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sábado, 27 de octubre de 2007

The Economist contra el Maletín Literario

Corría el año 1788 en Francia, y el trigo escaseaba, es decir, no había pan y el pueblo tenía hambre. Cuando no hay pan, estallan revoluciones. Lo sabemos muy bien los chilenos ("queda harina para tres días"). Siguiendo las absurdas teorías mercantilistas de Jean-Baptiste Colbert, Luis XIV rechazó el libre comercio bajo el pretexto de que las importaciones afectarían la economía francesa (ver Proteccionistas al ataque). Éste fue el antecedente de la Revolución Francesa ya que Luis XV y Luis XVI continuaron el nefasto proteccionismo que estalló bajo el reinado del último monarca francés. Los parisinos marcharon indignados y hambrientos a Versalles, donde María Antonieta disfrutaba las delicias de la monarquía más lujosa de Europa. Al ver al pueblo furioso, el cuento apócrifo dice que ella exclamó déjenlos comer pastel. O Let them eat cake, en inglés.

Haciendo gala de su british humour, el semanario liberal The Economist ha titulado Let them eat Kafka una breve crítica al disparatado proyecto bacheletista llamado Maletín Literario (y ver aquí). El Mercurio ha publicado su traducción Permítanles devorarse a Kafka. Como todos sabemos, la idea de fomentar la lectura es loable. Pero si vamos a gastar 11 millones de dólares de dineros públicos, las críticas no se harán esperar y The Economist una vez más pone los puntos sobre las íes.

Las cifras son poco alentadoras: el 45% de los chilenos jamás lee libros, y el 34% sólo lee ocasionalmente. Peor aún, se nos recuerda que muchos chilenos adultos carecen de comprensión de lectura o fueron simplemente alienados durante su educación básica y secundaria, vale decir, son ignorantes funcionales. Y empeora aún más el panorama: los más jóvenes no leen debido al alto precio de los libros en Chile. El libro promedio en Chile cuesta más que en el resto del continente, y equivale a dos semanas de pasaje en micro (autobús).

Algo que siempre me molestó de Santiago fue que es imposible leer en el transporte público, antes y después del TranSantiago. Y no olvidemos que en Chile se aplica IVA a los libros, medida aplicada por nuestro Capitán General Augusto Pinochet, el mismo que declaró en su oportunidad que dedicaba 15 minutos diarios a la lectura. En varios intercambios con otros bloggers en El Mercurio, incluso me encontré con amplios sectores que defienden el IVA en los libros. El broche de oro lo puso Ricardo Lagos: subió el IVA (a cambio de un mugroso bono de diez lucas). Ah, y The Economist nos recuerda que sólo el 7% de los chilenos es miembro de una biblioteca pública.

Después se preguntan los editorialistas por qué somos un país subdesarrollado. Respuesta: porque somos huevones.

El Maletín Literario ciertamente es el paroxismo de la estupidez. Ya en Freakonomics se explicaba que el rendimiento escolar no estaba relacionado con la cantidad de libros que un alumno tenía en su casa, a pesar que los mejores alumnos tenían muchos libros en el hogar, pero correlación y causalidad es un concepto difuso para las mentes obcecadas, que no comprenden la falacia lógica Cum hoc ergo propter hoc. Un padre que cultiva la lectura sin duda que tendrá una biblioteca, y estos padres a su vez criarán niños que tendrán mayor rendimiento escolar. De algún modo, la Concertación cree que el mero hecho de poner libros en una casa hará el truco de mejorar la lectura. Pobrecitos.

Señora Bachelet, si la gente no lee es porque los libros son caros: NO AL IVA EN LOS LIBROS.

¿Kafka?
El enfoque de The Economist es mucho más pragmático. ¿Puede un gásfiter (plomero) en La Pintana leer a Kafka? ¿Podemos darle pastel a los más pobres? La solución es, aparte de reducir el precio de los libros para que le gente lea libremente, poner a disposición del público más bibliotecas con más ejemplares de libros en ellas.

