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lunes, 25 de julio de 2016

Crítica de cine: Colonia


El último largometraje protagonizado por Emma Watson no decepciona

Acaba de estrenarse Colonia, un film sobre la macabra Colonia Dignidad, y con Chanchi desafiamos las tradicionales temperaturas caniculares de julio en Francia para ir a verla. Quedamos bastante satisfechos: quizás porque en realidad tampoco teníamos grandes expectativas.

La belleza hipnótica de Emma Watson y su voz perfectamente articulada, capaz de romper los vidrios de las ventanas con su nitidez, encarna a Lena, una azafata que llega a Chile, donde vive su pololo alemán, Daniel, interpretado por Daniel Bruhl. Él es un activista de izquierda profundamente comprometido con el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), encabezado por el reverenciado ex Presidente de Chile, Salvador Allende. 

El golpe militar y la remisión al Estado Nacional separan a esta pareja. De un helicóptero desciende el general Contreras con un soplón encapuchado, quien empieza a apuntar a los colaboradores directos de la UP. Daniel es uno de ellos. Un bus blanco, una especia de ambulancia, se lo lleva a él y a varios otros. 

Lena sigue su rastro y llega hasta un fundo perdido en el sur de Chile llamado Colonia Dignidad. Decide entrar como residente con el objetivo de encontrar a su amado y rescatarlo. En el reducto, Daniel ha sido ferozmente torturado y luego puesto a trabajar con el resto de los miembros en la fabricación de armas y gas sarín, encargados en persona por el ex mandamás de Chile, Augusto Pinochet, al fundador de Colonia, Paul Schaffer. (Esto fue un hecho verídico, durante los créditos vemos fotos de Pinochet aclamado por Schaffer y los residentes de la Colonia.) 

El film en su estilo es muy "Emma Watson". La antigua Hermione Granger hoy es una estilizada señorita, siempre impecable: sexy pero jamás vulgar, e intelectual sin un ápice de aburrida. Une joven bella y talentosa comprometida con grandes causas. Así también es el film Colonia, y quizás ahí yace sea su debilidad.

Los detalles sórdidos son sólo sugeridos. En Chile todos conocemos la triste realidad de los "tíos permanentes" en la infame Colonia Dignidad, que no era sino un culto cristiano fundado por un ex nazi prófugo acusado de pederastia en Alemania. Una escena en que el líder llama a los niños a las duchas, mientras ellos entonan angelicales cánticos religiosos, señala sutilmente que el abuso sexual de menores era la norma en ese campo de concentración instalado en Chile a vista y paciencia de las autoridades. Pero la película en sí no ahonda ni en las violaciones ni en el trabajo forzado, sino que permanece centrado en la historia central del argumento que es la valentía de Lena y su tenacidad por llegar hasta Daniel.

Probablemente el realizador, Florian Gallenberger, no logró conciliar a la perfección el horror de la Colonia, que supera la ficción más escabrosa jamás imaginable, con la necesidad de mantener la compostura para no perturbar en demasía a los espectadores, y de paso, guardando respeto por quienes padecieron el horror. Sospecho que contar en el reparto con una estrella de la talla de Emma Watson requirió tratar el tema con delicadeza. 

En lo personal, creo que esto fue atinado. Sin un trato fino, Colonia puede convertirse en un film extremadamente mórbido. No era la idea hacer un film à la Pasolini. Es más prudente dejar que de la sordidez explícita se ocupen documentales o la literatura. Exponer a los cinéfilos al horror de los campos de concentración de la Alemania Nazi ya es de por sí desestabilizante. Añadirle una dictadura sudamericana, más lavado de cerebro y pedofilia sistemática, puede sobrepasar el límite de lo tolerable.

Este largometraje no obstante es valiente al mostrar uno de los capítulos más oscuros del siglo XX, como lo fue el golpe militar en Chile el año 1973, tratando de equilibrar un thriller con una historia de amor, sin abandonar un tono militante, y todo en un conjunto estético y elegante que sigue una estructura cadenciosa clásica, diseñada para para un público selecto pero suficientemente masivo.

En Chile servirá para continuar este largo proceso de catarsis y de búsqueda interior sobre el pasaje más tenebroso de nuestra historia, que ahora vuelve a salir al mundo en todo su horror, y aunque Colonia algo lo mitiga dejando entrever la majestuosidad de los Andes nevados y los idílicos parajes sureños, sigue ahí la herida lacerante. No queda sino aplaudir este buen film, y la actuación correcta y sobria de Emma Watson.

lunes, 18 de julio de 2016

Festival de Teatro de Aviñón: 2666

En abril pasado por fin pude cumplir un objetivo pendiente desde hace años: leer 2666, la obra monumental del chileno Roberto Bolaño, cuya extensión es de nada menos que 1.300 páginas. Y lo conseguí. 

Obra menos hermética que Los detectives salvajes, el autor que definitivamente asesinó al boom latinoamericano logró, en una frenética carrera por ganarle tiempo a la muerte, escribir su magnum opus cuando ya presentía que la insuficiencia hepática que lo quejaba tendría un desenlace trágico. Esto explica que 2666 sea un torbellino.

La edición en inglés de Los detectives salvajes fue un éxito absoluto. Luego, con Bolaño ya consagrado, y fallecido, vino el descubrimiento del manuscrito de 2666, dividido en 5 partes, el cual él ordenó expresamente editar cada tomo por año justamente para evitar acabar con un mamotreto de 1.400 páginas e imposible de vender. Los especialistas vieron que tal era la calidad del texto que su edición consolidada era necesaria. La expectación del público era total. Así de repente, un nuevo escritor chileno, y latinoamericano, volvía a darle al mundo una razón más para amar las letras hispanas.

En EEUU adaptaron 2666 al teatro. En Barcelona, lo mismo. Ahora, en Francia, el joven Julien Gosselin (29) aceptó el desafío y se propuso la tarea titánica de llevar la obra póstuma de Roberto Bolaño a las tablas galas. En Aviñón 2016 ha sido presentada y la recepción de los críticos y del público ha sido extraordinaria. De allí vengo llegando y en este post les contaré lo ocurrido.

Como decía, acabé 2666 en abril. Cuando apareció en línea el programa de Aviñón para este año, en mayo, me llevé la tremenda sorpresa de encontrarme con 2666 entre las obras en cartelera. Debajo del título había una advertencia: "12 horas (entreactos incluidos)". Largué una risotada. Lo supe de inmediato: el realizador no iba a entregarnos una versión edulcorada y de fácil digestión de 2666. Sería matar el libro y de paso, la idea de Bolaño. La obra teatral debe ser desafiante para los espectadores tal como la novela lo es para los lectores.

En particular, lo más agobiante de la novela es "La parte de los crímenes", en que Bolaño describe con frialdad clínica los cientos de reportes forenses de las muchachas asesinadas durante la década 90 en Ciudad Juárez, ciudad económicamente pujante gracias a las muchísimas maquiladoras que abastecen mano de obra barata a EEUU. Sus mujeres ganan más dinero que en el resto del país y  por consiguiente son más autónomas porque dependen menos del sustento económico de un hombre. 

Acá la ciudad es llamada Santa Teresa. Leer esta parte es repugnante. La estrategia de nuestro autor es el shock & bore, que funciona magistralmente. Tardé 2 semanas sólo en leer los crímenes. Imagino que muchos abandonan ahí la lectura. La angustia que uno siente es la misma que debe haber sufrido Bolaño cuando veía que en Ciudad Juárez las miles de muchachas eran asesindas de manera horrible y al mundo no le importaba un comino, excepto a sus habitantes. Gracias al autor chileno, por un momento, viví en Ciudad Juárez. Quedé exhausto.

Chanchi compró tickets para otras obras. "No me da el cuero para estas rarezas esnob", refunfuñó. "¡No soy capaz de pasarme 12 horas en un teatro!", exclamó. Compré una sola entrada y el gran día fue ayer. 

Festival en Aviñón, Niza en el corazón
El espectáculo pirotécnico del 14 de julio esta vez lo vimos por tv. En eso estábamos cuando en la pantalla de BFMTV aparece un titular inquietante: Un camión arrolla a decenas de personas en Niza. De inmediato me vino a la mente las palabras de un líder de Daesh que llamaba a tomar un vehículo para embestir a una multitud si es que los yihadistas no contaban con medios sofisticados para un ataque. Un camión atropellando gente era cosa grave, no un mero accidente. Así fue.

Varios espectáculos fueron cancelados, especialmente la marcha del Orgullo Gay. Los organizadores de Aviñón enviaron un mail confirmando que el festival va, que habrá medidas especiales de seguridad, pero que el festival no se amilana y que no habría un minuto de silencio sino que aplaudiríamos a rabiar cada una de las piezas de teatro. En estos momentos hay que celebrar la vida para conmemorar a los que murieron por ver un simple show de fuegos artificiales. Ahora todos somos un blanco potencial, incluso quienes sólo quieren ir a ver una obra teatral. El mundo se ha vuelto un lugar extraño.

