jueves, 28 de enero de 2010

Para que jamás nos falte rock

Reflexiones sobre un concierto histórico

Chile Liberal se entera que el concierto ofrecido por la mítica banda de rock pesado Metallica fue, como era de esperarse, excepcional. Incluso nos consta que en el Club Hípico una de las colaboradoras de nuestro sitio sacudió la cabeza, levantó la mano haciendo cachitos y rockeó a más no poder al ritmo incontenible de One, entre muchos otros himos del speed metal.

Muchas cosas se pueden destacar de este hito. Primero, que el concejal UDI Jorge Alessandri no logró boicotear el encuentro. La censura a Iron Maiden podrá perdonarse, pero jamás olvidarse, y la ultraderecha no perderá ocasión de hacerse la santurrona buscando cualquier pretexto para impedir una legítima expresión del rock, que como sabemos, es uno de los principales canales de la contra-cultura de Occidente. En la medida que ustedes no se inscriban en los registros electorales, seguirán a merced de los que sí se inscriben, y que no renunciarán jamás a imponer sus reglas y modelar tu conducta, porque son conservadores y su ADN es autoritario y manipulador.

Por otro lado, kudos para el personaje de la noche, la Abuelita Metallica (ver foto izquierda), una mujer de gloriosos 76 años que llegó a la zona VIP, ayudada con un bastón, y rockeó como cualquiera. Así aspira modestamente vuestro correponsal el llegar a viejo.


Un hecho que no podemos dejar pasar es las críticas a Metallica por parte de un polemicista peruano llamado "Peruanista", quien la verdad se ha metido en las patas de los caballos: ha insultado al Metal, y el Metal ha prometido vengarse. Por favor lean Metallica y la promoción de culturas opresivas de abuso racista e indiferencia materialista.

Nuestro sitio, para empezar, no tiene nada contra el heavy metal, todo lo contrario, menos aún lo consideramos como una ofensa a nuestra tradición cultural. Quizás porque no tenemos una trayectoria artística rica, fácilmente nos dejamos permear por lo que venga. Los anglosajones inventaron aquella música extraordinaria llamada rock, ¿por qué habríamos de considerarla en contraposición a nuestros valores (cuáles, además)? ¿No se ha convertido el rock en otro aporte de Occidente a la cultura universal (junto al ateísmo, el racionalismo, la democracia, etc)? Más bien, sí podemos concluir que las presentaciones de estos espectáculos demuestran cómo ha echado raíces en nuestro país una cultura del rock, la cual ha desde sus inicios acompañado movimientos de rebelión como el mayo del 68, e incluso la propia caída del Muro de Berlín. Según un amigo mío originario de la ex Checoslovaquia, era tal la fama —clandestina— de Pink Floyd tras la cortina de hierro que fue el detonante para que los jóvenes se inspirasen para derrocar a los comunistas (si usted es católico, de seguro que creerá que fue Wojtila; en fin, cada uno cree lo que quiere)

Hay un incidente no menor que vale la pena destacar. Vivimos en una sociedad de consumo. Somos consumidores. Además, funcionamos en una sociedad en la que se respetan los acuerdos, los contratos y la palabra empeñada (en esta última, los chilenos andamos bastante mal, en todo caso). Metallica es una banda fanática del respeto a sus derechos de autor, y no permite que nadie se gane un centavo a costillas de ellos, lo que nos parece muy bien. Las entradas a su show fueron carísimas, lo que ya se está convirtiendo en práctica habitual en Chile (no sé si es una leyenda urbana que sale más barato ir a megaeventos en Argentina), pero los precios los dicta la implacable ley de la oferta y la demanda, aunque no me quejo de que se tomen acciones legales contra la productora por estos precios abusivos. La calidad de Metallica no la pongo a duda —si bien Lars Ulrich anduvo algo a destiempo, me dicen—, pero 10 minutos de fallas técnicas me parecen un abuso a la buena voluntad de los asistentes al concierto. Lo mínimo que exigimos es una disculpa pública de los organizadores, y la verdad ignoro por completo si se debe a los técnicos de la banda o a la productora Time For Fun. La genté pagó para ver un show de categoría internacional, lo que no se cumplió a cabalidad por porblemas de audio al inicio. Hoy ha aparecido esta carta en el espitolario de El Mercurio, y Chile Liberal demanda que al respecto se pronuncien los culpables, si es que queremos que el rock mantenga el prestigio que se ha ganado en esta última década.

Pór último, quiero decir que muchas veces se nos criticó, especialmetne cuando pendejos, por escuchar esa "basura", esos "rugidos infernales" que parecían "bramidos de animales en el matadero"... se nos dijo de todo. Ya hay una generación entera que nació con rock, se crió sacudiendo la cabeza escuchando en el "personal estéreo" el "cassette" And Justice For All, y al rock, y que escucha la fantástica radio Futuro. A pesar de las advertencias, nada malo pasó. Al contrario de lo que se dijo, salimos más normales que la cresta. En la Futuro, el sonido oficial de Chile Liberal, se transmite un programa extraordinario del siempre ácido y punzante Iván Núñez, llamado Palabras sacan palabras. Recomiendo encarecidamente escucharlo, y mantenernos al día en cuanto a política y actualidad. Somos rockeros, por lo mismo, nos mantenemos al día para que no nos hagan huevones.

Levanto la mano con el índice y el pulgar extendidos, y el anular y cordial plegados, o sea, haciendo cachitos, y declaro: grande Metallica, y larga vida al rock. Nos podrá faltar cualquier cosa en esta vida, pero que jamás nos falte el rock, amigos míos. Porque el día que nos falte rock, cagamos.

(Artículo dedicado especialmente a los rockeros de chaqueta y corbata que a pesar de las apariencias, siguen llevando un rebelde por dentro. El saludo de Chile Liberal a todos aquellos)

1 comentario:

Catalina A. dijo...

aja!! no había cachado que habías posteado esto.. long live rock 'n roll!!