Verónica Abud en El Mercurio
(citada por The Economist) nos dice que su fundación, La Fuente, podría lograr mucho más con esos recursos. Pero, desde luego, la estrategia de Bachelet es el populismo y el desconfiar en la gente. ¿Confiar en el emprendimiento? ¿Dejar que espontáneamente la filantropía (sin lucro) haga un trabajo noble? Imposible: es contrario al estatismo que fomenta la Concertación (otro ejemplo, ver Desalojo en Repúblika #550). Los expertos en literatura son Los Elegidos para decidir qué debe leer el chileno, y luego, el Papito Estado, tan benevolente que es él, nos mandará los libros a las casas. El resultado será las obras de Kafka vendidas en las cunetas y en las ferias a precio de huevo.

Prefiero que el gásfiter pueda andar cómodamente en micro y que lea en su trayecto al trabajo algún libro sacado de la biblioteca pública, o comprado por sí mismo, quizás Kafka, quizás JJ Benítez, qué se yo... que la gente lea lo que se le da la real gana, y no lo que decidan los expertos. El paternalismo de la Concertación está llegando a extremos. Lo opuesto sería la libertad individual, el individualismo para que cada uno decida lo que más le conviene (ya lo veíamos en el artículo anterior).

Elogio a The Economist
Es cierto que The Economist le prestó tribuna a Bachelet, pero la luna de miel se acabó. Y como todos sabemos, ésta es una publicación sesgada, de corte liberal basada en una moral utilitaria y pragmática. Su propia fundación se debe a la lucha del Partido Liberal contra la Ley del Trigo, que encarecía innecesariamente el precio del pan en Gran Bretaña, perjudicando a los obreros. En su momento, se criticó a su primer editor, Walter Bagehot, por difundir ideas peligrosas. The Economist Newspaper es un periódico que confunde deliberadamente opinión con información, es políticamente incorrecto y controversial, y su objetivo último es promover el liberalismo en el mundo, ya sea llamando a expulsar a Berlusconi, a votar por Sarkozy, eliminar Bélgica o criticar a Cristina Fernández de Kirchner. Recuerdo en alguna oportunidad leer en Le Monde un articulista que llamaba a The Economist "esos impertinentes panfletarios ingleses".

Chile, una triste dignidad
Apenas el 7% de los chilenos está suscrito a una biblioteca. Triste. Sospecho que nuestras autoridades de gobierno no están consideradas en esta cifra. Y como complemento, The Economist nos propone leer Chile's poor education system (ver traducción de Chile Liberal).

Desde luego, El Mercurio elige con pinzas los artículos del "prestigioso" semanario británico. Cuando se nos recuerda que Pinochet fue un tirano, inexplicablemente hacen vista gorda.

jueves, 22 de marzo de 2007

¿Teníamos que llegar a esto?

Espejo debe renunciar

El paroxismo de la incompetencia llegó a su punto más álgido con Transantiago y la crisis del transporte que ha desatado, donde la fuerza laboral es la primera víctima. La Alianza derechista sin duda que busca sacar ventajas políticas, pero a su vez cumple con su labor opositora, si bien al defender el "derecho a la vida" creemos que no sólo exagera, sino que el bloque pinochetista tiene poca autoridad moral al respecto.

Lo acertado es defender la libertad de desplazamiento, pero los otros cargos que arguye el bloque opositor nuevamente cae en actitudes circenses que no contribuyen a mitigar los desbarajustes heredados de Lagos.

En lo concreto, Espejo no ha respondido satisfactoriamente ante las inquietudes de los congresistas, y él mismo ha sido un factor decisivo en intensificar el problema. El ministro pudo haber dicho "soluciono el problema en seis meses o me voy", y de esta manera haberse hecho accountable.

O la misma presidenta pudo haber tomado esta medida. Recordemos cuando el gestor de Transantiago, Ricardo Lagos, le dijo a Bachelet: o se acaban las colas en los consultorios en tres meses, o se va. Las colas aumentaron, y la otrora ministra pasó a defensa y de ahí a presidenta. Es decir, ponerle plazos a Espejo no habría solucionado nada pero contribuiría a mejorar la responsabilización del gobierno ante la comunidad.