Aviñón es la Ciudad de los Papas. El Gran Cisma de Occidente, en el siglo XII, significó llevarse la sede de la iglesia de Roma desde el Vaticano hasta el interior de la Cote d'Azur. Al interior de las murallas de la ciudad se conservan los edificios monumentales en que habitaron nueve Papas. Han pasado los siglos y hoy Aviñón es mundialmente famosa por albergar uno de los más prestigiosos, multitudinarios y coloridos festivales de artes escénicas.
Después de un paseo por la ciudad y de degustar un buen almuerzo en un restaurant provenzal, partí hacia La FabricA, como se llama la sala donde se presentaría 2666. La obra está dividida en 5 partes, siguiendo la estructura que construyó Bolaño.

1. La parte de los críticos, 14:00
Presiento que la sala estará repleta. Me registran la mochila, donde llevaba un paquete de galletas y el libro de Bolaño (me vine releyéndolo en el tren). Nos acomodamos, el calor es intenso. Se abre el telón. Hay varios bloques movibles y pantallas gigantes. La obra parte en la oscuridad absoluta. Se  escucha una angustiante llamada telefónica de una mujer a un programa bobalicón, exigiendo ayuda, llamando la atención sobre los crímenes de mujeres en Santa Teresa. Un perturbador silencio se apodera de la sala. Aparecen en escena los críticos literarios, cuatro profesores universitarios que han dedicado sus carreras a estudiar al enigmático Benno von Archimboldi, el más grande autor alemán del siglo, y candidato al Nobel. Nadie sabe su paradero, ni su identidad.

Entre viajes y simposios, intercambios profesionales y amistad, comienzan a surgir lazos amorosos entre los críticos. Liz Norton, la experta de la Univesity of London, con Jean-Claude Pelletier, de La Sorbona, y Manuel Espinoza, de la Universidad Complutense de Madrid. Hay bloques movibles sobre el escenario y las pantallas recrean ágilmente las distintas ubicaciones. Vienen varias escenas de sexo, filmadas sobre el escenario con una cámara de mano por uno de los productores, lo que permite seguir la obra en las pantallas gigantes. El teatro se convierte en cine. Vienen más y más escenas sexuales, incluso con los personajes completamente desnudos formando un ménage à trois. Liz, cuando está vestida, aparece en calzones de tipo minimalista. "Mostrar esto al público chileno sería imposible", pensé. "País de mierda", concluí.

Hay música en vivo. Los efectos visuales son buenos. Llamadas por Skype que se siguen en las pantallas. La obra rápidamente se centra en los líos amorosos de los expertos en Benno von Archimboldi. Deciden que el máximo exponente de las letras germanas debe ser ubicado. Un dato los lleva a seguir el rastro de un extraño ciudadano alemán que vive en Santa Teresa, acusado de varios femicidios.

Las disputas comienzan entre los críticos. Liz se marcha a Turín donde al parecer se enamora del crítico italiano, un hombre postrado en silla de ruedas. Ella nos relata sus sueños, que son aterradores.


Llega el primer descanso, de 30 minutos. La gente compra sándwiches, café y bebidas y se echa en los prados alrededor de La FabricA. El sol brilla, el día es hermoso. Me tomé un té con leche mientras hojeaba 2666. Pensar en "La parte de los crímenes" me atormenta. 

2. La parte de Amalfitano, 16:30
En Santa Teresa conocen a un profesor universitario de origen chileno que ejerció la docencia en Barcelona. A mi entender, Bolaño hace una especie de cameo appearence, bastante extensa y compleja. El profesor Amalfitano hace un largo y alambicado monólogo. "No entiendo nada", le replica Liz Norton. "Yo tampoco", contesta Almafitano, quien continúa y declara que los críticos mexicanos son unos idiotas, así como todos los latinoamericanos dedicados a la literatura. Bolaño fue un renegado y acá saca la voz. El profesor afirma que el alemán en Santa Teresa no es Archimboldi, y Archimboldi tampoco es el más grande autor del siglo. 

La obra realiza un brusco racconto para relatarnos el quiebre de Amalfitano con su ex mujer. Ella lo engañó con un poeta homosexual, quien la contagió de sida. A su vez él es pareja de un filósofo, ambos organizaban orgías. Su ex mujer contagia de sida a un taxista en una lúgubre relación sexual en un cementerio, en la tumba de su madre. Lamentablemente, todo esto es relatado, y no interpretado en el escenario. La mujer solloza y narra sus desvaríos de manera desgarradora ante la cámara, con ciertas reminiscencias de The Blair Witch Project. Amalfitano queda sólo con su hija, Rosa. 

Segundo descanso de 30 minutos. Otro té con leche, esta vez con galletas. Me senté a la mesa con otros espectadores, todos coincidían en lo mismo: la obra es muy buena, pero a todos nos aterra "La parte de los crímenes".

3. La parte de Fate, 18:00
Si hay pocos personajes protagónicos negros en grandes películas (salvo criminales, narcos, etc), menos hay protagonistas negros de grandes novelas. Bolaño ahora nos lleva a Detroit donde nos presenta a Oscar Fate, un periodista afroamericano, originario de Harlem, en Nueva York. Él viene de enterrar a su madre. Es imposible no encariñarse con este personaje. Reportero de cuestiones políticas, lo envían intempestivamente a cubrir una pelea de box. ¿Dónde? En Santa Teresa, México.

Esta sección del relato seguramente hizo que Oprah Winfrey, una de las figuras más influyentes de la tv norteamericana (y mundial), incluyese 2666 en su club litarario. Bolaño, sin quererlo, se convierte en un héroe de la alicaída literatura hispana, y más encima, en símbolo de la población afroamericana en EEUU.

Fate conoce a Chucho, un narco, en Santa Teresa. Este último es el novio de Rosa, hija de Amalfitano. La relación es tortuosa. Fate oye hablar del horror de los miles de feticidios en Santa Teresa, y pide más tiempo a su periódico para cubrir los hechos en un gran reportaje. Le dicen que no. La obra ahora tiene muchas escenas en una discoteca, suena música electrónica ensordecedora, las luces y el humo se apoderan de la sala. Una pelea de Chucho con Rosa termina bastante mal y aparece una pistola, Rosa y su amiga son agredidas, hay un intento de violación, que vemos por la pantalla porque la escena transcurre detrás del escenario. Rosa es golpeada, la vemos con los calzones abajo, Fate la salva, le quita el arma a Chucho. Luego conocemos pormenores de la historia de Rosa con su novio narco. Ella toma una ducha y vemos a la actriz desnuda. Fate se enamora de ella. La policía lo busca, el periodista negro y la hija de Amalfitano huyen a EEUU.

Nuevo intermedio, esta vez de una hora. Tengo hambre. Me voy ahora al restaurante y pido un plato de salchichas picantes con arroz basmati, al parecer una especialidad de la isla de La Reunión. Me siento en la mesa más cercana que comparto con una familia que parece ser gente bastante intelectual. Él, ella y el hijo vienen a Aviñón cada año, desde siempre. Ella dice que su momento preferido para la lectura es en las mañanas. El hijo, un muchacho de unos 19 años, asiente, pero cambia el tema, dice que ahora viene la parte horrible. Al lado mío hay un conferencista y profesor universitario, de Marsella. Todos coinciden en que Bolaño no goza de la popularidad que merece en Francia. Me preguntan si es una figura de culto en Chile. "Tampoco", les contesto.

Me he bebido ya dos copas de vino. No estoy listo para el horror pero entro a la sala igual. Chanchi manda un texto diciéndome que ha visto una obra sueca sobre un adolescente alemán que acribilla a sus compañeros de curso.

4. La parte de los crímenes, 21:00
Oscuridad total. En el escenario se van proyectado extractos que leemos mientras los músicos interpretan una música inquietante. Ahí aparecen, uno a uno, los nombres de las muchachas, las descripciones de los crímenes. Prácticamente todas fueron violadas (ya sea antes o después de ser asesinadas), muchas torturadas, colgadas de los pies, descuartizadas. Algunas fueron calcinadas vivas.

Los informes forenses dan cuenta de que fueron violadas "por ambas vías", frase que llegó a ser común en la policía científica de Santa Teresa. En una muchacha se encontraron rastros de semen en la garganta, por lo que fue violada "por las tres vías". Un policía, según vemos en el texto proyectado en el escenario, asegura que existen violaciones "por las 5 vías", ¿cuáles son las 5 vías? La vagina, el ano, la boca, y las orejas. También existe la violación "por las 7 vías", que añade los ojos. También existen las 8 vías, que son las 7 ya vistas, más un tajo causado por el criminal en el vientre, por donde también hay sicópatas que violan. No sé si alguien se ríe, lo dudo, sólo veo que Bolaño es chileno y el humor negro no lo perdió nunca.

Se culpa de los crímenes a un ciudadano norteamericano, que en realidad es de origen alemán. Por cierto, siguiendo esta es la pista por la que llegaron los críticos de la primera parte a Santa Teresa. El sujeto se llama Klaus Haas, y está decidido a probar su inocencia desde la cárcel. 

