lunes, 25 de enero de 2010

Muffins por Haití



Con mis colegas decidimos que no era una alternativa viable el quedarse de brazos cruzados ante las devastadoras imágenes de Haití, y surgió la idea de organizar un "desayuno solidario", o sea, traer nosotros mismos reposterías que venderíamos en la oficina durante el "tea break", y todo lo recaudado iría a una organización de beneficiencia.

OK, lo admito. Yo no hornée nada sino que le pedí a Chanchi que se luciera con sus muffins con chips de chocolate, que le quedan impajaritablemente esponjosos. Si los hubiese hecho yo, imagínense. Así es que, bueno, eso hicimos hoy, lo pasamos bien tomando té y comiendo quequito (no confundir con éste comer quequito de nuestros amigos de Gorila Blog). La suma recaudada aún no se entrega pero es seguro que sobrepasamos nuestra meta, y cómo no, si nos vendimos los queques y muffins a precios usureros (por ausencia de competitividad, claro está). La idea era, por supuesto, recaudar lo más posible. Además hemos donado una hora de trabajo que Finanzas nos va a descontar e irá también a la organización beneficiada, que mantendré en reserva pero una ex colega trabaja ahí así es que es de plena confianza.

A mi entender, es inaceptable no hacer nada ante esta tragedia. Es cierto que uno no siempre sabe el destino de los recursos, lo que no sólo demuestra la importancia de la confianza en un sistema económico, sino que pone de relieve la necesidad de eliminar la corrupción de los gobiernos, sean estos los donantes o los receptores.
En todo el mundo ha habido eventos de beneficiencia y no hay excusa para marginarse. El gobierno, como siempre, es el problema, y no la solución (ya The Economist propone imponer un gobierno de emergencia en Haití). Si tuviésemos una forma directa de colaborar, el mundo podría eficientemente asignar recursos a quienes lo necesitan. En África ya están avanzados los proyectos de instalar sistemas bancarios mediante telefonía móvil, lo que permitiría saltarse a los corruptos gobiernos y traer e la masa empobrecida los beneficios de una banca, para que puedan ahorrar y administrar con mayor seguridad su dinero. Si pudiésemos comprar directamente a quienes nos ofrecen sus productos, sin burocracias, habríamos superado la pobreza hace rato. Piensen qué pasaría si pudiésemos comprar café a un campesino africano, sin Starbucks se jacte de darles un peso por cada 2 lucas que cuesta un latte. Mejor sería la luca directamente al campesino.

Sea donde sea que estés leyendo, esperar que el gobierno de turno haga una donación al gobiero de Haití sería absurdo. Nos pasaríamos una vida esperando. Creo que como liberales que somos, es nuestro deber ético el socorrer a quien lo necesita, siempre y cuando sea voluntario y por iniciativa privada o personal. Ya veremos las medidas a mediano plazo. Pero tenemos que ayudar ahora ya, y animo a los lectores de este sitio a que piensen cómo ayudar, en caso que no lo hayan hecho. Insisto que no podemos esperar a las burocracias gubernamentales, que sólo surtirán efecto a largo plazo. No perdamos tiempo porque —como dijo Keynes— en el largo plazo "estaremos todos muertos". Hagamos algo hoy.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que lindo, Peter Singer estaría orgulloso. ¿No han pensado en sacar un calendario posando piluchitos?

Maihue dijo...

Apoyo tu idea de buscar hacer algo, cada uno o en grupos de amig@s, privadamente.
Estoy pensando en mi caso.

Catalina A. dijo...
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