La actitud de Sebastián Piñera es desafortunada al afirmar que primero hay que solucionar los problemas y después buscar responsabilidades. Espejo es parte del problema, por tanto, para solucionar esta crisis, hay que sacarlo.

Al igual que en Chiledeportes, en esta nueva crisis las cabezas rodarán muy tarde y desgraciadamente las actitudes enérgicas no provendrán de la presidenta. Pero hay algunos matices. Chiledeportes fue robo descarado, mientras que Transantiago es incompetencia pura. Pero ambos tienen en común el factor Lagos, vale decir, una vez más la poco hábil Bachelet debe enfrentar los encargos del gobierno anterior.


Esto se veía venir desde hace mucho pero el "gobierno ciudadano" no se caracteriza por escuchar ni por reaccionar con agilidad ante el descontento popular. La acusación constitucional nos parece acertada y por mientras no queda más que esperar más medidas de parche hasta que el problema se solucione. Esta mula de Transantiago (proyecto "mula" además) se cargó a como dé lugar y se aplicó la política chilenis de "en el camino se arregla la carga".

miércoles, 21 de marzo de 2007

No dan pie con bola













Sin quererlo, en Chile Liberal nos estamos convirtiendo en los declinólogos de la Concertación y nos vemos obligados a insistir sobre la crisis del transporte que causa estragos en la capital, atrofiando la productividad del país debido al aumento del estrés y al mayor grado de angustia en la población.


El panorama es desolador, las estaciones del Metro se han cerrado ante el colapso que ha producido la improvisación y chapucería del gobierno, el presidente del directorio del Metro, Blas Tomic, ha reconocido públicamente que en las horas punta el sistema no resiste y el ministro Espejo anuncia más medidas de parche (típico de la Concertación) con cambios a 73 recorridos, nuevas vías exclusivas, zonas pagas y buses clones. El call center habilitado funciona peor que el sistema mismo. A nivel oficial, se advierten quiebres en el gobierno.

El símbolo más notorio de esta grave crisis es la silbatina contra el otrora ídolo Iván Zamorano, quien ha reaccionado con una carta

El empresario José Yuraseck ha acusado a Blas Tomic de haber renunciado a la empresa Alsacia Express sabiendo del fracaso inminente del Transantiago, y ha culpado al Metro.

Nos parece que todos los encargados de este chascarro mayúsculo deben renunciar a sus cargos, Espejo incluido. Ya sea por la negligencia en la ejecución del sistema, cuyo fracaso es evidente, o por la irresponsabilidad de haber llevado a cabo un sistema que ellos mismos sabían que no iba a funcionar. De no ser así, creo que pronto en estas páginas le exigiremos la renuncia a Michelle Bachelet por el bochornoso año de gobierno en que no ha hecho nada bien.

martes, 20 de marzo de 2007

Chile Invierte: Las 27 medidas de "La Dama"


Medidas de parche

Apenas anunció The Economist que la economía chilena era demasiado virtuosa, el ministro Andrés Velasco se apresuró a declarar frente a la prensa que las cosas en Chile se hacen bien en materia económica.

Pero más allá de lo que haya dicho Velasco, el gesto fue notable. Creo que tenemos a un buen ministro, que sin ser un pragmático como un Hernán Büchi, no ha descendido a los niveles de un Foxley y su Reforma Tributaria. Bachelet y Velasco parecen estar preocupados de los magros resultados logrados y hace una semana Velasco ha anunciado un tercer paquete de medidas destinadas a retomar la senda del crecimiento, extendiendo invitaciones a la Oposición y al empresariado para conformar grupos de trabajo. Un gran gesto que lo distingue de Eyzaguirre, quien siempre hizo oídos sordos de las advertencias que le daban.