Después de extenuantes y larguísimos minutos, aparece en escena una mujer de la alta sociedad de Ciudad de México. Cuenta la historia de su hija a un periodista. También es víctima de los crímenes de Santa Teresa, que en teoría sólo afectaban a las niñas marginales, obreras de las maquiladoras ubicadas en la frontera con EEUU. El diálogo es agotador. Continúan apareciendo extractos con los nombres de las víctimas. Por cierto, todas ellas fueron víctimas reales. Ya es muy tarde, cerca de las 11 de la noche.

Se apagan las luces. Se anuncia un intermedio de 30 minutos. El público estalla en aplausos y vítores, ¡hay algunos gritos! Me doy cuenta que nadie abandonó la sala, aún está repleta. Voy derecho a tomarme otra copa de vino.

5. La parte de Archimboldi, 23:30
Aparece Archimboldi, un personaje que cae  desnudo desde lo alto del bloque transparente, como si fuese un feto. Una voz en off nos relata la historia. Es muy tarde y estoy agotado, pero todos seguimos en nuestro asiento. Archimboldi se refriega contra el vidrio, vemos que tiene una erección. Nos cuentan que fue un niño prusiano y en 1933 entró a la escuela. Su nombre en realidad es Hans Reiter. En 1939 lo mandan a la guerra. Tiene una hermana llamada Lotte.

En un hospital militar yace junto a un oficial que estuvo a cargo de mandar judíos a Auschwitz. Hace un monólogo, en un alemán monótono, exasperante e interminable. Ya es pasada medianoche. Esto es una tortura. Hans Reiter hace el amor con su novia y luego aprendemos que él mató a su compañero en el hospital y se vuelve un fugitivo de la policía militar. Decide cambiar de nombre y recuerda que cuando fue prisioero de guerra su única distracción fue el recuerdo de un pintor italiano. En honor a aquella época y al pintor italiano, Hans comienza a escribir novelas bajo el nombre de Benno von Archimboldi. Sus libros son un éxito, pero él vive al margen, oculto. El hijo de su hermana Lotte, emigra a EEUU, donde finalmente los negocios lo llevan a trasladarse a varias ciudades: Phoenix, Tucson, y al sur de la frontera, en Santa Teresa. Su nombre es Klaus Haas. Allí es acusado de los crímenes. Su madre parte a rescatarlo de la prisión mexicana.

El resto ya lo pueden adivinar. Por mi parte, al igual que todos, el cansancio ha abatido. Al final aparecen todos los personajes, avanzando lentamente hacia el público como espectros, como muertos que salen de sus tumbas en Halloween. 

Es la 1.30 de la mañana y cae el telón. Ovación. Sí, el público aplaude enérgicamente y ¡de pie! Yo mismo aplaudo con vigor. El maratón teatral llega a su fin. El éxito es rotundo. La gente aplaude a rabiar para felicitar a quienes hicieron posible la magnifica puesta en escena, y para no dejarse amedrentar por los terroristas que casi lograron cancelar Aviñón 2016.

domingo, 3 de enero de 2016

007 Spectre: La amenaza es realidad

"Si hay esperanza —había escrito en su diario— está en los proletarios". Las palabras volvían continuamente a él como una afirmación de mística verdad y absurdo palpable. Estaba en algún lugar de los grises barrios al noreste de lo que fue alguna vez la estación Saint Pancras."
"1984" — George Orwell.



La nueva entrega de la saga de James Bond pone en el tapete la amenaza del espionaje global
Tal como el año pasado para el día de año nuevo, fui a curar la resaca al cine, armado de un café y una botella de agua mineral para apaciguar los efectos del champagne Blanc de blancs, lo único que llamo champaña (y no ese ignominioso alquitrán espumante que alguna vez bebí en Chile). Día excelente para ver —¡por fin!— la más reciente entrega de James Bond. 

En todo el planeta, desde Zambia hasta Nepal, gente que apenas entiende la realidad en que vive sabe que el Reino Unido posee un servicio de inteligencia llamado MI6, y que su empleado más secreto es conocido en el mundo entero: es un espía que trabaja para defender al gobierno de Su Majestad. Su nombre es Bond. James Bond.

Como exige la netiquette y la civilización, los **spoilers en este post estarán resaltados, en azul, así que pueden saltarse esas partes para no dejarme con el cargo de conciencia y la desdicha de haberles arruinado lo que de otra manera sería una excelente tarde en el cine.

La obra, dirigida nuevamente por el británico Sam Mendes (American Beauty, Skyfall), es un Bond que no defrauda. Sigue el formato clásico y todos los rituales de las películas de Bond. Comienza con una escena de acción vibrante ***Spolier. En este caso es una explosión monumental en el Zócalo, en Ciudad de México, en plena Fiesta de los Muertos, cuando nuestro espía se dirige, inspirado por un enigmático indicio de la desaparecida M (la inolvidable Dame Jude Dench), a matar  al líder de una organización criminal. La escena culmina con una desquiciada lucha en un helicópero sobre miles de personas, escándalo que aparecería en las portadas del Guardian y todos los periódicos. 

La magia de este nueva película de Bond, al menos desde la perspectiva de Chile Liberal, es que pone en cuestión el tema más grave que afecta a la humanidad actualmente, que es el espionaje de masas. Más allá que Daniel Criag y Sam Mendes nos muestran a un Bond cada vez más humano, incluso triste. Aprendemos que fue huérfano y que quizás hasta se enamoró (en el sentido romántico-burgués) de Vesper Lynd (la deliciosa Eva Green), en Casino Royale. Bond sufre, llora, incluso, por paradójico que parezca, está a punto de morir. Es borracho por desesperación. Es mujeriego por un tema edípico no resuelto. Ya no tiene derecho a hacer lo que se le antoja y como cualquiera, su trabajo está en peligro y quizás hasta deba cambiar de carrera.

En el mundo de la guerra fría, cuando el periodista y ex funcionario del gobierno británico Ian Fleming publicó las aventuras del agente 007, ya era altamente controversial saber que los gobiernos espiaban y, peor aún, concedían a ciertos individuos licencia para matar. Ellos eran parte del programa "00". Fleming no sólo presentó esta controversia al mundo en libros breves y facilísimos de digerir, sino que fascinó a varias generaciones con las aventuras de este mujeriego bebedor de martinis. 

Hoy, en el mundo post Guerra Fría, la amenaza es el terrorismo. Las maquinaciones de los atacantes en algún momento se alojan en servidores y se transmiten por medios electrónicos. En este contexto, el programa 007 es "prehistórico". El servicio MI6 pasa por una reestructuración y se fusionará con el servicio de inteligencia interno, llamado, imprevisiblemente, MI5. En 007 Spectre, el nuevo jefe es un sujeto que ve en la vigilancia de masas el nuevo medio de confrontar, desbaratar y vencer al enemigo. El enemigo, por supuesto, somos tú y yo, cualquiera con una cuenta de correo o un Smartphone. Bond es, sin gran ceremonia, despedido. El agente secreto más famoso del mundo deberá ir como cualquier ciudadano de a pie británico a inscribirse a la oficina de empleo (los infames JobCentres) y buscar pega. Nos mataron al héroe. 

El Gran Hermano y los 9 Centinelas nos observan
Pero, ojo. No todo es así. No con Bond, James Bond. A pesar de los drones, el espionaje sigue siendo necesario. La tecnología empleada por un burócrata tras un escritorio no puede, ni debe, reemplazar a un ser humano que interactúa, que toma decisiones. ***Spoiler. El Programa 007 no otorga licencia para matar, sino también licencia para no matar. Así lo explica M a C, el nuevo funcionario a cargo de la reestructuración de MI6. De paso, lo llama, con modos no muy british, un "arrogante y la concha de tu madre". En el film no son pocas las alusiones a la sociedad de la vigilancia descrita en la novela distópica "1984", de George Orwell (figura inspiracional de Chile Liberal).

El espionaje de masas es una de las causas libertarias más emblemáticas. Nunca en la historia el horror de un gobierno espiándonos ha sido más real. **Spoiler. En 007 Spectre, nos enteramos, peor aún, que el arrogante C recibe información de la red Spectre, que coordina atentados terroristas para así infundir el miedo en la población y los gobiernos, de modo que los 9 países más industrializados del mundo pongan en funcionamiento un sistema internacional de espionaje llamado "Los 9 Centinelas": la sociedad orwelliana en todo su horrible esplendor.

Nos enteramos que Microsoft avisará cuando los gobiernos nos espíen. La única esperanza de contener a los drones espías, los funcionarios sapeando, las cámaras de vigilancia en cada esquina y la entronización de un gobierno mundial es que resista el ciudadano de a pie. Los gobiernos están decididos a proclamar al Gran Hermano. 

En aquella oscura conferencia en que C asiste con los funcionarios "unelected" de los otros 9 países, se proclama la necesidad de un poder mundial para proteger a la población del terrorismo. "Un poder no elegido", reclama M. Ésta es una cuestión esencial en el tema que sustenta a Chile Liberal, y que versa sobre la legitimidad del poder. Estamos todos de acuerdo, salvo los libertarios más lunáticos, en que un poder político es necesario en la convivencia civilizada. Pero este poder es legitimo cuando es elegido. No cuando personeros no elegidos toman decisiones a escondidas y luego se deciden a proclamar un gobierno mundial.

