Hay argumentos a favor y en contra del aborto. Los catolicones oponen una resistencia férrea a la despenalización bajo una supuesta "defensa de la vida". Para ellos, el resto son
criminales (o
cerdos). El presente artículo pretende demostrar las incoherencias de su postura, argumentará en contra del
status quo y a favor de la despenalización.
El estatus del embriónLa discusión se reduce a una pregunta irreducible: ¿es el embrión un individuo? Si lo es, desde luego que el aborto sería un crimen. Si no, entonces no hay nada que discutir porque el aborto no sería equivalente a un homicidio (veremos más adelante que el aborto es, en realidad, una cuestión de conciencia). Para quienes creen que el sexo previo al matrimonio -o fuera de él- es pecado, la postura pro-vida es conveniente. El problema reside en que ellos no son capaces de demostrar que el embrión sea un individuo.
Se nos ha hecho creer que cuando un espermio fecunda un óvulo ya estamos frente a una unidad viva que es diferente al contribuyente del espermio y del óvulo... y que es una criatura indefensa que demanda protección. Su tamaño microscópico, desde luego, no le permitiría defenderse ante la "agresión" del aborto. Gracias a los conocimientos aportados por la ciencia, sabemos que el cigoto tiene un ADN único e irrepetible. Los catolicones y los tontos útiles (e inútiles) que les hacen caso han usado este hecho para considerar el aborto un crimen ya que para ellos la mera constatación de ADN equivale a estar en presencia de un individuo. Chile es uno de los cuatro países del mundo donde esto se considera tal, y por ello el aborto está penalizado. Los catolicones, mucha vieja zorrijunta y onanista crónicos del Opus Dei, claman que Chile es "un ejemplo para el mundo" por castigar con presidio el aborto. Pero la realidad nos dice otra cosa: el ADN es insuficiente para definir a un individuo.
Como he explicado anteriormente, hoy la ciencia nos permite en teoría clonar un cigoto, que puede copiarse muchas veces y crear varias copias idénticas con el mismo ADN, resultando en varios seres exactamente iguales pero de individualidades completamente distintas. Lo único que hace a un indiviudo ser único es su conciencia y para ello es necesario que exista un cerebro. Mientras no haya actividad cerebral, no es posible hablar de un individuo. El límite de cuándo ya hay actividad cerebral debe decidirse por consenso entre los más brillantes científicos, juristas, intelectuales y expertos en ética que se disponga en la sociedad. Es una arbitrariedad, sin fundamentos, el establecer la fecundación (o "concepción", en dialecto catolicón) como el comienzo de la vida humana.
¿Po qué entonces seguimos empantanados y discutiendo este tema? Sospecho que se debe a la intrusión de un meme (idea) agresivo en el pensamiento actual, y que se llama cristianismo. Éste es un conjunto de creencias mitológicas que se remontan al Antiguo Egipto, desde donde surgió el judaísmo, que en un principio era politeísta (sí, averigüen), y luego se convirtió en monoteísta. En un momento surge un sujeto denominado hijo directo de algún ser fantástico que creó el universo y sus enseñanzas se han empleado eficazmente con el fin de manipular a las masas ignorantes para baneficio de las clases dirigentes. Es importante notar el siguiente
extracto:
En la Iglesia católica romana, la posición que establece que la vida humana existe desde el momento de la concepción no siempre ha sido la misma. Antes de 1869 la mayoría de los teólogos enseñaban que el feto se convertía en un ser humano con alma humana a partir de los 40 días (a veces más tarde) después de la concepción. La postura de la jerarquía eclesial de condena absoluta al aborto ha sido cuestionada por teólogos católicos que creen que el aborto es permisible en las primeras etapas de gestación.
La postura de la Iglesia católica con respecto al aborto inducido
Hasta Pío IX, los pontífices se preocuparon primordialmente de problemas de penitencia en relación al aborto, es decir, catalogaban y definían la magnitud de varios pecados, entre los cuales el aborto no era de los más graves9. Desde la publicación de la Apostólica Sedis de Pío IX en 1869, la práctica del aborto bajo cualquier circunstancia se convirtió en un pecado grave castigado con la excomunión.
Más aún, no hay ninguna palabra del autodenominado hijo de dios que condene el aborto. La postura romana frente al aborto es una añadidura reciente a sus principios, emanada a partir del capricho de sus propios clérigos, y que carece de argumentación razonable.