Si bien un tercer paquete de medidas muestra la falta de un eje central en la tienda económica, en apariencia la situación parece estable. El mismo Velasco ha anunciado que no habrá alzas de impuestos (contrario a lo pidió el descriteriado de Patricio Aylwin el año pasado, o como otros lunáticos laguistas han insistido esta semana) ni parece dar muestras de necesitar expansiones en el gasto público. De hecho, Jovino Novoa y otros de la Alianza han comentado sobre las buenas relaciones con el encargado de las finanzas de Chile. Sin embargo, estamos de acuerdo con la derecha que este tercer paquete llamado “Chile Invierte”, en apenas en un año de gobierno, demuestra improvisación.

Análisis de las medidas
El punto central ha sido la “depreciación acelerada”, en la que se reconoce como gasto tributario el 50% del valor de los bienes físicos. Las empresas tendrían mayores gastos iniciales y por tanto una menor renta que tributar. En concreto, se reducen impuestos a las nuevas inversiones (al menos hasta diciembre 2008). Se busca que las sociedades puedan contar con mayor liquidez inicial para enfrentar pagos de deudas y evitar intereses. La idea no es mala, pero nos lleva a la esencia misma del asunto, y es determinar hasta qué punto el gobierno busca incentivar a las pymes, o si insiste en favorecer a las grandes empresas. Hasta qué punto el gobierno entiende que este es momento para bajar impuestos, y si lo entiende, desconocemos qué espera para tomar medidas más profundas,

Los gravísimos problemas de burocracia que afectan a nuestro país no son un misterio para nadie, lo que también nos hace preguntarnos porqué recién hoy se nombra a Carlos Mladinic para eliminar los “cuellos de botella” que bloquean las inversiones. La medida se propuso hace cuatro años. Pero beneficia a grandes inversiones, no a las pymes. A éstas se les ha anunciado la creación de un Estatuto Pyme, vale decir, más regulaciones para eliminar la burocracia. Suena paradójico. Habrá que aguardar los resultados que arroje esta medida.

Sin entrar en detalles técnicos, baste contemplar las reacciones para formarnos una imagen global de la situación. Ricardo Escobar, director del SII, afirma que efectivamente se fomenta las inversiones en activos fijos. Esto es correcto. Alfredo Ovalle, titular de la CPC, también se mostró conforme. Vale decir, gobierno y empresariado se encuentran conformes con las medidas.

Pero Iván Vuskovic, vicepresidente de Conapyme, dice que el plan no surtirá efecto alguno. Lo que también es correcto. Porque en vez de facilitarles acceso al crédito, se les da algunas facilidades mediante un aumento en los fondos de CORFO. La medida dejó con gusto a poco.

Otras medidas son perogrulladas. Los descuentos tributarios sobre activos fijos inmovilizados.... ¿por qué no se hizo antes? Se busca además la exención del IVA a la exportación de servicios y eliminación del impuesto de timbres y estampillas. Ídem. A diferencia de la corriente de pensamiento dominante en Chile (socialismo o socialdemocracia), en Chile Liberal creemos que el gobierno debe bajar impuestos siempre, para justamente incentivar la inversión. A fin de cuentas, la economía consiste en eso, en incentivar. El disparate de la administración Lagos de subir el IVA aún no se rectifica, y recordemos que esto hizo para compensar las menor recaudación por la firma de los tratados de libre comercio. Es absurdo que firmemos acuerdos de libre comercio y nos veamos obligados a tributar más.

Si bien es cierto que los nuevos fondos para CORFO significarán más créditos para las pymes, dudamos que el énfasis se haya puesto en este sector. Y es aquí donde se da la batalla contra la pobreza. Persiste la creencia errónea que el capitalismo es una ideología destinada a los grandes mercaderes, y aún no se emplea para mejorar la condición de los más necesitados, de manera que salgan por sí mismos de la pobreza.

Otra medida insuficiente es la propuesta “Un gobierno más ágil”, que asigna más directores independientes a las empresas estatales, como Codelco, y la modernización del Mop. Nos gustaría comenzar a discutir la privatización total de Codelco, tema impensable de discutir en una administración concertacionista. Pero es un gran avance el poner énfasis en la despolitización de reparticiones públicas en vista de los gravísimos incidentes de falta de probidad acaecidos por la nefasta corrupción heredada de la era Lagos.