Por supuesto que, al mismo tiempo, todo poder político, todo gobierno, requiere de actividades de inteligencia, las cuales inherentemente deben ser secretas. La amenaza del terrorismo es real, lo vivimos en las calles de París el año 2015 que acaba de terminar. Pero esto no legitima un gobierno mundial, y menos aun un poder mundial por el cual nadie ha elegido — por el que nadie ha votado. 

Antes teníamos a un héroe que era un seductor empedernido, que conducía autos de ensueño, y se encamaba las mujeres más bellas imaginables. El agente 007 le dio al desaparecido imperio de Gran Bretaña un lugar en el concierto internacional. Hoy la democracia más añosa del mundo está amenazada. Mientras Bond con sus gadgets y la complicidad de Miss Moneypenny y el joven ñoño Q hacen lo que pueden, creo que es labor nuestra el combatir al espía que con toda seguridad, en este preciso momento, nos está observando. No esperemos nada de ningún gobierno.

sábado, 3 de enero de 2015

Éxodo: La ficción se reinventa


Se estrena la película Éxodo, de Ridley Scott, y ya es censurada en tres países
Este año ha sido durísimo y decidimos con Chanchi sólo cenar en casa y beber champaña con moderación. Aunque los franceses tienen un dicho: todo con moderación ⎯ incluso la moderación. El día de año nuevo lo pasé con un dolor de cabeza monumental. No sólo por el exceso de Blanc de Blancs, sino por el afecto adverso que produce en Vuestro Humilde Servidor las malditas películas 3D. Sin nada muy extraordinario que hacer en medio del suave invierno en la costa Mediterránea, partí a ver el aclamado film de Ridley Scott Éxodo: dioses y reyes.

La peli es buena. Una obra de ficción basada en otra obra de ficción, un best seller de la Antigüedad llamado Éxodo, o Libro de Shemot en la tradición judía. Se nos relata la historia de un bebé extranjero salvado por su madre al depositarlo en una cesta para librarlo de  una matanza de niños, dictada por un rey para eliminar a un supuesto profeta recién nacido. Luego el bebé se convierte en un poderoso hombre del establishment, pero cuando descubre su verdadera identidad se consagra a la liberación de su pueblo sanguíneo. Puede parecer evocativo, y lo es, pero lamentablemente poco original: Moisés no es sino un refrito de otra historia, la de Sargón I de Acad. No diremos que es un plagio, sino más bien una adaptación. Así como, sólo por dar uno de mil posibles ejemplos, Millenium es un film sueco y existe una adaptación gringa, Moisés es la adaptación hebrea del rey Sargón, a su vez la adaptación mesopotámica de otro profeta-rey-legislador, Manu, autor de las leyes de Manu, también salvado de las aguas como Moisés, y también receptor de leyes y mandamientos varios. 

Es tentador desechar todas estas historietas como unos mamarrachos atávicos sin lugar en nuestra civilización, pero al menos los judíos tenían, como declaró el novelista francés Michel Houellebecq un enorme talento literario, por lo que les perdonamos muchas cosas.

Aclarado lo anterior, vayamos al grano. Ridley Scott (Alien, Gladiador), vuelve con una obra épica que nada envidia a los relatos bíblicos precedentes como Los diez mandamientos, de la edad de oro de Hollywood. Hoy no tenemos a un Charlton Heston como Moisés sino a Christian Bale (Batman), quien no sobreactúa ni nos hace creer que cada segundo es épico, sino que interpreta a un hombre de carne y hueso como cualquiera, un mortal, confrontado a una realidad familiar y a un enorme conflicto personal: abandonar su sencilla familia, luego de haberse alejado del centro del poder en Memphis (y de su omnipotente familia adoptiva), para salvar a su verdadero pueblo, el hebreo, de la esclavitud egipcia. Así como la narración de historias evoluciona, no sólo la tecnología sino la calidad de los relatos también madura. Scott nos muestra a un Moisés real, más bien político que místico, que organiza atentados cuasi terroristas y dirige escuadrones de guerrilla urbana para desestabilizar a Faraón, su ex primo Ramsés II, y así liderar el gran éxodo de los esclavos hacia Canáan, la Tierra Prometida, donde finalmente vivirán en libertad. Historia inspiradora y emocionante, y ahí estaba yo viéndola, con resaca, comiendo cabritas y con aspecto de huevón con esos feos lentes 3D.

Al comienzo de la película Scott nos aclara que estamos en el siglo 11 antes de la Era Común, lo que es acertado ya que sería altamente incendiario hablar de "antes de Cristo". Chile Liberal no emplea dicha nomenclatura, por inexacta. Y estúpida. 

Lo valioso, como esbozamos en el párrafo anterior, es el Moisés real. Cuando él supuestamente habla con dios, Scott nos presenta a un niño. Conminado el pequeño por Moisés a aclarar quién es, él responde ⎯controversialmente⎯ yo soy, alusión directa a Éxodo 3: 13-14, única escena del Pentateuco y de la Biblia en general en que dios dialoga directamente con un ser humano. La respuesta fiel al original habría sido "yo soy el que soy" (traducción= déjate de preguntar weás weón, esto no es paja mental filosófica sino una historia para el populacho). En hebreo es Yavé, o Jehová. Esta escena, conocida como la escena de la revelación en la zarza ardiente (vemos un matorral quemándose en la película), nos revela al Moisés según la tradición abrahámica, es decir, como un profeta, y en calidad de tal es reverenciado por moros y cristianos (valga la redundancia). 

Aquí el amigo Ridley Scott está jugando con fuego. Para los musulmanes el aniconismo es serio, es decir, está estrictamente prohibido no sólo representar a profetas, como Mahoma, sino que figurar a dios es un sacrilegio, al menos para la rama sunita (la ortodoxia chíita muestra un mínimo de flexibilidad al respecto). Los productores quizás pensaron que mostrando a un niño esquivarían la censura, pero no fue así: en Marruecos, país poco ortodoxo en estas materias, en primera instancia se aprobó la obra pero pidieron a Scott remover o retocar esa escena en particular. El director británico se negó y la película está guardada en alguna bodega de los censores, pero no es proyectada en ninguna sala. 

En Egipto, por su parte, mostrar a los hebreos como los esclavos que construyeron pirámides, esfinges y todos sus grandiosos monumentos cayó como bomba. La película tampoco pasó los tijerazos de los censores. O sea, la revolución de la Plaza Tahrir el 2011 valió callampa.  OK, es cierto que en la época del film todos estos monumentos ya estaban construidos y no existe huella de que pueblo semita alguno fuera esclavizado y haya forjado estas obras, lo que constituye uno de los muchísimos errores históricos de Éxodo ⎯ tanto del libro como de la película. Pero insistir en inexactitudes o en la poca historicidad de los personajes en cuestión es una mezcla de pedantería y necedad. Estamos ante todo frente a una obra de ficción basada en vagos indicios históricos, a lo sumo en relatos místicos de los que ya sabemos no hay ni pizca de evidencia. O sea, no jodan. (En Emiratos Árabes el film fue censurado pero ya no me da el cuero para entender por qué, averigüen ustedes solos. Sorry)

Un poco más preocupante es que en Egipto se le ha considerado a Éxodo un film sionista. El pueblo hebreo, perseverante y oprimido, lucha infatigablemente por su liberación de Egipto, la potencia mundial de la época. Consideremos que ya en 1967 y 1973 Egipto e Israel se declararon dos sendas guerras. Scott toca un tema de alta combustión.

Desde la cosmovisión cristiana occidental, la de nuestro blog, Scott nos presenta una perspectiva agnóstica. Cuando Moisés habla con dios (el niño), a veces es observado a la distancia por su hermano Aarón. Este sólo ve a su hermano hablando sólo, como preguntándose si acaso no sufre de algún trastorno. La dinámica entre su hermano, el consejo de ancianos hebreo y del pueblo en general es que el conflicto es una cuestión elemental que ha preocupado a nuestros ancestros desde tiempos inmemoriales: la libertad. La única forma de emanciparse y ser libres, de abandonar la esclavitud, es huir. El único que ve la historia como un designio místico es Moisés. Para el espectador ⎯por ejemplo yo con mi resaca y mis horribles lentes 3D⎯ los diálogos divinos del profeta son parte de una alucinación. Creo que es el punto esencial de esta obra. Y es de un valor universal muy acorde con nuestra línea actual de pensamiento: Martin Luther King en EEUU luchó contra la segregación citando la religión, tal como Moisés liberó a su pueblo apelando al llamado de un dios hebreo, que si fue cierto o no, poco importaba a la muchedumbre: lo que importa era lograr tracción político-social para movilizar a la masa y organizar una migración masiva a otras tierras para poder ser libres.

