Si otro quiere leer Corín Tellado, JJ Benítez, me da lo mismo, pero creo que la gente sola tiende a buscar formas de administrar su tiempo de ocio.

La persona que más ha influenciado la lectura infantil a sido JK Rowling con Harry Potter. Niños agolpados en las librerías a las 12 de la noche esperando el lanzamiento de sus libros, unos mamotretos de 600 páginas incluso. ¿Cómo se explica esto? ¿Hubo algún comité central de sabihondos promoviendo Harry Potter? ¿Se ganó JK Rowling un Fondart? ¿Hubo un plan especial de lectura? No, simplemente se deja que la gente lea lo que quiera, y el resultado es niños y adultos ávidos de lectura.

En lo que sí estoy de acuerdo es en fomentar más bien las bibliotecas municipales, con acceso a Internet y préstamo de música. Ellos necesitan recursos, ojalá donaciones de privados a cambio de exenciones tributarias.

Pero la presidenta Bachelet cree demasiado en el dirigismo.

Saludos