Hubo otras medidas de menos calibre en cuanto a turismo y energía, pero son tan deslucidas que no merecen comentario. El área energética merece un debate a fondo, por sobre ideologías y partidos políticos, lo que aún no ocurre. El turismo es una inmensa fuente de recursos que no se ha sabido explotar.

Aún faltan medidas que incentiven el empleo, y más aún el empleo con contrato, donde radica la principal falencia de las AFP. Desde un ángulo liberal, buscaríamos crear incentivos mediante la eliminación de la nefasta indemnización por años de servicio, que es un lastre para la bajísima productividad del trabajador chileno, a cambio de una mejora en el sistema de seguros de desempleo (“paro”). Pero este tema lo analizaremos en otra oportunidad.

Podríamos ir mejor
La conclusión que sacamos es que el trabajo de Velasco parece serio y viene acompañado de metas y plazos, por lo que se envía una señal de confianza al público y a los especialistas. El plato fuerte del menú, la depreciación acelerada, va justamente contra las normas aplicadas durante el gobierno de Lagos. Vale decir, parece que el actual ministro tiene la película más clara que su antecesor.

Por mientras, sigue siendo una calamidad la falta de apoyo a las pymes, elemento esencial en la erradicación de la pobreza. Podemos parafrasear a Karol Wojtyła: Las pymes no pueden esperar.

Ver Conapyme está en "estado de alerta" y no descarta movilizaciones

jueves, 22 de febrero de 2007

Señores pasajeros, mi intención es molestarles

Transantiago, el nuevo sistema de transporte público, puede calificarse con una palabra: chapuza

Según las estadísticas de Blogger el 40% de los lectores de Chile Liberal se encuentra fuera de Chile e ignoramos si conocen a fondo la realidad chilena, pero para quienes no la conocen, les podemos contar las delicias del transporte público de la capital del país más "pujante" de América Latina. Santiago tenía hasta el 10 de febrero un sistema de transporte público que en comodidad se igualaba al de Delhi, el profesionalismo de sus administradores nada tenía que envidiarle a las prácticas de la Cosa Nostra, y en cuanto a seguridad, sólo el Triángulo de las Bermudas ofrece una idea aproximada de lo que tienen que enfrentar los santiaguinos cada día. Los automovilistas no se escapan, ya que en vista de la superioridad física de los buses, los choferes de la locomoción colectivas eran los amos y señores de las calles, y el matonaje era pan de cada día.

Decenas de miles de los infames buses amarillos atiborraban las calles de Santiago causando más de 1000 muertes cada año gracias a sus carreras desenfrenadas por conseguir pasajeros, quienes sufrían de imprecaciones varias cuando eran obligados a bajarse del bus en cualquier parte. Es decir, si consideramos las cantidad de muertes que generaba el sistema antiguo, los transportistas públicos son en realidad una de las organizaciones criminales más sanguinarias que Chile ha visto, y vaya que hemos visto crimen organizado en Chile (durante la dictadura militar “apenas” se mató a tres mil personas). A la fecha, los “micreros” han asesinado a prácticamente a más de un Estadio San Carlos de Apoquindo completo, y han torturado todos los días a todo aquel que entre a la ciudad. Al contrario de lo que escribe el apologista más insigne de los crímenes de la dictadura aquí (habitué de Libertad Digital), el sistema era, como hemos visto, horrendo. Pero el problema no es ése, el problema es que la coalición gobernante ha gastado millones de dólares en lo que parecía imposible: poner en práctica un sistema incluso peor.

¿Para dónde va la micro?
Champollión pudo descifrar la piedra de Rosetta, pero escudriñar el nuevo mapa de recorridos de Santiago es tarea incluso más ardua que la del eximio egiptólogo. El caos de proporciones épicas en el estreno del flamante sistema ameritó que los recorridos fuesen gratuitos, y baste recordar la costosísima campaña de marketing, cuyo niño símbolo fue el ex Pichici Iván Zamorano, para entender que la idea de fondo de este proyecto fue el márketing, no la sustancia.