En los momentos finales de la (extensa) película, Moisés se conmueve al ver la enorme columna de compatriotas que marchan a paso cansino. Reflexiona, y se pregunta qué ocurrirá a su llegada a Canáan, cómo serán acogidos centenares de miles que desembarcan de una sola vez, qué conflictos causará una inmigración a esta escala. Muy someramente, Scott toca otro tema sensible: la emigración masiva de judíos desde la Europa asediada por los nazis hasta sus tierras ancestrales. A tal punto se ha desestabilizado ese pequeño país llamado Israel que muchos de quienes huyeron del acoso nazi o que escaparon de los campos de exterminio, una vez asentados en Israel, son hoy vistos como los invasores y los opresores. Tema que no es nada histórico ni ficticio: lo vemos en los titulares de periódicos y en la apertura de los telediarios de todo el mundo. En Chile Liberal lo hemos abordado.

A fin de cuentas, la obra es en sí de calidad y contiene un poco de todo. El cinéfilo encontrará algo para él o ella, el espectador ocasional podrá entetenerse, los talibanes de todas las religiones tendrán escenas para escandalizarse, los esnob podrán escudriñar errores históricos, y los fanáticos de los efectos especiales no serán defraudados. Quienes seguimos considerando al arte milenario de la literatura como la forma sublime de expresión artística, no superada por el cine ⎯aunque la disputa es feroz⎯, no nos queda sino describir Éxodo: dioses y reyes con el cliché típico: el libro es mejor que la película. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Borgen, una mujer al poder

La excelente serie danesa de ficción política Borgen, femme au pouvoir nos ha cautivado

Birgitte Nyborg, la Primer Ministra danesa, se prepara para un debate


El canal cultural franco-alemán ARTE ha transmitido anoche el último episodio de la temporada final de Borgen, femme au pouvoir, una serie escrita y producida en la apacible Dinamarca y que nos narra las intrigas políticas, la vida cotidiana y los conflictos éticos de Birgitte Nyborg, personaje ficticio que encarna a la Primer Ministra del pequeño país escandinavo.

Los más cínicos desecharán nuestra apreciación de Borgen por no tener parangón respecto a mega-series como los espectaculares thriller políticos  24 o The West Wing. Por supuesto. Pero la diferencia radica en que en EEUU la poderosísima industria de la TV cuenta con presupuestos astronómicos, una envidiable producción de primer nivel técnico y verdaderos ejércitos de guionistas formados en las mejores escuelas de literatura y medios audovisuales del mundo. Un país como Dinamarca, cuya población es equivalente a la Región Metropolitana, con un idioma que es una barrera, logra sin embargo una serie que ha sido un rotundo éxito en Europa al lograr ser transmitida no sólo por ARTE, un canal relativamente modesto, sino tambien por la señal BBC4 y otras cadenas europeas. Y ya se rumorea un remake gringo.

Desde luego ésta no es una serie para las masas. Los televidentes de ARTE o BBC4 son un público selecto. En Francia cuenta con el auspicio del periódico Le Monde, el darling de la clase intelectual parisina. Esto no es anodino ya que el libreto nos muestra las intrigas que vive la jefa de gobierno danesa y su entourage, proveniente del ficticio Partido Centrista, una colectividad con una fuerte vocación por la economía de mercado —en su última temporada proponen bajar impuestos a las utilidades— y que está a favor de despenalizar la prostitución y de una política de inmigración de puertas abiertas. Eso último lleva a nuestra Birgitte Nyborg a romper con sus antiguos aliados, quienes comienzan un inaceptable coqueteo con la ultraderecha. 

La trama es muy atractiva para quienes regularmente sintonizan BBC4 o ARTE, gente culta, de fina apreciación artística, con un cariz cosmopolita, de espíritu abierto, escéptico del socialismo y enemigos acérrimos de la xenofobia. Numéricamente quizás sean marginales pero la influencia de este sector de votantes-televidentes es inexplicable en relación a su cantidad. Esta gente si no estamos viendo tele estamos leyendo Le Monde o cualquiera de los auspiciadores de Borgen, por eso a esos pocos se los pelean. La serie, en su nicho, terminó con un rating constante y sólido.

En una época en que está de moda basurear a los políticos, despreciar la política y declararse abstemio de las votaciones, Borgen, femme au pouvoir nos muestra el lado B de la gente dedicada a la cosa pública. ¿Cómo reaccionan los hijos de la presidenta de un partido cuando ven a su mamá en un debate? ¿Qué impacto tiene en la vida familiar cotidiana el defender cuestiones como la eliminación de aranceles a las importaciones o la despenalización de la prostitución? ¿Qué pasa cuando hay disputas, amoríos y divorcios entre quienes trabajan juntos por una convicción política? ¿Realmente hay políticos mala leche de ambiciones desquiciadas, votantes estúpidos, periodistas mercenarios y noticieros chabacanos en la ordenada y pintoresca Dinamarca? Estas cosas aborda la serie, que mezcla las relaciones interpersonales y con la prensa de un grupo de gente para quienes la política es un higher call, y no un mero cúmulo de intereses o un hobby.

Me pregunto si en Chile habrá alguien interesado en transmitir esta serie. Creo que mostrarla y verla sería un magnífico ejercicio de virtudes ciudadanas e incluso una pequeña clase de educación cívica. Entre tanta porquería que muestran las televisoras chilenas, ¿cómo no hacer un esfuerzo por transmitir esta pequeña joya de la televisión nórdica? ¿Probablemente porque no hay mucho votante de un ficticio Partido Centrista?

"Soy Birgitte Nyborg, vote por mi"

jueves, 20 de septiembre de 2012

Nuestro desafío al islamismo radical

A causa de la película The Innocence of Islam, han estallado fuertes protestas contra Occidente en el mundo musulmán, incluso también en Europa. Los principales periódicos europeos han arremetido con sátiras y caricaturas del Profeta. Recordemos que según el Corán, el texto sagrado del islam, es pecaminoso representar a Mahoma.

No pocos han exigido censurar a estos medios, y las amenazas no cesan. Ante este inaceptable intento de cohartar la libertad de expresiòn, Chile Liberal se pliega a los medios eurpoeos, como el periódico satírico Charlie Hebdo —incendiado anteriormente por radicales— y también publicamos aquí nuestra propia caricatura, con la que además rechazamos las declaraciones del gobierno francés que en vez de defender la libertad de expresión —baluarte de Occidente — ha claudicado ante el miedo a unos pocos energúmenos.

Hacemos gala de nuestros extraordinarios dotes artísticos —sólo comparables al talento de la señora Cecilia Giménez, restauradora del Ecce Homo— y acá va nuestro mono:


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jueves, 2 de septiembre de 2010

I fought the law (and the law won)

La ley que obliga a las radios a transmitir 20% de música chilena es otro acto de tiranía. El Senado debe rechazarla

El día martes pasado Chile ha dado un paso firme en su intento por convertirse en la "República Bolivariana de Chile". Nuestros leguleyos —elegidos y generosamente remunerados por nosotros mismos— están a punto de obligar a las radioemisoras chilenas a transmitir un 20% de música nacional, iniciativa que desde hace años pretendía el sindicato de músicos chilenos. ¿Por qué mejor no les pagamos pasajes a los músicos y los diputados a Venezuela o Cuba? Si se quedan allá y no vuelven, será dinero bien invertido.

El autoritarismo es inaceptable en una sociedad abierta: la gente sabrá qué escucha, y las radios transmiten lo que la gente desea escuchar. Los auspiciadores pagan por las tandas comerciales dependiendo de qué audiencia captan las radios. Si la gente quiere escuchar pura mierda, bueno, las radios transmitirán lo que el público demanda. Así ha funcionado hasta ahora el sistema.

Desde una perspectiva liberal netamente deontológica, o sea siguiendo los principios liberales, esta ley es inaceptable en una sociedad abierta. Y como se puede constatar en el Twitter de Red Liberal, el rechazo a esta ley es prácticamente unánime.

No obstante, nuestro sitio quiere demostrar que desde una perspectiva consecuencialista, o sea, determinando las los resultados positivos que pueda producir una acción, esta ley es completamente estúpida.

Esto lo podemos comprobar en Francia, donde una ley similar ha aniquilado a la música gala. Hubo una época en que la chanson française no sólo deleitó a los franceses, sino que le dio prestigo y brío a la cultura de ese país a nivel mundial. Durante la post-guerra, los anglosajones daban rienda suelta a su rebeldía al ritmo del rock'n'roll, mientras los franceses se sumían en la angustiante profundidad de la chanson à texte, música popular de conmovedor valor lírico, con voces que han pasado a la historia del arte universal, como Édith Piaf, Serge Gainsbourg o, hasta hoy, Charles Aznavour. Nómbrenme un músico francés actual de renombre mundial... OK, David Guetta, ¿quién más? ¿Ven? Ocurre que hoy ningún huevón francés triunfa porque simplemente se empotaron en el dumping de la dádiva estatal, ya que tienen un espacio garantizado en las emisoras, sin mérito alguno, simplemente por ser franceses. La música de aquel país hoy está empantanada en un agujero negro de mediocridad, y es lejos el hazmerreír de toda Europa, y también de algunos pocos en EEUU (de los norteamericanos que saben que Francia es un país). Una nación que se jacta de su aporte a la cultura, que se enorgullece de su literatura, filosofía, ciencias y arte culinario como Francia, no tiene nada que mostrar en cuanto a música popular. (OK, otro, Manu Chao.) Sin subsidios, la música anglo sigue innovando. La ley francesa es la culpable del asesinato de su propia música.

