sábado, 21 de junio de 2008

La Europa de las Luces y el Gran Hermano

Las libertades civiles están amenazadas y muy pocos están preocupados. Pero los liberales no podemos mantener una actitud pusilánime


El bloguero Socióblogo ha comentado sobre la universalidad de los derechos (ver artículo), destacando que el candidato John McCain (Republicano) ha declarado que los individuos acusados de terrorismo y detenidos en Guantánamo poco menos que no tienen derechos porque no son ciudadanos. Si son terroristas, por pérfidos que sean, sí tienen derechos, los cuales no son otorgados por el Estado ni algún otro ente real o ficticio: todos nacemos con derechos, y son universales. Peor aún, los detenidos en Guantánamo son sólo "sospechosos" de terrorismo, ni siquiera se ha comprobado su culpabilidad. Pero según las disposiciones del actual gobierno de EEUU, no tienen derecho a defenderse, ni menos aún a saber de qué se les acusa. No olvidemos que mientras no se demuestre que son terroristas, son inocentes. Si es necesario llevarlos a juicio, que se haga. Pero es inadmisible detener por sospecha a individuos, al menos por períodos extensos. La universalidad de los derechos fue una de las banderas de lucha de la Revolución Francesa, que produjo la Declaración universal de los derechos del hombre. No se confundan, no fue una declaración de los derechos de los franceses, o de los europeos, o de unos por sobre otros. No. Los revolucionarios franceses declararon que los derechos son universales.

Ya habían adelantado algo los ingleses al limitar el poder del rey mediante la Magna Carta (ver ilustración abajo; fuente: Enciclopedia Británica), y con la consagración del hábeas corpus. La vilipendiada Wikipedia define hábeas corpus como institución jurídica que garantiza la libertad personal del individuo, a fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias. El primer registro escrito del uso de habeas corpus ad subjiciendum data de 1305, en la Inglaterra de Eduardo I. Desde aquella época el mundo y la cultura Occidental han avanzado bastante en cuanto a defender la libertad individual, y se puede decir que el logro más formidable de Occidente es justamente el carácter sagrado conferido a la libertad del individuo. En el siglo XX, el novelista George Orwell escribió su obra de ficción "1984", donde se describe un mundo en que el Estado controla por completo la vida de los individuos. Semejante horror se quiso llevar a cabo en la Alemania Nazi y en la Unión Soviética: ambos proyectos fracasaron. Occidente mantuvo la libertad individual como su estandarte.


Desgraciadamente, las libertades individuales y las libertades civiles se han visto erosionadas por parte de los políticos a ambos lados del Atlántico, con la complicidad de los embobados miembros de la opinión pública, quienes han sucumbido junto a sus autoridades ante los embates del terrorismo. Los terroristas odian nuestra libertad y, como saben que no pueden luchar contra ella, han volcado a nuestras propias autoridades en contra de nosotros mismos.

El Reino Unido ha aprobado una ley que permite detener hasta por 42 días a un individuo bajo sospecha de terrorismo. Esto es inaceptable. ¿42 días? ¿Es que realmente necesitan los servicios policiales tanto tiempo para recopilar información? De inmediato se viene a la mente la película En el nombre del padre, que describe la trágica (y verídica) historia de aquellos muchachos irlandeses arrestados en Londres y acusados de ser miembros del IRA, y condenados por un crimen que jamás cometieron. Sólo podemos esperar más películas igualmente desgarradoras con las historias de horror que surgirán a partir de esta ignominiosa afrenta a las libertades civiles. Lo triste es que los más exaltados querían fijar el límite en 90 días.

En el nombre del padre (trailer)



Ya vimos el descriterio de las autoridades represivas británicas cuando dispararon contra Jean Charles de Menezes, un ciudadano brasileño cuya gran falta fue dirigirse hacia un país donde el mercado le ofrece mejores expectativas laborales, y murió asesinado en el Underground por un paco culiao inglés. La policía no debe portar armas, y si ellos desean tener armas, entonces todos debemos armarnos para protegernos de los pacos. Hasta hace muy poco, los policías eran miembros de la comunidad que sólo necesitaban una luma (bastón) para defenderse en casos extremos; su autoridad emanaba del respeto de la comunidad. Al menos esto aún es así en Irlanda, pero es imperativo quitarle las armas a los policías en los países que quieran llamarse civilizados.

No al Estado policial
Como si fuese poco, es el propio público el que aplaude estos disparates. El gráfico de la derecha (fuente: The Economist) muestra los niveles exorbitantes de apoyo que gozan medidas autoritarias y abusivas como la proliferación de las cámaras de circuito cerrado en lugares públicos, la creación de una base de datos de ADN en los registros de la policía inglesa, una base de datos en el sistema de salud, y la obligatoriedad de tener un documento de identidad. En resumen, un mundo orwelliano en todo su esplendor. Lo paradójico es que el gráfico muestra en su último punto que la gente se opone a que el gobierno siga recopilando información. ¿Quién los entiende?

Si queremos limitar el accionar del gobierno y si deseamos anteponer al individuo por sobre organizaciones ilíctas como el Estado, es esencial que el gobierno no tenga acceso a nuestra información privada. Las cámaras de TV y cédulas de identidad son odiosas porque le entregan un poder descomunal al aparato gubernamental, y más aún, se presta para situaciones incómodas en las que vemos nuestra intimidad expuesta ante los operarios de dichos medios y los burócratas. Es sólo cuestión de tiempo hasta que el mal uso de estos datos supere a los supuestos beneficios. Si alguna entidad desea información, debe ser recopilada por acción voluntaria de los "beneficiados". En el Reino Unido e Irlanda no existen los documentos de la vergüenza llamados "carné de identidad", y no deben existir tampoco.

También en Suecia se han dispuesto medidas similares. El parlamento ha aprobado una ley que permite a los servicios secretos el espionaje de llamadas telefónicas y correos electrónicos desde el país hacia el extranjero, lo que nuevamente abre las puertas para todo tipo de abusos. Lo más patético es que la medida la impulsó el gobierno de centro-derecha encabezado por Frederik Reinfeldt, a quien tenemos gran estima en este sitio, pero este adefesio no puede quedar impune. Este disparate es de la misma magnitud que el Acta Patriótica (USA PATRIOT Act), medida que busca restringir las garantías de las que goza el individuo bajo la Constitución Americana, y entrega enormes poderes represivos al gobierno norteamericano.

El Gran Hermano nos está mirando.

1 comentario:

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Hay aspectos en los que concuerdo, pero otros me llaman la atención.

Si no quieres que tengamos id, entonces tampoco las multitiendas y los bancos deben manejar información nuestra como el DICOM histórico.

Mencionar eso, sería lo más consecuente con un pensamiento liberal. De lo contrario, sólo estarías trasnfiriendo la dominación desde el estado a las corporaciones privadas monopólicas.