Sí, marketing, o en realidad una de las campañas publicitarias más burlescas que se han visto en el último tiempo, porque esta vez se sometió a la ciudadanía a los caprichos megalomaníacos de Ricardo Lagos Escobar, que en su irrefreneble obsesión con dejar un legado, sacó a las calles el sistema antes de las elecciones, a como dé lugar, qué más da si se va todo al carajo, total el transporte público era tan paupérrimo que nada podía ser peor... sí, pero nunca hay que subestimar la capacidad de la Concertación para lograr lo imposible. Y el trabajo fue magnífico, Transantiago es peor que el sistema antiguo.

El fracaso estrella del gobierno
Hoy suena ridículo pero en su momento la renovación del transporte capitalino fue bautizado como Proyecto Estrella por el gobierno anterior. El fracaso tan estrepitoso trae a la memoria el mea culpa de Tony Blair al constatar que, tal como se lo dijo incluso su propio sector, la construcción de la Cúpula de Londres era una idea descabellada. Al menos, el Primer Ministro británico tuvo la decencia de admitir su error. Ricardo Lagos se escuda en el silencio gracias a un evento providencial ya que está convaleciente después que se le extirpara un pequeño quiste en una intervención realizada en la clínica privada más exclusiva de Chile. Desde luego, no vayan a creer los ilusos que este hombre, que tanto luchó por la calidad de los servicios estatales, iría a atenderse en un hospital público (menos en la cartera que llevó a Bachelet al estrellato). No esperen tampoco que alguno de los actuales altos funcionarios de gobierno use el transporte público.

Uno de los que sí anduvo en micro cuando fue ministro fue Hernán Büchi, y puden leer aquí sus reflexiones sobre la crisis del Transantiago. El análisis apunta a la falta de preparación y, para ser breves, al amateurismo de los creadores de este proyecto. Concurre con el ex candidato presidencial el informe de The Economist que en su línea final nos abre las puertas del infierno ante la posibilidad, o casi certeza, de que las tarjetas inteligentes no funcionen.

El veredicto
Para Chile Liberal el sistema es escandalosamente malo. Los buses no sólo no caben en algunas calles, sino que los trabajos de pavimentación fueron mediocres, y a ninguna de las luminarias de gobierno se le ocurrió quitar los badenes (lomos de toro) de las calles. Lo grave es toda la planificación impromptu. Pero ni siquiera se cumplió con lo mínimo: los buses son incómodos, no funcionan bien para los inválidos, músicos ambulantes siguen subiéndose, la frecuencia es insuficiente, se acopló al Metro a sabiendas que éste no da abasto, los tiempos de transporte son mayores, las huelgas de los conductores ya empezaron (van dos movilizaciones), y la guinda de la torta es el precio del pasaje.

No sólo se ha incurrido en cobros abusivos a varios usuarios, sino que la tarifa actual es insostenible y a mediados de año se ajustará el precio del pasaje lo que producirá oleadas de protestas y malestar público. Lo mismo que ocurrió con los cobros en las autopistas, pero ahora extraplémoslo a todos los usuarios de buses. Más aún con los estudiantes en clases, ya podemos ver la magnitud de lo que vendrá.

Pero a mediano plazo, se ven aún más problemas y más agudos. Las calles efectivamente están menos congestionadas. La tentación para usar el automóvil es mucha, pero además es comprensible y justificable. El parque automotriz aumentará ya que más gente se decidirá a comprar vehículos, y el resultado es que en vez de tener un motor en marcha para transportar a 50 personas, habrá 50 motores en marcha para transportar a los mismos 50, donde cada uno expele alrededor de 150 gramos de CO2 a la atmósfera en una ciudad donde las emergencias ambiantales y las crisis respiratorias son lugar común, en un mundo que debe enfrentar ahora ya la crisis ambiental que nos afecta.