Si los artistas chilenos quieren ser verdaderos profesionales de la música deben sintonizarse mejor con los gustos del público, y ser capaces de competir de igual a igual con los extranjeros. Los Beatles no recibieron ningún subsidio de la Reina, ni nadie les facilitó equipos ni estudios de grabación, salieron a punta de esfuerzo de la miseria industrial y portuaria de Liverpool para ganarse un sitial en la historia del rock, ¿por qué los músicos chilenos quieren emplear la ley para forzar al resto a escucharlos?

Si eliminamos la competencia, suprimimos el espíritu de superación, y de ahi entramos en el camino de la mediocridad, con rumbo fijo a la ruina.

Esa Ley 19.928 sobre fomento de la música nacional es ridícula y el Senado debe mandarla al tacho de la basura. De no ser así, nuestro sitio no descarta actos de desobediencia civil. Empecemos esuchando a The Clash: "Yo luché contra la ley, y la ley ganó".

lunes, 16 de noviembre de 2009

Inmoralidad, obscenidad, y decadencia artística

En tono irónico, siempre le digo a Chanchi que su país es una nación decadente, obscena, que va rumbo al despeñadero por haber extraviado su brújula moral después de la descristianización. Es evidente que Francia es un lugar acabado, sin "valores", donde el colapso social es inminente. Ejemplos sobran de la obscenidad gala, que tanto daño ha infligido en la conciencia nacional.

Hoy abro Le Monde, voy a la sección Culture, donde este respetable medio en el artículo Découvrir kes nus sulfureux d'Atget me muestran la siguiente bajeza, exhibida en una exposición de "arte", como esos pervertidos le llaman a la obscenidad:

Femme (1925), de Eugène Atget (1927 -)

Díganme: ¿es necesaria esta falta de pudor en los medios escritos, lo que nos llevará sin duda a la crisis moral y los suicidios colectivos? ¿Hasta cuándo con estas inmoralidades que ofenden a Dios y al Verbo Encarnado?

Lo que me lleva a pensar en todas las groserías que se deben aguantar en un país decadente, que "viene de vuelta", donde los padres se comen a sus hijos y donde todos quieren escapar y emigrar a Chile. Hay obras que han sido un escándalo, por ejemplo, celebrar el erotismo con el mamarracho llamado Idole Éternelle, del decadente Auguste Rodin, escondido en un lugar non-santo llamado Musée Rodin, lejos de la vista de los visitantes a la ciudad, ya que constituyen lo peor del arte y la cultura de los hijos de Dios. Ver foto a continuación:

L'Éternelle Idole (1886), de Auguste Rodin (1840 - 1917)


Estas cosas, gracias a Dios, Jesús y la Virgen Santa, en Chile no ocurren. No pues, ¡qué se han imaginado! Nosotros tenemos artistas que pintan bellos parajes campesinos. En 1866 jamás habríamos permitido estas bajezas, que atentan contra la estética y el "amor". Miren que venir a mostrar monas piluchas y cochinadas que pervierten la mente y el alma, contraviniendo las enseñanzas del Cristo.

Pero Francia, ¡puaj! Imagínense que la perversión tanto ha percudido a esas naciones imperialistas que en el horrible Musée d'Orsay (ver entrada), otra exaltación del mal gusto, se encuentra la siguiente obra de un degenerado llamado Gustave Courbet, llamada L'Origine du monde:

L'Origine du monde (1866), de Gustave Courbet (1819-1877)

Bueno, ya no hay más que decir. Quizás el real motivo por el que una mujer con minifalda no puede caminar por las calles en Chile, ni en Brasil ni ningún país católico, sin que la tapen a piropos, silbidos, e incluso groserías, es porque somos un país que ha vivido brutalizado por la moralina de la iglesia de Roma. Probablemente esto explique por qué las mujeres en Chile ganen mucho menos, y además si no pueden exhibir un mulso aunque haya 35º C de calor, y si el macho piropero de seguro la agarra a puñetes, me imagino que también sobran los machitos latinoamericanos que le prohíben a la mujer el interrumpir voluntariamente su embarazo. Sospecho que todo se engloba en un mismo fenómeno, que es la represión sexual que promueven los de sotana. Los mismos que con un descaro inédito, incluso bajo estándares chilenos, nos quisieron meter un mamarracho de 14 metros de un tal Karol Wojtila. Al cual, menos mal, le dijeron que no.

Somos un país que produce esculturas de un Santo Varón. Jamás tuvimos, ni tendremos, a un Auguste Rodin. Es que así somos. Viva Chile, amén.

viernes, 26 de junio de 2009

Leave Him Alone

If you wanna make the world a better place
Take a look at yourself, and then make that change

I'm starting with the man in the mirror
I'm asking him to change his ways


La película The Commitments es memorable por uno de los diálogos más potentes de la historia. "Los irlandeses somos los negros de Europa, y los de Dublín somos los negros de Irlanda, y los de Dublín Norte somos los negros de Dublín. O sea yo soy negro, y orgulloso". Los irlandeses cantan así porque son negros, igual que ellos, y ponen alma en la música. Cualquiera que haya sido oprimido en su vida es negro.

Michael Jackson tenía un talento innato pero además cuando bailaba y sacaba la voz y montaba sus alucinantes shows era la venganza del que fue esclavizado, no con rabia ni odio, sino que celebrando la vida con música, talento y magia. Alguna vez escuché a George Michael decir que la música de los blancos era la expresión de frustración sexual, mientras que la de los negros era celebrar la sexualidad. Los negros inventaron el jazz, el rock, el hip hop, el soul... los negros lo inventaron todo en esta vida. Y yo me volví en un momento particularmente fanático de la música negra cuando escuché a un pastor gringo decir que los negros inventaron el rock porque eran parte del plan de Satanás para descarriar a la juventud norteamericana. Víctima del plan demoníaco fue mi abuelo quien le había comprado a mi viejo discos de los Jackson Five y tenían varios de Motown. Entendí por qué el éxito de Michael Jackson fue tan espectacular: Elvis tomó la música negra y se la mostró a los blancos, The Osmonds fueron la respuesta blanca a los Jackson Five, pero Michael Jackson fue quizás el primer negro que hizo a los blancos enloquecer con su música y exigir que le diesen todos los premios que la industria disquera blanca había inventado.

De pendejo fui fanático de Michael Jackson. Tengo tres recuerdos de infancia. Uno, un viejísima copia en cassette de Thriller, y mi viejo diciendo que ya no era como los Jackson Five (típico) . El segundo, un volantín que tenía de Michael Jackson. El tercero, viendo alguna película sobre la esclavitud, mi mamá lloraba y yo también viendo como apaleaban a algún esclavo. Yo tanto lloraba que mi papá para consolarme me decía "hijo, es sólo una película", y yo le contesté: "pero es que eso le hicieron a Michael Jackson cuando chico porque es negro". Weás de pendejo, que mis viejos siempre se acuerdan y se cagan de la risa.

Michael Jackson no tuvo infancia como la tuya o la mía. No puedo imaginar las extenuantes jornadas de ensayo a las que fue sometido desde los seis años bajo la severa supervisión de su padre y de millonarios ejecutivos de Motown. No habrá otro Michael Jackson porque hoy ya valoramos otras cosas y los padres de un niño sometido a tan arduo trabajo serían despreciados. Michael Jackson no ha muerto joven, ha muerto viejísimo, lo que pasa es que su vida empezó antes que la de cualquiera.

Con el inmortal "paso p'atrás" (moonwalk) tocó el cielo. Fue un performer como no ha habido otros y no habrá por décadas, y quizás nunca más alguien vuelva a vender tantos discos porque ya ni siquiera existen los discos. No habrá otros Jackson Five porque queremos que todos tengan infancia. O sea, nadie romperá más récords ni ganará más grammies ni cuanto premio exista porque se necesita empezar desde los seis años para coronarse Rey del Pop. Tampoco nadie será tan reverenciado mientras se va convirtiendo en un monstruo delante de nuestros propios ojos.

A Michael Jackson no lo podemos juzgar porque nadie está preparado para vivir una vida como esa, es algo que no podemos entender. Ha sido el más grande de la historia y punto. Más grande que Sir Tom Jones, James Brown y Elvis juntos. Ayer su corazón dejó de palpitar, cayó al suelo y cerró los ojos para no abrirlos nunca más. Michael, descansa por siempre. No lo juzguemos por favor, dejémoslo en paz.

Michael Jackson - Leave Me Alone


domingo, 29 de marzo de 2009

Mi cumpleaños

Un día como hoy, hace 32 años, nací después de que mi padre había sido notificado de las pocas probabilidades de que su primer hijo llegase al mundo. Mi mamá sufrió una anemia aguda que la arrojó al borde de la muerte. En otra época, habríamos fallecido yo y ella. Soy producto de la ciencia moderna.