Su objetivo primordial es desincentivar el sexo, circunscribiéndolo a la institución del matrimonio.
Lo anterior es fácilmente comprobable: la iglesia de Roma se opone al condón, que no es abortivo; la misma iglesia también
se opone a la masturbación (
ver noticia), que no puede ser considerada una práctica abortiva. Como bien sabemos en Chile, se opone incluso a una píldora cuya calidad abortiva es discutible, y más bien improbable. A los clérigos católicos se les prohíbe el sexo. Sus principales íconos son seres asexuados (santos, beatos, vírgenes, nacimientos virginales, el propio hijo de dios fue asexual, etc.). Este grupo tiene una fijación con el sexo.
Podemos concluir que este grupo de presión, el catolicismo romano, simplemente quiere impedir -cueste lo que cueste- la actividad sexual fuera del matrimonio. La mejor forma de llevar a cabo esta campaña es forzando a las mujeres a proseguir con embarazos no deseados, usando a los hijos como forma de castigo por sucumbir al pecado del sexo.
Una sociedad ilustrada y elevada debe respetar a cada uno de sus miembros. Ninguna mujer puede ser forzada a practicarse un aborto. Del mismo modo que nadie puede forzar a una mujer a tener un hijo cuando no lo desea, y pensemos en casos de abuso sexual etc. El aborto es una cuestión de conciencia cuya decisión proviene desde el fuero interno de la mujer. Es inaceptable continuar con la actual legislación ya que el aborto no es un crimen: debe despenalizarse.
Incoherencias y consecuencias políticasEl propio organismo de la mujer elimina cigotos espontáneamente. Si tanto les interesa la defensa de la vida, debiesen estar preocupados de evitar este mecanismo biológico. Pero nadie hace nada al respecto. O sea, ¿el cigoto sólo tiene valor cuando a los catolicones se les antoja? "Es que es un proceso natural", dicen. ¿Entonces la naturaleza es asesina? ¿Dios permite estos abortos? Pero, si los cigotos siempre son individuos, ¿entonces dios es un asesino? Y si somos criaturas de dios, ¿este dios nos creó con fallas?
Los argumentos pro-vida, o anti-sexo, hacen agua por todas partes. Gran parte del mundo industrializado ha superado esta etapa. Así como el cura se entromete en política y llama
a votar por los los tontos útiles que lo apoyan, el editor de este blog recomienda que sus lectores voten por quienes no se dejan influenciar por asociaciones medievales.
Lo más extraño es que los 36 diputados que promovieron la prohibición de la Píldora del Día Después son los más acérrimos apologetas de la dictadura militar chilena (1973-1990) encabezada por Augusto Pinochet. Al parecer, defender a un cúmulo indiferenciado de células es defender la vida. Pero matar por la espalda a disidentes de la dictadura no merece mayor rechazo, al contrario, es justificable.
Lo mismo ocurre en EEUU. George Bush se opone tenazmente al aborto, también a la investigación en células madre, lo que eventulamente podría salvar a miles de millones de vidas. Pero este señor no se arruga para invadir Irak y causar cientos de miles de muertes, al igual que en Afganistán. Durante su período como gobernador de Texas, este sujeto aplaudió la pena de muerte (EEUU es el único país avanzado donde aún existe), de hecho él la reinstauró, y firmó 152 órdenes de muerte ("death warrants"), más que ningún otro gobernador de la historia de EEUU. Recordemos que George Bush es un cristiano devoto.
Sólo queda preguntarse, ¿de qué "defensa de la vida" habla esta gente?
La inmnensa mayoría de los chilenos, según todas las encuestas de opinión, se mostró en contra del fallo de la PDD por parte del Tribunal Constitucional. Si es así, la posición para los diputados de derecha es bastante incómoda. Lo lógico es que el electorado castigue sus candidaturas para que pierdan sus escaños. Así funciona una democracia.
Ahora que vienen las elecciones municipales, este blog recomienda que los electores lo piensen muy bien antes de votar por la Alianza (derecha). La alternancia en el poder es deseable, y el
Desalojo es necesario. Pero no a cualquier precio: los costes nunca deben exceder los beneficios.
¿Estará dispuesta la Concertación (izquierda) a corregir la ley actual?