Para subsanar este problema la solución que se nos dará será el típico binomio socialista de restricción e impuestos.

Sin embargo, no todo es tan malo. Para quienes nos consdieramos de Oposición, creemos que a fin de cuentas el tiempo nos dio la razón y el electorado ya se percibe que el nefasto legado de Ricardo Lagos no fue sólo los sobresueldos, el escándalo MOP-Gate, el bajo crecimiento económico, el aumento de la delincuencia, el alto desempleo, la burocracia, las continuas alzas de impuestos, un sistema de salud (el AUGE, donde él no se atiende) que sigue con filas largas y presupuestos cortos, o las carreteras donde se ultraja el bolsillo de los usuarios, y la seguidilla de conflictos diplomáticos gracias a su incompetente Cancillería, entre otras “grandes obras”. La realidad nos dice que a la lista de chambonadas, hay que añadir Transfracaso.

La visibilidad del fiasco de Transantiago servirá para que, definitivamente, el próximo gobierno no sea de la Concertación.




Más información

Ver Un cambio complicado de un blog amigo



Ver informe A media máquina de la BBC

Transantiago ocasionó caos en su debut

The Economist

Desinformación, complejo mapa de rutas y largas colas son algunos de los reclamos.

Durante dos décadas de rápido crecimiento económico, Santiago ha pasado de ser una ciudad compacta a los pies de la cordillera de los Andes a una metrópolis en descontrolada expansión, con seis millones de habitantes. Así, el sistema de transporte público de la capital chilena falló en conservar la paz. Santiago posee un Metro moderno, que recientemente duplicó su tamaño a cuatro líneas con un costo de US$ 1.300 millones, y también varias autopistas urbanas nuevas.
Pero la mayoría de los santiaguinos -especialmente los pobres- todavía dependen del servicio de buses privados, cuya caótica red de rutas fue creciendo y casi no fue planificada durante décadas.En el papel, el rayado de la reorganización del servicio del transporte público pareció ser una buena idea, un plan radical. El llamado Transantiago fue propuesto por primera vez por el gobierno anterior en 2002. Y contempla el reemplazo de los antiguos buses y rutas anacrónicas por una flota de buses articulados que circulen por vías principales unidas a servicios alimentadores locales.
Las ventajas parecen estar claras: menos buses obstruyendo las calles, menos contaminación, y transporte más seguro sin incrementar la tarifa del viaje.Pero cuando el nuevo sistema se impuso por la fuerza el 10 de febrero, el resultado fue un caos.Los viejos buses tenían una mayor frecuencia y paraban en cualquier lugar. Ahora un viaje normal incluye varios cambios.Entre los reclamos está la abismal campaña de información unida a un mapa de rutas de infinita complejidad. Sin embargo, la principal queja han sido las largas colas realizadas por pasajeros desinformados que se han desparramado por las calles al no tener suficientes buses. Ello, considerando que febrero es un mes de vacaciones. Incluso, en cierta tarde pasajeros con problemas para volver a sus destinos se tomaron dos buses que iban en otra dirección para que los llevaran a sus casas.
Sólo problemas de la primera etapa, dijo el Gobierno. La verdadera prueba vendrá el próximo mes, cuando empiece la etapa escolar.
El sistema está diseñado para ser más eficiente. Por un lado, al Metro (donde se espera que el número de pasajeros se duplique), y los buses (cuyo número total se redujo a un tercio). En tanto, los críticos dicen que los viajes serán más extenuantes para los usuarios.
El suministro de un sistema no subvencionado con una tarifa de 77 centavos de dólar parece ambicioso. Mientras, el potencial mayor dolor de cabeza es el sistema de prepago a través de la tarjeta inteligente, única forma de pago para el Metro y bus. Durante las pruebas, la tarjeta había demostrado ser infalible, pero su introducción fue postergada hasta el 16 de febrero, dando a los pasajeros varios días de viajes gratis. Los temores son que podría no funcionar en lo absoluto.