Quiero dedicar este post a un hombre que ha dado forma a mi vida interior, y por el cual guardo el más absoluto respeto y admiración. Su actitud hacia la vida me inspira en cada momento y lo ha hecho por largos años. Es en estos días cuando uno piensa en el tiempo acumulado, y comenzamos a imaginar cómo será uno cuando llegue a los años dorados... si es que. Y hay un viejo al cual quiero imitar en acción y pensamiento, porque es un viejo choro, dueño de un talento extraordinario, de una implacable capacidad de trabajo, profesional hasta el tuétano, y, más encima, es un huevón que no está ni ahí con niuna huevada y no está ni ahí con ningún huevón. Este personaje a quien rindo honor no es otro sino mi máximo ídolo, el guitarrista de los oligarcas del rock, el señor Keith Richards.

Puta si llego a viejo así me tienen que dar un premio. Algunas de las salidas de madre de Richards han causado revuelo internacional, tal como cuando aseveró que había aspirado las cenizas de su padre mezcladas con cocaína, declaración que reitiró después de ver el escándalo a escala mundial que se armó, no obstante al tiempo después afirmó que sí, fue cierto. Keith Richards estuvo más de 10 años en la lista anual de personas a punto de morir. Al final se aburrieron y no lo han puesto más. Cuando se cayó desde una palmera (¿qué hace un hombre de 62 años encaramado a una palmera?) lo dieron por difunto. A las pocas semanas ya estaba métale rockeando con los Stones.

Hay una anécdota muy buena. Los rockeros irlandeses Bono y Bob Geldof fueron los precursores y ejecutores del concierto Live8 en Londres y otras capitales del mundo, que reunió a todas las más insignes bandas de rock y pop para crear conciencia sobre el cambio climático. Los Rolling Stones, con toda seguridad la banda más legendaria aún vigente, no participaron. ¿Por qué? Porque no les pagaban, era "gratis". ¿Gratis?. "Ni cagando", debe haber dicho Jagger, Richards y compañía cuando les explicaron que era así nomás, por puro gusto, por amor al arte. En realidad arguyeron "dificultades técnicas". Amigos, no se confundan, esos huevones son así.

La siguiente es una imagen publicitaria que me encantó. Keith Richards en su habitación de hotel haciéndole propaganda a la prestigiosa firma francesa Louis Vuitton. Véanle la cara por favor. Ahora comparen la cara con cualquiera de esos viejos de mierda amargados (em.... ¿Ratzinger?) y pregúntense a sí mismos cómo les gustaría llegar a viejos. ¿con pinta de rockeros, o con aspecto decrépito?


Algunos quieren llegar a viejos siendo "quitados de bulla". Imposible para Keith Richards, ¡él mismo viene desde hace casi cinco décadas metiendo bulla! Ahora último ha inspirado a toda una nueva camada al servir de referente para el personaje de Piaratas del Caribe que encarnó Johnny Depp.

A continuación los dejo con un extracto de citas del maestro Richards (fuente: BBC), disfruten las joyitas:

"Encuentro ridículo aceptar uno de esos premios del establishment, cuando ellos mismos son quienes trataron de meternos en la cárcel."

Refiriéndose a Sir Mick Jagger, quien aceptó la orden de caballero

"Me considero a mí mismo, en una forma romántica y algo tonta, como una especie de laboratorio."

Revista Rolling Stone

"Pensaba que el rock and roll era un tubo de escape inexpugnable para la forma más pura y natural de rebelión. Antes era una vía que uno podía tomar sin tener que lamerle el culo a nadie, ¿cachai?"

Revista Rolling Stone

Me tuvieron como número uno de la lista de "Personas con más probabilidades de morir" por 10 años. Al final me llegó a dar pena cuando me sacaron.

Revista NME

La idea de jubilarse es como un suicidio. Casi como un Hari Kari. Yo quiero vivir hasta los 100 años y pasar a la Historia.

Programa "BBC Newsnight", 2005

Soy un hombre de familia. Ahora soy abuelo. En serio, yo soy un gallo bueno.

Programa "BBC Newsnight", 1983




¡¡Siga rockeando maestro!!


sábado, 7 de marzo de 2009

Iron Maiden: mi casa, su casa

Los libros sagrados ya lo vaticinaban. En el vigésimo segundo día del noveno año de nuestra era, una Doncella de Hierro descenderá de los cielos para instalarse en la capital de un lejano y angosto país (ver artículo)

Han pasado 16 años desde que la iglesia de Roma y grupos Canutos hicieron un intenso lobby para prohibir el ingreso al país de la banda británica Iron Maiden, con toda seguridad la más potente de la escena heavy metal mundial. Este es un hecho que marcó profundamente a vuestro corresponsal ya que desde que escuché por primera vez The Number Of The Beast no dejé de coleccionar sus álbumes, y al ver al conjunto inglés censurado, sentí rabia. Con los años cambié de gusto musical, pero Maiden siempre será la banda más idolatrada por sus fans. Fue inaceptable la intromisión burda, pequeña y cobarde de grupillos religiosos, no sólo por atentar contra la libertad de expresión y la la libertad artísitica, sino además por mermar nuestra enclenque democracia. En medio de unos "ejercicios de enlace" y unos "boinazos" de aquella época para intimidar al Poder Judicial, Iron Maiden fue víctima de la estupidez de nuestro Chilito.

Sin embargo, mucho hemos avanzado. Ya hablamos en este blog de los prejuicios contra Iron Maiden. Este mes vuelven en gloria y majestad a presentarse ante una fanaticada que los reverencia con fervor religioso. Hoy somos muchos más libres que en 1992, no cabe duda. Pero no olvidemos lo que ocurrió. Les invito a ver el siguiente compacto, de extraordinaria elocuencia, con los extractos de los principales noticiarios, informando al país de tan inaceptable acto de censura.



Como hemos dicho en este sitio, los artistas son entes fundamentales en una sociedad libre. El artista tiene licencia para expresarse y para, muchas veces, romper esquemas. Las molestias que puede provocar una expresión de arte es siempre menor a los beneficios que reporta el vivir en una sociedad libre. Además, si la iglesia de Roma siente que su público objetivo prefiere a la competencia, no corresponde usar el poder coercitivo del Estado en beneficio propio, sino debe atenerse a la competencia para que los consumidores elijan si prefieren a Jesús o Satanás. Es una cuestión de mercado.

Los curas acusaron a la banda de promover el culto a Satanás ("El Maligno", "Diablo", "Cuco", "Don Sata", "Mandinga", "Lucifer", "El Cola de Flecha", etc). Lo peor de todo es que después que lograron su censura, los muy cobardes ni siquiera fueron capaces de dar la cara. Hay una relación directa entre ser miserable y cobarde.

Iron Maiden es una banda de extraordinario talento musical, heredera de la tradición inglesa del romanticismo: de una Mary Shelley y su Frankenstein, de la poesía de Lord Byron, de los grabados y versos místicos de William Blake, de un Bram Stoker y su Drácula. En fin, de toda una tradición cultural proveniente de aquel rincón de Europa. La exaltación del individualismo y la pasión por lo lúgubre son el tema de Iron Maiden (no por nada Bruce Dickinson posee estudios en historia). Ningún burócrata puede adjudicarse el derecho de prohibir una expresión artística, menos aún arguyendo rebuscadas razones justificadas en unos abstrusos preceptos de una Constitución trucha y tiránica.

Ya hace un tiempo también hablé de la película Persépolis, sobre la historia de una niña perseguida en Irán por los teócratas de su país. Si hubo algo que no soportaban los defensores de la fe, la moral y las costumbres, fue Iron Maiden, quienes en Irán al parecer se convirtieron en un símbolo de resistencia contra la Revolución Islámica. Tener música de ellos, o escucharla, se sancionaba con cárcel. No hay diferencia entre los teócratas iraníes y sus pares chilenos. Al papismo, amigos míos, hay que tenerlo a raya.

Han pasado varios años pero no podemos olvidar semejante atropello. La radio Futuro, favorita de este sitio, tiene un concurso y un seguimiento exhaustivo de los pasos de La Bestia. No deja de ser emocionante escuchar en la Futuro los testimonios de vida de fanáticos de Iron Maiden. Se dijo que quienes esuchaban esa música no tenían valores, destruirían su vida, se nos prohibió Iron Maiden para protegernos. Hoy, cientos de fans, profesionales en su mayoría, cuentan por radio como Maiden les cambió la vida para mejor, les dio un sentido de identidad, les hizo emocionarse y vibrar con la potencia del rock.

Este artículo de Chile Liberal va dedicado a todos los amantes del rock, y a los seguidores de los Maiden en particular. Larga vida al rock'n'roll. El siguiente es un saludo de Mr Dickinson a sus fans en Chile. Aprovecho esta instancia además para darle la bienvenida a Iron Maiden, quienes han elegido a Chile como su última fecha del tour, como gesto de agradecimiento por la lealtad de los fans chilenos, además traerán en exclusiva para los fans chilenos el mismo show europeo, con un prometedor espectáculo pirotécnico que será el cierre magnífico de su tour mundial.

