martes, 3 de abril de 2007

Eliminemos la "semana santa"

AHORA QUE EL PAÍS SE VE CON DÍAS DE ASUETO, CHILE LIBERAL HACE UN ALTO PARA REFLEXIONAR SOBRE EL SENTIDO DE LA "SEMANA SANTA"... ¿QUÉ CELABRAMOS?, ¿CUÁL ES SU VALIDEZ?, ¿ QUÉ ES LO QUE REALMENTE CONMEMORAMOS?


COMENZAMOS UN NUEVO CICLO DESDE NUESTRO ÁNGULO NETAMENTE HUMANISTA Y SECULARISTA.

EL ARTÍCULO DE HOY SIRVE DE INTRODUCCIÓN PARA COMENZAR EL DEBATE, ES EL MÁS LIVIANO ADEMÁS. SIN EMBARGO, TENEMOS MÁS ARTÍCULOS PREPARADOS Y SABEMOS QUE SON POLÉMICOS, PERO NO ESCATIMAREMOS EN RECURSOS PARA CUESTIONAR A FONDO EL SENTIDO DE ESTAS FESTIVIDADES.


¿En qué consistía el "sermón de la montaña"? ¿Cuántos evangelios escribió Pablo? ¿Sabe usted si Moisés aparece en el Nuevo Testamento o en el Antiguo? ¿Cuándo fue la última vez que fue a misa? ¿Le interesa ir a misa?

Estas son preguntas válidas hoy y las respuestas de seguro que evidencian lo poco que sabemos de temas religiosos, pero más que nada, ponen de manifiesto lo poco que nos interesa la religión como tal. En un mundo cada vez más abocado al afán científico, donde cada vez podemos curar más enfermedades y mejorar la condición de muchos mediante adelantos tecnológicos, poco nos interesa ponernos de rodillas a rezarle a un ser de barba blanca que está sentado en su trono en el cielo. Dicho de otro modo, el mundo ha cambiado demasiado y sin embargo seguimos celebrando la "semana santa".

¿Qué significa "semana santa"?
Pocos lo saben, aunque muchos creen saberlo. Para varios consiste en comer pescado (quizás intoxicarse). Para otros, consiste en escuchar música romántica hasta las 12 en la radio. Para algunos, ver las aburridísimas películas de Jesús en la TV, transmitidas una y mil veces. (Increíblemente, los domingos siempre se transmite algo sobre Mozart o cosas así, ya que dos días sin mostrar tetas y culos es demasiado para la masa telespectadora.)

La verdad sea dicha, "semana santa" no es más que el feriado más aburrido del año. Cuando miramos en nuestro interior, nos damos cuenta que cada uno vive o sin "dios" o con algún ser superior que nosotros mismos hemos creado.

La idea antaño era permitir que los fieles no trabajasen y pudiesen observar las festividades religiosas, pero como cada vez hay menos curas y menos fieles, creemos que esta fiesta es simplemente un resabio de épocas oscurantistas.
Con Voltaire aprendimos a ser rebeldes, aunque los católicos lo llamaron "ateo infame". Con Adam Smith aprendidmos la importancia de la economía, aunque los católicos enseñan que ser pobre es bueno. Con Kant aprendimos a pensar. Con la escocesa Marie Stopes aprendimos la importancia de una sexualidad plena. ¿Qué hemos aprendido con los curas y las monjas?

Si lo examinamos con detención, hoy en día la "semana santa" ya no tiene relevancia alguna. No es más que una chifladura el celebrar la golpiza y tortura aplicada a Jesús. ¿Qué le costaba haber callado y no sacrificar su vida? ¿De qué pecado original nos salvó, de algo que yo hice cuando tenía 2 meses? Y si Jesús hubiese tenido esposa e hijos, y hubiese tenido que sudar para traer el pan a su familia (y no con esos inverosímiles milagros), ¿habría aceptado morir por su causa? Más aún: ¿es válido morir por una causa? ¿Qué tipo de padre es ése, "dios", que mata a su hijo para demostrar "cuánto amó al mundo"? Hay muchas formas de mostrar amor, exponerse a la brutalidad humana no es la más apropiada.

En definitiva, esta es una fiesta que ya es parte del pasado y que una sociedad humanista laica debe reinventar.

El Día de la Tolerancia
Invitamos a nuestros lectores a pensar en la importancia de respetar la individualidad de nustro prójimo y de practicar la tolerancia, tan vilipendiada por los los lobbies religiosos. Creemos que es mucho más constructivo dejar de celebrar la muerte de Jesús como "acto de amor" y recordar dicho acontecimiento como la consecuencia injusta de la intolerancia de los maestros de la ley, quienes condenaron a muerte en último término a Jesús.