Sr Bruce Dicknson: venga a Chile cuando quiera. Mi casa es su casa.


miércoles, 14 de enero de 2009

Virgin Extravaganza, defendamos la libertad de expresión


Hay mucho que analizar sobre el requerimiento presentado en tribunales por parte de la asociación ultra-conservadora "Muévete Chile.org". Su postura no sólo es es errada desde el punto de vista legal, sino además es éticamente reprochable, y constituye una prueba palpable de que en Chile debemos armarnos de paciencia para soportar a los hijos del oscurantismo.

Un poco de contexto: el diseñador chileno Ricardo Oyarzún ha organizado una montaje tipo extravaganza llamado "Virgin Fashion", donde destacadas modelos de glamour desfilan con las creaciones del diseñador. Un adelanto del espectáculo se mostró frente al palacio de gobierno, y ahora se exhibirá con todas las modelos en una discoteca gay. Muévete Chile pretende impedir que Oyarzún monte su show para que no lo presente a gente que libremente ha decidido pagar para verlo. Ver el siguiente video (tarda un poco en empezar):



Muévete Chile alega que se vulnera la libertad de culto y el derecho a la honra de los católicos. Se equivocan en ambos. Primero, este show en nada afecta la libertad que tiene un sujeto cualquiera en creer cualquier cosa, incluso algo tan insólito como que una mujer virgen puede parir. ¿Cómo les afecta? ¿Acaso el cura no puede decir misa porque Adriana Barrientos desfila como la Virgen María? El argumento acá es débil.

Algo menos insensato es el derecho a la honra. Un católico puede sentirse ofendido porque modelos chilenas, o incluso una ex prostituta y hoy figura de TV como Anita Alvarado, se vista como la Virgen María. La pregunta es: ¿realmente hay que acudir a los tribunales para estas cosas? O sea, ¿no tendremos problemas más urgentes en Chile que una Carla Ochoa vestida como una judía del año del níspero que, al parecer, quedó embarazada a los 12 años por un fantasma? La propia Adriana Barrientos ha sido fuertemente criticada por querellarse contra otra colega quien le hizo una morisqueta durante otro evento. Los tribunales están para otras cosas y no para tonterías.

Muévete Chile ha mostrado total desprecio por la libertad de expresión. Yo también puedo considerar una ofensa que haya procesiones, Te Deum, días en honor a la virgen, estatuas en todas partes y manifestaciones religiosas públicas, pero no hago sino criticar públicamente en este blog. Si a Muévete Chile les desagrada el montaje de Oyarzún, deben entender que una que otra molestia es el precio que todos debemos pagar alguna vez en la vida por disfrutar de los enormes beneficios de vivir en un país donde una persona tiene el derecho incluso a expresar lo que nos molesta. Hoy empezamos a acallar al que se burla de un ser inexistente. Mañana capaz que matemos por la espalda y descuarticemos al que piensa distino. Bah, verdad que eso ya ocurrió.

Si queremos vivir en un país libre, no podemos sentarnos en la libertad de expresión. Alguien que le explique esto a Muévete Chile por favor.

Pero hay mucho más que comentar. Por ejemplo, sospecho que Anita Alvarado, Adriana Barrientos, y muchas otras han sido bautizadas en la religión papista (en el video, la propia modelo se reconoce como católica). Las modelos de glamour incluso se casan por la iglesia. ¿Acaso no tiene derecho un miembro de aquella organización a vestirse tal como una de sus deidades? Si es permisible que lo haga o no, es cuestión religiosa-eclesiástica y corresponde expulsarlas del papismo e invalidar sus papeles que las cuentan como "católicas". Por ejemplo, pueden excomulgarlas o anular sus documentos de bautizo. Acá nada tiene que ver tribunales. Cualquier persona bautizada o casada por la religión papista es libre de criticar o montar un show de su idelogía. Si a otro le ofende, es una cuestión entre católicos. No involucremos a la sociedad civil en este asunto.

Otro aspecto interesante es que algunos católicos encuentran que este show no tiene nada de qué escandalizarse. A otros incluso les gusta. Por lo mismo, Muévete Chile ha fallado en explicar quién les dio la representación de todos los católicos. ¿Es Muévete Chile una asociación religiosa? ¿Por qué toman la iniciativa ellos y no los líderes de la iglesia de Roma? Sospecho que no tienen validez alguna como representante de la religión papista.

Like a Virgin
La virginidad como concepto era muy valioso en los tiempos de Jesús (si es que existió) ya que las niñas se casaban muy jóvenes y la idea era esperar hasta el matrimonio para tener sexo, algo que ocurría después de la primera menstruación (la palabra virgen, recuerden, significa muchacha joven, acá hay otro error de traducción en la Biblia). Desde entonces el mundo ha cambiado, bastante. Hoy la mujer aspira a una profesión, se educa, y luego se casa, normalmente después de los 20 años. Es absurdo pretender que una persona no disfrute de la sexualidad en su juventud. El mundo progresa y las costumbres y normas cambian.


El papismo ha sido monstruosamente infame por ser la red de encubridores de pedofilia más formidable de la historia, eso no les ofende. Lo que les pica es "personificar a la Virgen en atuendos y posturas inapropiadas y ofensivas". Empezar a calificar atuendos o incluso descartar personas por ser modelos de glamour es lo que ofende a la sociedad civil.

No cabe duda que Oyarzún quiso provocar y Chile Liberal celebra que su show rompa esquemas. Algún día quizás yo me querelle contra todos los que me ofenden haciéndome creer que una virgen pare, un fantasma deja embarazada a una adolescente, el crío hace milagros, camina sobre el agua, y como si fuese poco, resucita.

Sus creencias son tan chifladas que es inevitable que, de vez en cuando, alguien los suba al columpio.

Por la libertad de expresión, manifiesto el rechazo de este blog a los ánimos inquisidores de Muévete Chile.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Madonna y nuestro cardenal Medina, amén


En el artículo anterior cometí un error por hablar antes de tiempo. Dije:


"En cuanto a las protestas --tal como Chile Liberal lo predijo-- las hubo y las manifestó un obispo canuto. Ahora que los curas inexplicablemente callan, son los canutos los que sacan la voz. Quizás es porque Madonna es demasiado católica (descendiente de italianos)."


Nuestro comentarista Ignacio Burgess me corrigió. El cardenal Medina, nuestra reserva moral ante tanta decadencia, ha dicho:

"Estos días, mis queridos hermanos, está bastante agitado el ambiente en nuestra ciudad, porque viene de visita esa mujer que, con una desfachatez increíble, provoca un entusiasmo loco, que es un entusiasmo de lujuria. Los pensamientos de lujuria, los pensamientos de impureza, los actos de impureza, son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón".


El cura tiene plena libertad de opinar. Los liberales queremos asegurarnos de que exista libertad de expresión. Así como el mercado demanda que Madonna presente su show en dos noches abarrotadas de público pagando precios exorbitantes, esta vez el cura puede criticar, siempre y cuando se abstenga de censurar, como lo hacían antaño (recordemos el caso Iron Maiden).


Los dejo con el pensamiento de Stuart Mill sobre la libertad de expresión:

Hemos reconocido que para el bienestar intelectual de la humanidad (del que depende todo otro bienestar), es necesaria la libertad de opinión; y esto por cuatro motivos que ahora resumiremos. Primero, una opinión, aunque reducida al silencio, puede ser verdadera. Negar esto es aceptar nuestra propia infalibilidad. En segundo lugar, aunque la opinión reducida a silencio sea un error, puede contener, y con frecuencia contiene, una porción de verdad; y como la opinión general o prevaleciente sobre cualquier asunto rara vez o nunca es toda la verdad, sólo por la colisión de opiniones adversas tiene alguna probabilidad de ser reconocida la verdad entera. En tercer lugar, aunque la opinión admitida fuera no sólo verdadera, sino toda la verdad, a menos que pueda ser y sea vigorosa y lealmente discutida, será sostenida por los más de los que la admitan como un prejuicio, con poca comprensión o sentido de sus fundamentos sociales. Y no sólo esto, sino que, en cuarto lugar, el sentido de la misma doctrina correrá el riesgo de perderse o debilitarse, perdiendo su vital efecto sobre el carácter y la conducta; el dogma se convertirá en una profesión meramente formal, ineficaz para el bien, pero llenando de obstáculos el terreno e impidiendo el desarrollo de toda convicción real y sentida de corazón, fundada sobre la razón o la experiencia personal.
Es necesario que el cura opine, y que nosotros digamos que es cierto: Madonna es una desfachatada que despierta un "entusiasmo loco", que no es otra cosa sino "lujuria". Por eso nos gusta. No por nada es una MILF ('Mother I'd Like to Fuck'). Salvo que la lujuria entre adultos no tiene nada de reprochable, al contrario, ha sido interesante ver cómo la cultura popular ha explorado la sexualidad y ha derribado mitos y tabúes que las religiones se han dedicado a promover.

Es en este "mercado de opiniones", con algunas a favor y otras en contra, en el que las mejores pensamientos prevalecen y son reconocidas como tales, y así llegaremos a conocer la verdad.
Imagen: La Tercera