Si los cristianos, judíos, musulmanes, etc, desean realizar sus festividades, pueden hacerlo cualquier día pero no obligar al país a dejar de trabajar porque una religión determinada así lo ordena. Y si deseamos un día de descanso, hagámoslo a nombre de la tolerancia.

Pero como ya hay una tradición al respecto, proponemos eliminar "viernes santo" y crear el "Día de la tolerancia", donde cada uno celebre la libertad de expresión y el respeto al otro, que sea una celebración de vida.
CONTINUAREMOS ESTE CICLO CON LOS SIGUIENTES ARTÍCULOS

6 comentarios:

Carlos dijo...

Yo también estoy de acuerdo en dejar de celebrar la semana santa, pero en un sentido de celebración personal. No soy católico, pues dejé de serlo cuando tuve la madurez suficiente como para pensar bien las cosas. Pero si consideramos que nuestro país es mayoritariamente católico, pues habría que preguntarles a ellos. A todos los católicos, especialmente los que se dicen "católicos".
Verán, la religión católica ya no se caracteriza por exigir a sus creyentes la devoción estricta que exigía antes. Esto ha hecho que millones de personas se declaren católicos en el papel, pero que en realidad les da lo mismo la religión, o bien acuden a ella sólo cuando les interesa.
Por último, creo que las celebraciones populares también estan sujetas a la evolución natural de la sociedad. Si la semana santa antes era celebrada por otros motivos (o era celebrada con mayor devoción, que parece ser el tema aquí), creo que no habría problema en que conservara el nombre y la fecha y se transformara en el futuro en la celebración de la llegada de un conejo extraterrestre que trajo en recipientes con forma de huevo una nueva forma de tecnología.
Por último, este tipo de cuestionamientos (¿es válido morir por una causa? ¿Qué tipo de padre es ése, "dios", que mata a su hijo para demostrar "cuánto amó al mundo"?) dejaron de interesarme cuando pasé a primero medio. Los vemos todos los días. Además, es cosa de ser padre para darse cuenta .

Vamos chicos, que pueden hacerlo mejor.

Patoace dijo...

"Raspa un ateo y encontrarás un fanático"

Como Ud. no es católico ¡nadie puede celebrar la semana santa!

Chile Liberal dijo...

Nunca hemos planteado el prohibir la semana santa. Simplemente creemos que la condena a muerte de Jesús, más el nuevo racionalismo del ser humano, junto con los pocos practicantes católicos, nos llevan a proponer crear el Día de la Tolerancia.

Quienes quieran seguir celebrando su fiesta religiosa, pueden hacerlo. Lo que molesta es que obliguen al país a un día feriado que ya carece de sentido.

Anónimo dijo...

Creo que es más razonable eliminar el feriado. Cuando las minorías religiosas (por ejemplo, los judíos) tienen un "día sagrado", se les permite faltar al trabajo ese día. La minoría de cristianos practicantes puede hacer lo mismo.

Dos alcances a lo anterior:
1. Para evitar súbitos "ataques de fe", las ausencias en "días sagrados" deben ser descontadas de las vacaciones. Un poco de sacrificio afianza la fe.
2. Esto se puede implementar como experimento. Si resultan ser muchos quienes se toman un "día sagrado" (p.ej., no creo que Semana Santa sobreviva, pero sí Navidad), el sentido práctico aconseja hacer feriado ese día, con un nombre laico para hacerlo más "inclusivo". Por ejemplo, en Uruguay el feriado de Navidad se conoce como Día de la Familia.

Todo lo anterior sólo debe aplicarse a las reparticiones estatales. Lo más lógico y liberal es que los negocios y escuelas privadas elijan sus propios feriados a su conveniencia y gusto. Con las mínimas salvaguardas para que alguien que necesita un día de vacaciones en ÉSE día no tenga que escoger entre Dios y la pega.

Anónimo dijo...

Que pena este tipo de 'reflexiones' en torno a una semana que se celebra hace tanto tiempo ¿Porque si aman e idolatran la libertad no dejan a las personas cristianas o de buena voluntad libres para celebrar tranquilos estos dias?
La libertad solamente individual conduce al egoismo.

Anónimo dijo...

"La libertad solamente individual conduce al egoismo." Noble postura, propugnada desde siempre por papas, chamanes y ayatollahs. De allí sus ingentes esfuerzos para que las personas comunes a quienes parasitan sean cada vez menos egoístas.